La trampa

dos se creen capaces para hacer "cosas" .. . Un engo– rro ... Así que Stool ... Ese no sale. . . pero no se le puede decir, h ay que engañarlo, si no, lo que nos costaría... No espere que yo se lo diga. Sólo p ienso en la madre . . . cómo ha esperado este momento ... l - La madre, bastante tiene con la gloria del hijo ... la prisión lo ha hecho célebre. . . por su crimen altruis– ta .. . - El "califa'' ríe porque cree que ha descubier– to una salida genial. - La prisión una gloria ... ! no sea usted cínico, Mi– guel. Bastante hacen ustedes para desacreditar a l tal hijo. ¿Pero no cree usted que la opinión pública, la masa, puede pensar que el partido utiliza a sus hom– bres y luego que los hunde, los abandona . . . ? Yo lo encuentro peligroso ... ,. Quién nos va a tomar cuenta a nosotros ... ? La hlasa ... ? La masa es lo que nosotros querramos que sea. Sólo sirve para hacer alboroto cuando conviene al partido, pero son incapaces de pensar por sí mis– m·os. . . 1 luego tenemos muchos argumentos para re– batir cualquier suposición inconveniente. Argumentos tan deleznables como éste de la glo– ria de ia prisión .. . La que va resultando peligrosa es usted, Marilú... usted y sus críticas. Crítica y autocrítica son la democracia del partido. Después de todo, yo no soy la masa. No, Marilú, no es usted la masa .. . usted es una líder que pesa. Pero creo que se equivoca cuando juz– ga la conducta de los líderes. Hay necesidades dolo– rosas y la que nos obliga a hundir en su prisión para siempre a Stool es una de ellas .. . Pero, por qué para siempre ... ? Diga usted por un tiempo más, un año, dos, pero siempre . .. ? ¿Sabe us- - 130 - '

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