La trampa

Discursos Esta noche el comité del barrio rebosa de cama– radas de los dos sexos. Hay actuación y v·-:lndrán en recorrido los líderes. Vendrá el "jefe". Este es un ho– nor extraordinario, pues no siempre se puede disfrutar la presencia del "jefe". Pero viene porque está pasan– do revista a los cuarteles unionistas, y ahora le toca el N<? 10. Una multitud venida de muchas partes, colma e l local. Es un amplio corralón, al que se le ha acondi– cionado . un tabladillo bajo techo. Rostros cetrinos, jó– venes y viejos, trabajadores de todas clases, mujeres humildes. La mayoría se ha puesto sus mejore s vesti– dos. Pero algunos vienen como pueden. Chiquillos, de las manos de sus madres o en brazos de las mismas, pueblan con su·s gritos el ancho espacio del corralón. La g·ente espera con alegre impaciencia. Mientras, entonan canciones, las emotivas canciones inventadas por los músicos del partido y que contienen la historia de los sufrimientos, las luchas, las persecuciones y las muertes de los unionistas. Himnos, marchas, letras a– daptadas a músicas populares de moda. Una ancha esperanza asoma erí las letras que se entonan. Una fé fuerte y sencilla. Una fé tan antigua como es -antigua la injusticia social. -101-

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