La independencia inconcebible

Gráfico 4. Ingreso anual estimado de las Cajas Reales del Bajo Perú, 1740-1809 Fuente: Fisher, 2000, p. 137. Sin embargo, todo empezó a cambiar cuando la Real Hacienda, con motivo del ciclo de guerras que se inició en 1797, se vio sometida a una demanda de fondos con los que atender las necesidades militares que pronto desbordaron la capacidad de ingresos del sistema (Klein, 1998, p. 18). Asimismo, las bases fiscales manifestaron límites de crecimiento relacionados con la desaceleración económica y la atonía comercial. El creciente endeudamiento se convirtió en un elemento clave de estabilización para unos gobiernos agobiados por unos gastos que no lograban cubrirse a pesar de los considerables incrementos impositivos (Flores Guzmán, 2010, pp. 334-335, 355-358). Los sucesivos déficit fiscales acabaron por conformar una deuda en continuo ascenso y la arquitectura financiera articulada desde el Estado, con la participación activa de intereses comerciales, puso a disposición de la administración la mayoría de los fondos susceptibles de ser prestados (Quiroz, 1993a, pp. 79-149). Pero este factor de precaria estabilización acabó convirtiéndose, a finales del período colonial, en un lastre imposible de atender por una economía debilitada (De Haro, 2011a; 2011b). Los virreyes Fernando Abascal (1806-1816) y Joaquín de la Pezuela (1816-1821), mediante una política de alianzas fiscales con las élites locales, aprobaron un conjunto de iniciativas financieras heterogéneas con el objetivo de detraer fondos con los que hacer frente a las urgencias militares (Hamnett, 2000, pp. 8-9). Como señala Flores Guzmán: «esta fase debe ser vista, más que como el final del ciclo de reformas del setecientos, como un período de transición hacia el nuevo sistema 323

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