La independencia inconcebible

medida, de José María Moscoso de Altamira98. Claro que no resulta fácil explicar este hecho complejo que indudablemente respondía a un conjunto de factores heterogéneo. No se trata solamente de la visión ofrecida por el gobierno en un intento de presentar una imagen determinada de su gestión, ya que, como se ha señalado, parte de la diputación de las Cortes contribuyó decisivamente a la creación de ese «aire de irrealidad» en debates como el referido a la Instrucción para el Gobierno EconómicoPolítico de las Provincias de Ultramar (Ortego Gil, 2002). Independientemente de la existencia de voces discordantes, que las hubo y muchas, se constata el influjo de un sustrato ideológico remiso a aceptar la desvinculación americana del mundo hispánico, junto con una falta de información sobre la situación transatlántica. Sin embargo, y aunque resulte paradójico, también en el seno de la legislatura, según Anna, llegó a asumirse durante las sesiones extraordinarias de los años 1821 y 1822 el carácter prácticamente irremediable de la situación militar en toda América, incluyendo al Perú, y resultaba cada vez más extendida la creencia de que la independencia — que debía concederse lo más rápido posible para que España consiguiera una posición ventajosa frente a las nuevas entidades políticas— era la única alternativa posible a la crisis abierta con las revoluciones (1986, pp. 293 y ss.). En cuanto a la gestión americana, las memorias de los ministros de Ultramar plasman la irrupción de un intenso reformismo de gran envergadura que buscaba la disolución de los resabios del Antiguo Régimen y tenía como fundamento al primer liberalismo. En esta línea, el informe de Antonio Porcel es un canto al optimismo respecto de la modificación del sistema colonial. Prácticamente no se refiere a las reformas políticas, pero en cambio aborda una serie de cuestiones en las que la fractura con el pasado es evidente, al mismo tiempo que organiza su discurso a partir de un esquema que en líneas generales repetirá Moscoso de Altamira. Según afirmaba Porcel, Las Cortes pueden ver en las dos exposiciones que se hicieron a fines del año 1813 y principios de 1814, las grandes miras del gobierno acerca de todas las provincias de Ultramar; del arreglo de su administración municipal y económica, del sistema de instrucción pública, del de beneficencia, salubridad y civilización; de su comercio y navegación interior; de la división política de su territorio; del repartimiento de tierras; del censo de población y demás partes de la estadística; 75

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx