La Justicia : periódico semanal /Título posterior: La Justicia: periódico religioso, político, científico y noticioso - Año V (116-118,120-121,123-139) Año VI (140-143,145-153,155-173) Año VII (174-209) Año VIII (210-216)

I , . LA JO S TICIA. ~~=~~~~~~~~~~~~~=~=~~=~~=~=~~~~~~~~~~=~~•~<!1.'.?2!~~~-~~a~~~~~:~•~--~a.~: ,~•~-~~,m~lffl.'2 ....,,. ir.: -¿~......-u,-=-= -..~• -..n j.f-- t!:::r 1 + n ~ 5'.'.----"RE::-.. '-~"""'"-'::t::...... asamble"' n"'c1·onal. El 6 de Octnbro de SECCION RELIGIOSA. CUEsml ION S Dri ACTUA- morir por sn fé. Entre tocio era digno .. " • t'..1 de u.dmiraci6o el vonoradv anciano Ar- 1,789 un tumulto dtt gente com't}uesto Ll DAD zobispo él.e Adée. del más vil populacho, penet.ró en la - -----------·----- LA SOCIEDAD CIVlL--C í.US'r IANA (Continuación) .B!'tavc historia de l a r('! ·v o~u ... ción de :ir rancia e.u n ':J' fU~. L~ historia es un libro abierto an• te nuestros ojos, eu el cual, con lno letras indelebles de 10:1 hech os, tlo b.all3, escritM la a ·.1ert0 de los pnoblou y el go , bierno de la provi n cia de Dios, q ne le - van ta y bu milla las uacioncs, en in rue• dida que observa-u au ley euprem& ó se aleja.u de el la. Mae, entre todos lo~ c:rndros q :1e presenta la hfatorio. del géuero humnno en los siglos <le sn exis tencia, ni n guDLi es de más tcr1 ib le e!oc11e1:1cía que la revolu oión francesa del siglo pasad o ; ninguna enseñan za histórica es míu instrncti va, caaudo ae trata do conocer los resultad,1s prácticos de loa qne llamamos ,•doctrina ó sistema lib.:·ral." Vemos c<mo en aque:lo, revoluciGn un pueblo seducido pol' laB promesas de libertad, sienta por base de s:1 fot u ra vida social los llamados "dercch0s del hombre," proclsma su propia sobenrnfo, !!e separa de Dios, degüella á an r~y, prohibe toda religióu y culto. En segui - da se empeña frenético en destrozR.reo á sí mismo; iuventa guillotinas, fosilamientoe y ahogamientos en masa, todo esto pa.rn ex terminar mn.11 pronto. Bo an pueblo, hasta. eutoncoa tipo de nobleza y generosidad, se repiten escena~ que no se explican ya por la doprava0160 human a, sino por UUt¡ influencie. satánica. Se les ve devornr carue humana y beber la sangre caliento de 1:111 victima, se les vti insensibles á todo sentimiento de 0011mit1eración, mientras q nede a.l~lma víctima por flegollar- Al fin, los directores y jefes de la révoluci6n, habiendo acaba.do con sua apóstoles, se exterminan unos á otros: ¡todos :yiuereo, lna victimas y los , •erdugos!, ¡A esto lleg6 aquel pueblo, por babera& separado de Dios\ Mue, esto ee preoisamonte lo que desea el liberaliámo; pa'ra esto habla, escribe y trabaja.; q uic, · re separar )a sociedad humana de Aquél que sólo puede conserve.ria. en la órbita de la justicia y do la paz. ?ara patentizar esta ¡-.retención del liberalismo y saearle la máscara., para .probar á dónde va con sus gobiernos ateos, oon su enseñanza irreligiosa y lí• bertad de imprenta, sería. eu gran manera útil que la his toria t1e aquella revolución frauceea fuese ¡,ropuesta en escritos populares á la lecturn y meditación del pueblo. El liberalismo, en m a nos y al ser vicio de la maeoncria:hizo aquella revolución; el liberalismo tuvo completa libertad para aplicar aa~ prioci pios, y ¿cuál fué el resnltado? ¿qué prodnjo la secta? Asesinatos , sal \'ojísruo, ex terminio de tres ó cuatro millones de ciudadanos. ha:i ta qno lleg6 el sol• dado que restaqlcció la autoridad con el im1 c·d o cie l a religi-0n catóiica. Persecueión contra el oiero. La revolnci6n fra.nee~a, a povái:: dosc en ol principio 1 iberal ue la uobernnfo popu lar, el cual ded uce t.odos los dere• chos de la voluntad ~¡e l pueblo, guiso formar un11 Iglesia nocional fra.nceea , separando la nación de la Iglesi11. romana. Ordenó á todos loa eclesfá6 ticos, bajo lus más severa.e penas, pres tar el juramento á es ta Iglesia. nacional, fundaaa, no ya por Jesucristo, sino lJ <'.l r ~l pueblo soberano. Todos