La música de las bibliotecas: política y poética de un espacio público, hoy
70 lugar en el que poder dejar sus pertenencias para pensar en algo más que cómo cuidar lo poco que le queda. Y espejos para verse, y ventanas para avizorar(se). Le puede pasar a cualquiera, hombre o mujer. Y les pasa a much@s. Sentir que la lectura les aburre, que no tienen capacidad. Pero le pasó aTeresa, una mujer morena, de gran- des ojos cafés y pocas canas, a pesar de sus 70 años. Un día, al leer en voz alta, las palabras de otros resuenan en su cuerpo y una ventana se abre para reescribir no su vida, sino ese cua- derno de ensayos que es el diario acontecer. Le puede pasar a cualquiera, ir en una motocicleta o en un auto o un autobús y tener un accidente y perder la vista y sentir que con ello se te cierra algo más que los ojos: el hori- zonte. Pero le pasó a Marco, quien tuvo la fortuna de entrar a una biblioteca pública justo después de quedarse ciego, y a partir de ese encuentro fortuito pudo continuar sus estudios abandonados y presentarse como músico. Los testimonios que escuchamos y comparto evidencian que las bibliotecas públicas son espacios en los que se puede (con)jugar el tiempo propio y colectivo de otra manera 12 . 12 Investigaciones Vasconcelos (2018) «Testimonio: La cosa más natural del mundo». [Publicación electrónica] Datos, retratos y relatos . Recuperado de https://www.ventanavasconcelos.com/ single-post/2018/07/04/testimonio-la-cosa-más-natural-del- mundo
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