La independencia inconcebible

este de un empréstito de un millón de pesos con el que hacer frente a una guerra que ya llamaba a las puertas de Lima, fueron representativas de los nuevos equilibrios de poder: El señor Prior del Consulado y los comerciantes presentes resistieron el arbitrio por muy violento y poco merecido por los propietarios de Cádiz […] y en seguida aseguró […] que en el momento en que apareciesen sobre estas costas las fuerzas enemigas, pondría el comercio a su disposición el citado millón de pesos, porque en tal caso, persuadidos todos por la evidencia material del peligro, harían al efecto un desprendimiento absoluto de sus respectivas fortunas, y que mientras tanto se meditasen otros arbitrios para mantener la guerra comprendiendo en cualquier gravamen a todas las demás clases del Estado (Colección Documental de la Independencia del Perú, en adelante CDIP, 1971, VIII, 3, p. 322)510. El virreinato se parecía cada vez más a una entidad política singular con serias dificultades para defender unas fronteras en continuo retroceso ante el ímpetu independentista. España quedaba demasiado lejos y sus propios ajustes fiscales la inhabilitaban en su ejercicio como metrópoli. Las relaciones económicas con la Península languidecían con la progresiva desarticulación del sistema comercial colonial y las funciones de defensa eran desatendidas al completo por parte de una metrópoli ahogada por la crisis y quebrada por el colapso de la Hacienda del Antiguo Régimen511. La última década se convirtió en un tiempo de aprendizaje como entidad política propia, y la forma en la que se transitó por esos años acabó siendo clave para entender las bases sobre las que se pretendió edificar la Hacienda del nuevo Estado. El gobierno del Protectorado de San Martín tuvo que resolver desde el primer instante el grave dilema que amenazaba su propia existencia, el de un Estado sin Hacienda. 2. ESTADO SIN HACIENDA: EL DILEMA DE LA FINANZAS REPUBLICANAS 2. 1. El tiempo de las reformas La situación descrita presenta un marco general extraordinariamente complejo para la economía y la Hacienda del Perú, dominado por el estancamiento y la insuficiencia financiera y fiscal. La guerra de independencia significó el colapso minero, pero también acentuó el alza de precios y aceleró la transformación de la sociedad. El 3 de agosto de 1821 San Martín se erigió en Protector del Perú y conformó su gobierno, tratando de materializar la alianza cívico militar, 327

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