La independencia inconcebible

En una primera instancia se incluyó: el crear un centro superior de estudios, financiado con el 3% de la masa decimal que hasta entonces se destinaba a los seminarios de Cuzco y La Paz; fundar un convento de regulares de los que se dedicaban a la enseñanza, con preferencia el de San Buenaventura de la orden de San Francisco del Cuzco, aprovechando la aplicación de la Ley de Reforma de Regulares de 1820, que conllevaba, entre otras medidas, cerrar los conventos con menos de ocho religiosos; establecer un banco de rescate con los fondos generados por el real marco de piña de plata impuesto a los fundidores, cuyo objetivo debía ser el fomento de la minería; resolver la carencia de mano de obra por la abolición de la mita; pedir que se destacaran a la región «beneficiadores científicos» [sic] para la prospección minera y la formación especializada de los mineros; reducir las aduanas a los puertos exteriores, anulando las interiores, aunque ello podría estar en contradicción con la política fiscal, por lo que se encarecía se estableciera la única contribución uniforme a todos los territorios de la Monarquía; y demandar la libertad de producción y comercialización del tabaco en los yungas de Carabaya448. En el interregno, Reyes plantearía públicamente en una de las sesiones de la Diputación el conflicto entre ganar la guerra o procurar el fomento y felicidad de la provincia, un hecho clave que no se consideraba en las Instrucciones, pero que cuestionaba cualquier proyecto. En sus palabras, ¿De que [sic] sirven los proyectos y medidas en todos los ramos gubernativos y económico, si un hado fatal nos conduce a una segura ruina? ¿Que [sic] habremos adelantado con que las Cortes sabias y benéficas provean gustosas a cuanto se les pida por nuestros representantes, si la horrenda hidra de la guerra nos ha de sepultar en una profunda cima de desgracia?449. Más allá del conflicto inherente entre guerra y revolución, llegado a este punto es pertinente considerar que tanto la voluntad de Fernando VII en 1814 de favorecer la causa de las provincias a través de sus diputados como la labor de las diputaciones provinciales se insertaban en una política implícita de negociación con amplios sectores de las regiones americanas que seguían siendo fidelistas: la primera desde presupuestos absolutistas; la segunda con entrecruce de tendencias políticas entre un Garate Persa, es decir absolutista, y una diputación electiva, entendida como la primera institución de gobierno y fomento provincial autónoma y representativa. Pero volvamos a los debates que se generaron en la elaboración de las instrucciones. Entre noviembre de 1822 y junio de 1823, en tanto se 285

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx