La independencia inconcebible

su memoria testamentaria519, se advierte que la presencia de obras de carácter económico era marginal y destacaban únicamente dos autores de referencia, como son Gaspar Melchor de Jovellanos y Jean-Batiste Say520. El entorno tampoco ayudó, y prueba de ello era el escaso grado de penetración de las controversias y debates económicos de carácter internacional en el virreinato de finales del siglo dieciocho y principios del diecinueve521. En este sentido, la historia de la Sociedad de Amantes del País y del Mercurio Peruano (Clément, 1979; Guibovich, 2005) y la información que proporciona la prensa doctrinal desde 1811 a 1820 ofrecen un resultado muy modesto en relación a lo que fue la recepción y conocimiento de las aportaciones de la época a la ciencia económica (López Soria, 1971, p. 113; Martínez Riaza, 1985). Esta debilidad es aún más patente en el aspecto hacendístico, prácticamente ausente en los artículos del Mercurio Peruano. A pesar del relativo peso que tuvo la materia económica entre los asuntos tratados en la publicación, las controversias fiscales únicamente se reflejaron de manera muy superficial. José Baquíjano y Carrillo, en su Disertación histórica y política sobre el comercio del Perú, apostó por un Estado que exigiese un bajo nivel impositivo con el objetivo de estimular la comercialización522. Y en términos similares se manifestó Joseph Rossi y Rubí en su artículo titulado Apología de los bancos de rescate. Para los autores del Mercurio Peruano el Estado debía someterse al ordenamiento económico, exigir bajos intereses y liberar la actividad productiva y comercial a los grupos económicos privados (López Soria, 1971, pp. 93-94). En definitiva, las cuestiones fiscales se trataron con escasa profundidad y sin referencia a los debates dieciochescos en torno a la Hacienda pública. El vago ideario liberal asumido por el movimiento ilustrado peruano de fines del siglo dieciocho era conocido por Unanue523. Aunque da la impresión, por el carácter más descriptivo que analítico de sus publicaciones estadísticas, que no asimiló la bibliografía científicoeconómica de la época524, compensó su limitada capacidad económica con intensas y constantes relaciones con el poder político virreinal. Los contactos iniciales con el virrey Teodoro Croix, con motivo de la edificación del Anfiteatro Anatómico, significaron el arranque de una dilatada trayectoria política (Dager, 2000, pp. 38-53). Fue asesor del virrey Gil de Taboada, trabajando en estrecha colaboración en la publicación y circulación del Mercurio Peruano y la elaboración de las Guías del 333

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