que continuó teniendo presencia en las Cortes, lo cierto es que, al menos para el Perú, las memorias de los ministros de Hacienda no hicieron eco de estas disposiciones, aunque sí las abordaron en términos generales102. Lo mismo podría decirse respecto de la política arancelaria recogida, entre otras normas, en el decreto que estableció la unidad para toda la Monarquía. Aquí, una vez más el Perú se diluye bien en el ámbito general del mundo hispánico o en el más reducido de Ultramar, para el cual apenas aparecen menciones particulares que no corresponden a las posesiones del Caribe en los textos de los secretarios de Hacienda. No deja de ser ilustrativo que la única alusión concreta al Perú en la memoria de Canga Argüelles del año 1821 realice una comparativa del estado de la Hacienda en los años 1802 y 1812 (Canga Argüelles, 1871[1821], p. 371). También resultan llamativas las omisiones a medidas de gran calado para la Hacienda virreinal, como la abolición del tributo o la supresión del reparto, aunque su ausencia podría explicarse por el hecho de que se trataba de disposiciones adoptadas durante el primer liberalismo. Por último, un aspecto interesante de las memorias es el que se refiere a los presupuestos de las distintas secretarías, que permiten contemplar la asignación de recursos —así como también su ejecución— correspondientes a América durante el Trienio. En los textos de los secretarios de Hacienda, más precisamente de Canga Argüelles, Felipe de Sierra y Pambley y Mariano Egea, se constata que la Secretaría de Ultramar era la peor dotada de todas las carteras existentes, ya que a lo largo del período constitucional solo le correspondió un porcentaje que rondaba el 0.2% del presupuesto con 1 368 235 reales de vellón, muy inferiores a los 375 000 000 que recibió la de Guerra y los 100 000 000 de Marina (Canga Argüelles, 1871[1820], p. 89 y 1871[1821], p. 185; Sierra y Pambley, 1872[1822], p. 170; Egea, 1872[1822], pp. 30 y 35). Pese a la gran desigualdad, como señala Broseta Perales, una porción significativa del presupuesto de las secretarías de Guerra y de Marina tenía como finalidad el sustento de la guerra de independencia, con lo que se puede advertir el peso de la contienda en el presupuesto de la nación, que se correspondió con el incremento de la intervención de estos ministros en los asuntos ultramarinos (2012, pp. 161-162). HACIA LA INESPERADA RUPTURA DEL VÍNCULO POLÍTICO 83
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