La trampa

fin ha caído y ahora se le va a trasladar a la capital. El confidente trae la noticia p::::ira que tratemos de sal– ,varlo. Clorita, es preciso hacer algo . . . sé que lo mata– rán. Pero el prefecto va a ir a una comida con los ofi– ciales. Jorge estará solo con cuatro guardias entre las 10 y las 12. Yo también estaré. A los guardias podemos anularlos. . . I salvar a Jiorge. Bueno, camarada déjeme hacer. Iré a ver a los de defensa . . . Ellos tienen armas . .. La idea de que maten a Jorge me produce una es– pecie de estupor que me paraliza. Qué hago ahora? ... Hay estado de sitio y no se puede transitar después de las 7 ... Pero iré. Lo intentaré todo, todavía es tiem– po .. . I salgo. Voy con · mi hermanita con el pretexto de comprar medicinas para mi mamá que está en'ferma . .. Por qué ha caído Jorge ... ? Estaba en compañía de tre s o cu-:itro camaradas de los recién llegados de Li– mo. . . Cumplían órdenes de entrevistarse con Jorge pa– ra organizar la resistencia en esta región. . . Estaban solos, en lugar seguro. . . Luego, cayó la policía y só– lo J,orge fué apresado . . . Los otros lograron escapar... y ya se fueron a Lima. ¿Cómo es que dejaron a Jorge solo, sin def~nsa .. . ? Pudieron matarlo allí no más. Jorg€- es un líder obrero de recio temple. Su men– talidad demasiado simplista, carece de las sutilezas de los intelectuales. No es un hombre inculto, pero es de– masiado rudo para admitir componendas. El ve las co– sas claras y las llama por su nombre. Todos sabemos que discrepa con el Alto Comando por sus finteas de salón en el campo enemigo. Está disgustado con los lideres, porque sabe que si él no se opusiera, se ha– brían realizado conversaciones con las autoridades de policía. ¡En los justos momentos ~n que se juega la -65-

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