La independencia inconcebible

intervención francesa de abril. En varias sesiones de los primeros días del mes leyó su memoria José Manuel Vadillo, que no se reprodujo en el Diario de Sesiones y aparentemente tampoco se publicó de manera autónoma. Sin embargo, en 1829 Vadillo editó en Londres unos Apuntes sobre los principales sucesos que han influido en el estado actual de la América del Sur. Este escrito, elaborado ya sin la presión de representar la voz oficial del gobierno, contenía el epílogo del intento de alcanzar un acuerdo con los insurgentes americanos. Es difícil precisar si la memoria del año 1823 contenía algunas de las ideas expuestas en 1829 o cuáles son los puntos en común entre ambos textos, pero lo cierto es que este último reproduce interpretaciones que ya estaban asentadas en la corte para finales del segundo liberalismo. En sus Apuntes, Vadillo proponía una visión genérica del régimen colonial que afirmaba sus virtudes y descalificaba a los disidentes de la causa hispánica (Martínez Riaza, 2011, p. 678). Asimismo, se inclinaba a señalar la conveniencia de que España reconociera la independencia de las naciones americanas, pero adoptando una lectura pragmática, ya que estaba en desacuerdo tanto con el momento como con el modo en el que se había producido (Gil Novales, 2006, pp. 17-18; Vadillo, 2006[1829], pp. 222 y ss.). Coincidiendo con el optimismo contenido en las memorias ministeriales de la primera parte del Trienio y con la negación de la posible ruptura del vínculo político, rechazaba que América hubiera conseguido la independencia durante el período constitucional sin la intervención de la Santa Alianza, la doblez de Inglaterra y la invasión de francesa de España. Según Vadillo, Tengo negado y negaré —afirmaba—, que la precipitación en el reconocimiento del todo, o de la parte del continente americano del sur que debiera emanciparse, pudiese ser útil a la metrópoli y a las colonias que se emancipasen, y en este sentido califique de sumamente prudentes las medidas que para adquirir los informes necesarios decretaron las Cortes en un asunto, cuya resolución no era tan obvia como algunos se imaginaban, si habían de combinarse del decoro y el interés de la España peninsular y la conveniencia y el deseo de la América. […] Aquella independencia es para mí únicamente buena que tenga los elementos necesarios para sostenerse bien. […] Pues esta debilidad en que se hallaban las colonias españolas para constituirse en Estados independientes, sea por las causas que fuese, siendo el verdadero hecho existente en el último período constitucional de España, es la que debió ser sentida por todo hombre prudente de cualquier país del mundo, antes de tomar atolondradamente una resolución sobre la suerte ulterior de aquellos países (2006 [1829], pp. 223-225). 95

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