La independencia inconcebible

se produjo la definitiva pérdida de Chile. La actuación dubitativa del virrey ante el avance de la Expedición Libertadora del general San Martín colmó la paciencia de La Serna, quien decidió con el apoyo de un grupo de generales poner fin al gobierno del virrey para recuperar la iniciativa militar. El manifiesto de Aznapuquio, en el que se otorgaba a Pezuela la única opción de entregar el mando a La Serna, fue redactado el 29 de enero de 1812. Pezuela, a pesar de denunciar este hecho como una traición y una ilegalidad sin apoyo popular, no tuvo otra opción que aceptar su relevo forzoso y retirarse a su residencia en Pueblo Libre (Albi de la Cuesta, 2009, pp. 296-334). Desde ese momento el exvirrey se dedicó en varios escritos a justificar su actuación y, al mismo tiempo, a descalificar a La Serna y sus generales. En Madrid publicó en 1821 el Manifiesto en que el virey (sic) del Perú Don Joaquín de la Pezuela refiere el hecho y circunstancias de su separación del mando, que al parecer entregó su esposa a la imprenta puesto que él llegó recién al año siguiente; y en Río de Janeiro, el mismo año, su sobrino Fernando Zeballos y Pezuela publicó el folleto Rebelión en Aznapuquio por varios gefes del exercito español, para deponer en el mando al dignísimo virrey del Perú el teniente general D. Joaquín de la Pezuela, escrita por el Ingenuo, obra que al año siguiente el Protectorado reeditó en Lima con el objetivo de desprestigiar a La Serna. Por su parte, La Serna se conformó con que en el periódico limeño El Triunfo de la Nación algunos de sus generales, como García Camba, defendieran el golpe de Estado. La justificación oficial de lo ocurrido en Aznapuquio ante la Corona fue encomendada por el nuevo virrey a una misión oficial integrada por el marqués de San Lorenzo de Valle Umbroso, Pedro José Zavala y Antonio Seoane. Ambos partieron de Lima a bordo del bergantín Maipú a fines de marzo de 1821. Cuando este navío se disponía a hacer escala en Río de Janeiro fue apresado por la corbeta Heroína y ambos emisarios optaron por arrojar al agua toda la documentación oficial de La Serna. Pese a esta pérdida, el historiador José de la Puente Candamo se ha encargado de demostrar que Valle Umbroso, una vez establecido en Madrid, redactó tres fundamentales informes (16 de octubre de 1822, 29 de setiembre de 1823 y 20 de noviembre de 1823) en los que «se presenta la imagen del ambiente peruano, desde el punto de vista español» (Puente Candamo, 1954, p. 436). A continuación, se demostrará que las actuaciones de Valle Umbroso y Seoane también se concentraron en hacer la apología de Aznapuquio y del régimen de 27

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