La independencia inconcebible

uno de los primeros en valerse de este modo de identificar a los enemigos, negándoles la condición de patriotas, fue el general Joaquín de la Pezuela. Durante la fase final de su campaña militar en el Alto Perú, se refirió de este modo al influjo que tenían los ejércitos expedicionarios rioplatenses sobre los guerrilleros del Alto Perú: «los disidentes desfigurando especies antiguas de conquista y acalorando su imaginación con ideas halagüeñas habían ganado a aquellos supersticiosos tradicionarios [sic]» (Pezuela, 2011, pp. 116-117). También este adjetivo fue usado para referirse a los independentistas en varias sesiones de las Cortes de Madrid. Por ejemplo, el ministro de Ultramar, en su exposición del 12 de julio de 1820, se refirió a Bernardo O’Higgins como «el jefe disidente que andaba en aquel reino» (Broseta, 2012, p. 145). El caso peruano se enmarca dentro de lo que los más recientes estudios han denominado como la cuestión nacional americana del Trienio Liberal. En este debate se han privilegiado los asuntos de la representación igualitaria y la defensa de la autonomía americana demandadas en las Cortes por los diputados americanos y, en especial, los representantes de Nueva España (Sánchez Andrés, 1997; Frasquet, 2005; Broseta, 2012). Los diputados por el Perú que estuvieron en las Cortes brillaron por su ausencia en el abordaje de este asunto. Por eso, la cuestión peruana se trató exclusivamente en las instancias centrales de gobierno; es decir, entre el rey, la Junta Provisional y el Consejo de Estado. Fue la Junta Provisional la que obligó a Fernando VII a privilegiar la vía de la pacificación negociada con el envío de un comisionado regio, alternativa que solo en caso de fracasar daría paso a la solución militar (Martínez Riaza, 2011). En esta disyuntiva, interesa esclarecer si la prensa del Trienio se decantó bien por la solución militar o bien por la pacificación negociada para evitar la separación de uno de sus más preciados reinos de Ultramar. En atención al corto período de duración que tuvo el segundo liberalismo hispánico, y al prolongado retraso con que llegaban las noticias a la metrópoli, este análisis comienza cuando se produce el pronunciamiento militar que obliga al virrey Pezuela a dejar el poder y culmina con la crisis del Protectorado y la formación del primer Congreso Constituyente. LA POLÉMICA ENTRE PEZUELISTAS Y LASERNISTAS El enfrentamiento que tuvieron el virrey Pezuela y el brigadier de los ejércitos realistas José de la Serna se hizo ostensible desde 1818, cuando 26

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx