La trampa

- No es pes1m1smo ... soy realista, qué quiere. He– mos pasado tanto. . Pero en fin, Miguel, espero que saldrán todos los presos, como primera medida. - Por supuesto... Ya están dadas las órdenes ... to- dos, menos los condenados por el fuero común.. . - Por el fuero común ... ? Todos han sido condenados por Cortes Marciales. - Sí, pero unos cuantos fo están por el fue-ro común ... - Ah, sí. . . entre ellos, el pobre Stool. - Sí, S.tool. . . pero ese no importa que no salga (ba- jando la voz) es un tipo peligroso ... psicópata... te– rrorista por naturaleza. Es capaz de matar por el sólo instinto de ver correr sangre. - No diga eso, Miguel. .. ¿cómo lo sabe usted? - Me lo han dicho todos los que han salido de la pe- nitenciaría. Sólo ve sangre, le ofusca la sangre ... Es un enfermo. . . ¿I a qué queremos enfermos en el par– tido ... ? ..:__ Eso es. . . un peligro, . . capaz de cometer un cri– men por qué sí... Dicen que se la pasa diciendo qu,e en cuanto sql– ga, mata al jefe de los republicanos .. : un peligro! - Podría mandársele lejos. . . una especie de exilio sin castigo. . . como que sale a reponerse de su larga prisión... - No sería posible. . . no está el partido para hacer– se de jóvenes locos. . . Además, él no aceptaría, que– rría: quedarse para "actuar" . . . Todos se creen indis– pensables en el partido . . . todos creen que tienen una misión que cumplir ... - En realidad, los únicos que son aptos para esos men~steres, son los "cerebros" del partido. . . ¿no? - Efectivamente, Marilú, aunque usted lo diga con cierta burla. Con el solo equipo de cerebros con que contamos, nos basta y sobre para dirigir la política unionista. . . pero todos se creen indispensables. . . to- 129 -

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