los obir;~•ce v sacerdotes que se negaban á pres t~r el jurnmcnto ,_ ere.u perseguidos, eocar celadoe, n.eesmailos ó excluidos de su p&· trrn. El din 2 de 8t-JtiAmbro de 1702 fae residencia <lol rey, asesinó á varios gue.1·- tlesignado para la ejecúción. Despne$ a1.: diaa y buscó á la reyna Mar·ía Antonielsi. c urnida, pal'~e de los ech,sibtico0 ba- ta para inmolarla. La guardia na.ciobia ido al jardín del aut,igno convento, na! llegó á tiempo para salvará la fapart-3 h1bíu. qncdado en lH. Iglesia para milill real, paro obligó al infeliz moora!", cunudo uuoa veiu te verdugos pene- narca n. tomar el camino d~ París. Iba t.rarou cu ol resin to. Dirigiéndoso al o! rey con su esposa expuestos á todou jurdiu, encou trarou al venerable Ano• los ultrajes del populacho, entre mujebispo de Arlés. Uno de )os asesinof< Je res y hombres ebrios, que llevabnn, en purt~ 01 roatro con a,1 sabl~; el Arzobi:s• la pnnt.a de las picas, la.a cabezas de los po cae por tierra, luego otro aeesinp le guardias asuaioados. El rey fijó su resiatro.vio3a e~ pecho con tal ímpetu qne dencia en el palacio de las Tullorías, y n0 puede retirnr al acera . .Entre tll.n to la Asnmb!(la 1rncional celeJ)l'ó desde enacomet~u á los •lemá1; ~a cerdo tes Y. ue es- tonoes su8 sesiones en P~ri11, domina-da tnbau en el jardio; unos son muertos á. por el club de los Jacobinos, que se ba.lazoe, otro6 con pic148 y esparllla. componía de los revolnoiouarios más exaltado¡ c11yo digno jefo t:rn Robes• Otr~s: Yerdugos se habían arrojado pierre. s0bre los que se habian refugiado en Pero el rey de Frnncja, -viendo qt1c una capiila cercana. Apunt.írndolea á su vhla y la de los suyos estaban de día tra,·éz de !a reja, ks derribabau á ba.- eu dia. más amenaudas, tomt5 la deterlazos, cuauJo derrepente llegó la orden u.üuación de sulrn1so por la fnga. Da.- di juntar en ia Igle5ia á todas las vícti- liendo ocultf1111Cute de París, había llemas que hihínn sobrevivido. Hubo eo- gado ya. á poca~ leguas de la fron\tira, tonces un momento de descanso, duiau cuando fué recouo~1do y detenido. v~ - te el cu11l los verdugos a.filaron sue es- nas fuerou lus 8úpli0us del iidclíz mopadns en 1~ mei;a dei comulgatorio, á la narc-a, vanas las lágrimas d~ e , esposa v1sh, de los q ne iban á ser sacritic~doa. é hijos; fu erou HC ~• uducidos á Pu·is, y He formó eu Heguida un trib1rnal dti eje- custodiados dt·s1lo cu t,,uces como prisiocncióu: un comisario llamabu. las víc- neros do la uacióu cu el pallloto do las timas por su uombre y las hacía salir '11ullarias. da dos en dos. Estos eran recibidos eu .Fio-iAlmcu te, el <lfa 20 dti Junio dlt) la. pnerta y despacha.dos al grito de «vi• 1792, tuvo lnga1· nua de las l'1enn1 más va la nación,, Hachas, piona, sables y honibies de Is. revoluciúu, oou d asalfuciles scrvíau ds inatrumeu~o para es• to á la resideucia del rey. Kl populat,a hornble ejecución, y mientras los cho pel'ldró en el palacio de las 'I'ul leverdugos porfiaban por herir y matar, riae, mil!ntraa el bondadoso pero dema• las víct11nns daban gracias á Dios. U- ~iado déoil Luis XVI babia dRdo órdin nea miraban con ojus de compasión á. á su gu r.rdia de anizos de no tirar consus asesinos, otros 1epet-ían las palabrae tra el pueblo. Loa soldados fueron in. de Jesucristo: «Señor, peruonalos, per- humanamente degollados; á val'ios a1edónt1ilos, porque no saben lo que ha- rraron la garganta: á diez y seis de e• cen.1> llos asaron en el fnego de las chimenfiUno de los Obispos, herido ya de un as, y hubo canibnlrs que se comieron balu.zo en la pi&nrn, c~ando fué llamado el corazón de las , ictim.. ll, asado y conteHtó: a.No rehúso morir como loa pnesto en vino. 8al,·óse ol rey huyendo demás, pero veis que no puedo cami- para refugiarse en il seno du la repronar.» Lo alz~n y conducen á la puerta, Eeutaoión nacional, pero fué mandado on donde fué in mu lado. en cenar con toda S 'l !11.milia on la pri- .h:l viajero que