La trampa

Tiene muchos libros en su casa, por todos los rincones, hasta -en la cochera. A su mujer no le gustan los libros y procura salir de e llos en cualquier forma. Como es un gran trabajador, no lee mucho. Revisa los libros, lee d prólogo y el índice, y luego escribe un comen– tario crítico sobre los mismos. Goza d-e fama como es– critor. El "crítico" se afilió al unionismo por curiosidad. Luego le gustó y sigue en sus filas, firme. Ocupa un alto cargo y goza de muchas ventajas en el partido. El "jefe" le demuestra estimación, por el prestigio que aporta, pero en el fondo le desagrada. Es el rival in– disimulado . del "pibe". Además, es chocante que ha– ya escrito tantas sandeces acerca de su árbof genea– lógico. Escribe por escribir. Los demás líderes van en escala descendente. Es– tá el "!antasmaI(/ llamado cariñosamente así, porque asusta, pero es mofe'nsivo. El "vi.trola" por su gran re– tentiva memorista, capaz de repetir un discurso del "je– fe'' con puntos y comas. Especie de archivo viviente, es uno de los incondicionales del "jefe". Ha ocupado altos cargos en el partido, y es incapaz de disputarle al "jefe" su puesto. Queda de último el "maestro". Es un tipo oscuro, humilde, de tono menor. Sirve para llevar y traer co– m1s1ones, encargos. Es como la pelota del partido y en consecuencia, sufre los puntapiés de todo el equi– po y también del equipo enemigo. Pero él lo hace to– do sonriendo, sin incomodarse jamás. Sabe que está sirviendo a la causa unionista y que la recompensa se– rá grande. Ocupa un alto puesto en la directiva, que nadie le disputa, por su adhesión sin discusiones a las órdenes emanadas de las jefatura. Vienen luego los sub-líderes. Son todos jÓv¡enes, apuestos, de buena presencia. Muchos son fornidos Y están siempre a las espaldas del "jefe". Cumpl'en ór– denes precisas y son los más discretos. Aunque care- 121 -

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