De igual manera, resaltaba la satisfacción con la que se debía recibir la disposición de introducir la enseñanza según el método Bell y Lancaster, por considerarlo el más idóneo para las circunstancias sociales y materiales de América. Para que esto fuera posible, se debían establecer escuelas en Lima y México para la formación de los futuros maestros, los cuales debían ser seleccionados por los ayuntamientos entre los residentes en sus distritos. Dichos maestros, junto con sus ayudantes, debían aprender el nuevo método y llevarlo consigo a las capitales de provincia, donde se convertirían, a su vez, en formadores de nuevos profesores remitidos por los pueblos de la jurisdicción. De este modo, se buscaba rentabilizar los escasos recursos disponibles y asegurar la irradiación de la enseñanza formal a amplios sectores sociales dispersos en extensos territorios no siempre de fácil acceso. En este punto, el liberalismo metropolitano coincidía absolutamente en sus objetivos con lo dispuesto por los incipientes gobiernos americanos, ya que la enseñanza lancasteriana había recibido un apoyo entusiasta como mecanismo de lucha contra la ignorancia asociada con el Antiguo Régimen100. El último apartado de fomento correspondía al negociado de industria. Aquí el ministro Gil de la Cuadra manifestó que, después de haber impulsado la instrucción pública, «se han dirigido todos los conatos del gobierno hacia la agricultura, dictando medidas generales que influyan directamente en difundir los conocimientos científicos que la perfeccionan». Para esto, informaba que se había procedido a la erección de cátedras para la enseñanza de la agricultura de una forma científica, «desterrando las rutinas inconsideradas y preocupaciones vulgares y sustituyendo una práctica ilustrada deducida de una premeditada experiencia» (1871[1821], pp. 127 y ss.). A sus maestros se les impuso la obligación de formar jardines botánicos, fundamentalmente en Lima y demás capitales de provincias, que tenían como finalidad el cultivo de plantas indígenas y exóticas útiles a la medicina y a las artes, y de las agradables al gusto y al olfato. En esta línea, en un intento por crear un mecanismo de circulación de información científica y utilitaria a lo largo del mundo americano, se encomendó que entre los directores de estos jardines botánicos se intercambiaran epístolas conteniendo los avances realizados. El ministro también se refirió al proyecto de conformar juntas poco numerosas de personas instruidas que indagasen en los obstáculos y en las trabas que habían impedido el adelanto o el progreso de la agricultura. 78
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