La trampa
/' Ahora vendrán los discursos y los aplausos y las ovaciones. Vendrán de nuevo las promesas mil veces repetidas, y siempre nuevas para los miles de oídos. Vendrán los reproches a los enemigos que usurpan los derechos de las multitudes, y la afirmación de que, por fin, llegaron los salvadores y que la masa, con su in– menso poder, no permitirá que vuelva a entronizarse la tiranía y la injusticia. I vendrán luego las canciones como bálsamos o como licor sedante para adormecer los ímpetus iniciales. , I luego vendrá el desbande. El río que se desliza por las bocacalles hacia todas las rutas, vaciando po– co o poco la ancha plaza, como si se le hubieran abier– to mil compuertas. I de nuevo, las mil caras de la ma- sa se tornarán en una sola tímida, desvaída, acobarda- da, con el viejo pavor de su pequeñez y su impotencia. El monstruo habrá dejado de serlo. -100 -
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