La trampa

- Qué, qué pasa? .... (Habrá muerto, por qué ese grito de deseperación?) Oh, mamá .... ! --,-No podía entenderla. Carmen hablaba entre sollozos, se golpeaba la cabeza, se tira– ba contra los muebles. I ella sentía como si una nube le cubriera los ojos, los oídos, y todo danzara a su al– rededor. Su hijo con una pistola en la mano. . . Su hijo ma– tando, matando, matando . .. ¿A quien? .. . Por qué? .... Cuando despertó en su cama, la habitación estaba en una semi penumbra. Voces opacas cortaban frases sin sentido. Varias caras extrañas rodeaban su lecho. Rostros de hombres, con los sombreros puestos, con el ceño fruncido, la miraban. Estaría soñando? Todo el cuerpo le dolía y estaba húmeda su cara y el pecho, y había un olor a remedios. Ah, sí, valeriana, agua de Florida, colonia. . . como cuando murió su madre ... De pronto recordó. Se sentó en la cama viÓlenta– mente, mirando esos rostros extraños. Qué pasa? . ... Mi hijo? . . . Mamá,. . . . mamacita. . . . contrólate . . .. ! -lloraba Carmen- Charles está bien. . . Sólo que. . . -se aho– gaba. Su hijo es un asesino . . . -aulló la voz de una de esas catas horribles. · Asesino? ... No, no, no ... 1 Iba a volver a desmayarse, pero se contuvo. Reu– mo todas sus fuerzas y un solo pensamiento le apretó la cabeza: salvar a su hijo, fue'ta como fuese. Ha dicho Ud. asesino? .. ·. Ud. se equivoca ... Ud. no lo conoce. . . Es un hijo modelo. . . -Se le atropella– ban las suposiciones, las sospechas. Veía a su hijo si– lencioso, huidizo ... Asesino! .. . I por ~é? · - 27 -

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