La trampa

La tregua Marilú, ya ve ... ? No le decía yo ... ? Llegamos! Tenemos casi todo el gobierno en las manos. Ya no nos sabotearán por todos los flancos. Ahora sí que pode– mos decir que hemos llegado. Sí, cómo no, Miguel. . . pero a qué precio! Parece mentira que siendo usted una mujer inteli– gente, no penetre en las maniobras del Altc:, Comando. Eso es hacer política, alta política ... Así será, pero yo me temo que nuestros aliados de ahora, no cumplan sus promesas. . . Libertades, pero por cuánto tiempo? I para qué está el partido? Ellos saben muy bien que les movilizamos a la masa y hacemos temblar a la ciudad. Ellos cuentan con el ejército. Los clases responden a l partido. . . nuestras orga– nizaciones secretas los tienen minados. De oficiales pa– ra abajo, todos son unionistas. . . · Es fácil deshacer esa organización. Bastan unos cuantos cambios. Tenemos experiencia. Pero, por qué ese pesimismo, Marilú·... ? Cuando debería estar contenta? 128 -

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