La independencia inconcebible

nada cumple de la capitulación hecha con Lamar en el castillo, y a los oficiales que dicen que quieren ir a España los pone presos»47. Recién a fines de mayo el periódico madrileño informó que La Serna se había trasladado al Cuzco «a fines de noviembre a tratar con los generales Ramírez y Tristán y combinar sus operaciones militares». Esta información se originó en un navío que partió de Lima el 13 de enero con dirección a Río de Janeiro. Por lo que se ve, aún se desconocía que esta iba a ser la sede del gobierno virreinal48. También ese mismo día el referido periódico anunció el primer éxito de una columna del ejército realista contra las guerrillas de la sierra central en estos términos: «parece que a fines de diciembre hubo una acción en el cerro de Pasco, en la cual las tropas fieles batieron completamente a 1400 hombres, la mayor parte de montonera: el coronel Loriga dio esta brillante acción»49. Las buenas noticias no cesan de llegar y de propalarse a los lectores con el propósito de recobrar el optimismo. En esta ocasión se confirmó que el disciplinado ejército «nacional» estaba en condiciones de reemprender una triunfal y definitiva ofensiva contra los «disidentes» al doblarlos en número y en tanto era difícil que en tan corto tiempo pudieran disciplinar a los esclavos enrolados en las tropas: […] El ejército nacional se compone de 12.000 hombres, al paso que el de San Martín se aminora, ya echó mano de los negros, y con todo sólo 5.000 escasos es toda la tropa que tiene y está disciplinando. Los nacionales siguen acordonados y se las pasa mucha gente del país. Laserna trata de atacar y con este motivo ha dado Torretagle la orden de que el 26 de marzo deben estar fuera de Lima todos los españoles europeos…50. Un aspecto a destacar de lo hasta aquí analizado es que entre 1822 y 1823 el tipo de información que predominará en la prensa liberal sobre la actuación del virrey La Serna se circunscribirá al ámbito de lo militar. Esto significa que nada se publicará sobre la actividad política del gobierno virreinal. Es curioso advertir cómo la prensa liberal no mostró ningún interés por saber si la Constitución de 1812 se estaba aplicando en los territorios que aún se encuentran bajo dominio de los «nacionales». Solo hubo una excepción y fue cuando aún La Serna gobernaba en Lima y dispuso la entrada en vigor de la libertad de imprenta que permitió la circulación de una serie de periódicos. Un lector del Diario Mercantil de Cádiz con el seudónimo de «Juan no afloja» consiguió que se reeditase el artículo del periódico limeño El Censor, publicado el 7 de abril de 1821, 43

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