visite Paría, puede siún llamada el 11 Ternplo." Uop de loa ver en la Igleaia del U~rmen el pavi- Diputados habfon hecho la moción de mento y lae parenea tefilclas de la san- guillotinar al rey .sin dilación, de deagre de aci1-1ellas victima6• peda.z n.r su cuerpo y d0 enviar nn peIdéntica.s matrrnsas do sacerdotE:s se <lazo ;\ cada depar,~mento de la Repúropitieron aquel día en otra Igloiia de blic&. París, y laa provinoii:.11 imituron el ijem- Desde entonces no podía ur dudoaa plo do capital. · lL, a11erte del monarca cautivo. El día Loa ioatitutcs religiosos tu-vieron la 17 de Enero de H98, la revolución lo misma suerte; la revolución los enpri- condenó á muerte. Sería imposible de8• mió, expulaando do sus\asilos de oar1da.d cribir la eaoena que tuvo lugar en la. úly pie~lad á las po11ca religiosas, pura tima entrovu¡ta del riy con la reyna y enviarlas á la gilillotina. 11us hijos: largo tiempo se tuvieron &· Un elfo. resouó en las calles de P&.ris, brar,ados sin proferir nna eola~palA.bu; hasta/ en ton ces teatro da las vocifei-acio- al fin, uu torrente de lágrimal!I, alivian• ues y clamores de la revolución, el pio.- do ¡09 pechos oprimidos, les devoll'ió la doso canto dei mflgniftcat, cantado por p<ilabra. una oomuuidad de cuarenta religiosas que eran cooducids.a al cadalso, Las vo. ces clisminnfau al paso que trtt.baje.ba la g- ·¡illotina: finalmente se apngó In ú l tima, cuando subió deapnéa de to das la s u periora y m~dre de ay_uellas victimas puma é inocentes. Dos herma.nas <le la Caridad, puestas al l.Jorcle de IR fosa que debía recibir sus cadá V Pres, 'J teniéndose tiernameu t~ abraz~au, cayeron fosilada<l. ¡1'odo au eximen lrnbia sido hnber socorrido á los , que eufreu'. El pueblo ooberano bahía oomeuzado eopa rondo la Iglesia de .Francia dai coutro oomúu de Ja r~Jigión católica, pero no se detn vo en esta pendiente; pronto llegó á la coc.0plcta destrucción de la religión. Sl-! dccrotó la a.bolicitin de todo el cul. to crist,1aoo. Por ley pública ae ordenó su ynimir el deseo.nao del domillgo, se borraron laH fiestas cristianas, y aún q ucdó aboliao el calcudario cristiano, pu.ra es t ableoar fiestas civicne. Dios mismo fu é destronado Ha que se colocara. el hombre en su lugar. Y, á fin d~ dar un" ex.presión sen!li ble y patea to á es ta sacdk·gu anstitución, coloc1:1.ron á la catedral de Pari8 sobre el ~ltur mayor una 11ro11tituta, á la tual ofrecieron inoienoio y oano1oncs patriótica!f. El día siguiente, 21 <le Enero de 1718 había sido designado para la ejecución. El rtv, lleno de sentimientos religiosos. tuvo., la. dicha de poder preparaue á la ruuert.e, confceáudose y recibiendo el San to Viático de mauoe de nn aaéerdote, qne había queciado oonlto haettL ent on ces. Luis XVI subió al cada.leo con la, tranquilidad del justo, y comenzó á h&blar al pn ebio en estos términos: <r¡Francesee! ll)uero inocente de los odmoncs qne se me atribuye: perdono a loe autores de mi mn~rta, y pido á Dioo qno la sa.ugre qne vaie á derramar. no recaigo. jam~s sobre la Francia.. Y tú, ¡oh pueblo desgraciado ......... !» en eete momento fné iuterrnmpido por el ruido de los tambores. Poco después rodó Ja cabeza Jel mocarca; el pueblo se re• tiró silenoioao y horrorizado. En París, cerca de doseientos eclesiásticos, entre Obispos y sa.cei:dotea, fueron enccrradofl en la Iglesia del Cnrr n, en dondo esperaron durante algnnns soma• nas la co rona uet martirio. Este ti<:m• tiº lo pasa.ron ocnpados en ejercicios religiosos, y animándose mútuamente á Al mismo tiempi, que la revolución comenzó )a destrucción del altur, se dispuso á. élern bar el h ·ono y á di sol ver los vínculos del orden social, parn. iniciar el l ' P. 'f 11ado del ··Terror." Ei primor ataque violento contra la. persona del rey de Fruncil\ tuvo lugar en Veraalles doo~e estaban el rey y 1~ Algunos meses de!pués, el 16 de Ootubre de 1793, Marí~ Antonieta, reyna de .E'rancia. é hiJa. del Emperador de Alemania, fué llevada en un carro oomo nn criminal vnlgnr con los brazos atados á la espalda, para ser guillo\insda. La miama suerte tuvo la virtuosa. v santa princesa Isabel, hermana dei i-ey; éeta, con la. conformidad de los santos, eotuvo nl pié del cadalso, esperando que otras veinticinco victimas fuesen degolladas primero. La acusación q u~ Je babia hecho, fué hnb'3r cura<lo cuu su& ~~nos á \os, ~oldados heridos. _____ ____,__._,,__ _______ El mes del l\osario~ Octubre, el mes en que la Primavera ~parece atavia:la con todas las bellezas de su lozanía y novedad; mes .en que el firmamento se vie,te de encajes y la tierra d0 t aterciopelados tapices; mes de risueña.a auroras, de cr~púscnlos radiantes y noches serenas y embalso,roadas, en que los rui. señores se encargan de los concior· tos, los celaj es se encienden con luminosos matices, y la.s flornis se a· bren derramando sin reHerva todo el pí3rfnme de sus cálices, no pedia dejar de aer con1:,agrado á María, reina de toda gloria y h ermosura, mística. rosa de eterna Primavera.. Admirable, diviua. sahiduri:l, de la Iglesia! Cuando la. naturale:r.n. brinda á. los sentidos todos sus encantos, ella levant,1 al cielo el espíritu y le invita á gozarse en un mistico jardín, mucho más delicioso que todas lns florestas que esrualtan la &uperficie de nuestro pobre ¡)laneta. Así el verdadero creyente marcha siempre con la freu.te levantada, no equivoca el destjerro con la patria, no pretende quedarse aq_uí, redueido por la belleza del lugar, anhela siempre llegar a su fin. Y para que el alma dócil y gozosamente se deje conducir, la Iglesia le da en Maria el más Bello objeto do sus meditaciones y de sus cultos. Ella. es la. soberana del imperio ce~ lestial, su astrella. matutina, su rosa primaveral. Por ella, unísona con ol I concierto de la aurora, ae alza á Diós la oración de la mañana anunciada por las campanas del alba, y el incienoo perfuma el templo y se encienden las luces del santaa.rio cuando la nuche tiende sus velos salpicados de e2trellas de oro. · Por ella, ante su trono refulgente, prosternados loa hijos de fa. fe sienten que también en 1:m mala hay primaveras que renacen, quizá despues de muchos dilatados inviernos, quo nuevalil flores se entreabren al influjo del vivificante calor del corazón de una Madre "divina, regadas con cristalinas corrientes de gracia., coloradas con los resplandores del Sol de Justicia que aquella aurora lleva en sus brazos. No es el canto de las aves el que allí resuena; es el eco de la voz an. gélica que sin cess.r anuncia el_gran miE,terio de la encarnación del Verbo · repitiendo aquella salutación jamas oidu. hasta entó~cos: Ave Mari<.i gra_- tia plena_t es la palabra de los predicadores del Evangelio que desenvuel• ven los arcanos de la vida de uu Dios · hecho hombre y de una Virgan Ma· dre de Dios y da los hombres; es la plegaria de un pueblo creyente que clama desde el valle de las lagrimas: Mad1·e de Dios, ruega por nosotros; ea en fin el Rosario, con sus misterios y súplicaa; con sus hijos, con su doctrina y sus himnos, con sus gracias, su& tesoros, ans flores y dulces frutos. Hijos .de María, venid, a calebrar el mes del Rosa.do cumpliendo a.si con la voluntad de la Iglesia expresada por medio del gran Pootífioe Leou xru. Venid á ofracer a María un obsequio que sabemos de cierto que le es grato, puesto que ella misma se ha dignado hacerlo recitar en Lourdes, por la conversión de los pecadores. Venid, que un día arrebatado en extásis el Patriarca de Guzmán vió en su trono á 1~ Reina de la gloria, la cual desplegando su nmnto tan án· cho como el cielo le mostraba a. los hijos del Rosario refugio.dos bajo da él, coma simbc,lo da aquella especiaHsirna proteccion que está siemprn dispensa,ndo á los que se acojen á esta devoción. María Nieves .'l/ Buztamante. h1:PlLl[NT.l 1))5 iLA JUl'.llO.U,•.

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