La música de las bibliotecas: política y poética de un espacio público, hoy
75 Los supuestos se discuten aún menos que los presupuestos. Al llegar a este punto, debo nombrar a Joseph Jacotot, un maestro que por azar descubrió que podía enseñar algo que no sabía. Que su presencia era necesaria, pero no para transmitir. Que la igualdad era algo de lo que había que partir, no algo que había que conquistar. Que nada había como reconocer saberes, alimentar la curio- sidad, demostrar valor. Valorar la singularidad de cada quien y, por tanto, la diversidad. Conformar una co- munidad educativa donde todos aprenden y enseñan. Sí, una institución educativa que, más que (o además de) conservar y poner a disposición el conocimiento, reconoce que todos saben y pueden enseñar, y que el conocimiento siempre estará por venir. A mi manera yo lo emulo: escribo sobre lo que desconozco. Por eso cito una reseña de él no a pie de página, sino en un parágrafo diferente: https://carlosmagro.wordpress.com/2015/01/13/el- maestro-ignorante-el-que-quiere-puede/
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