pasatiempo, concrete sus ideas y conatos a una precisión puramente lógica y geométrica, es decir facilitar medios positivos para que los Diputados marchen sin la menor demora»420. Antonio María Álvarez, jefe político superior del Cuzco, fue aún más taxativo y les reconvino en junio de 1823 por no haber elaborado las estadísticas provinciales de su competencia, por sus alegatos de que era una de las provincias que mayores esfuerzos habían efectuado en tiempos de guerra, cuando era todo lo contrario, a más de haberse beneficiado ostensiblemente su economía desde que se había convertido en la capital virreinal421. Sin embargo, la posición de La Serna y sus asesores fue cuanto menos ambigua. Por un lado, manifestaron el horizonte de esperanza que se abría tras la victoria española en las campañas de Intermedios y la supuesta llegada de una expedición militar desde España. Por el otro, rebatieron cada una de las propuestas, llegando a incorporar a las rentas nacionales el aumento del 2% a las ventas, alegando que de tal forma se nivelaba el porcentaje con el ya vigente en las provincias de Charcas, Potosí y La Paz «para cubrir las necesidades del Estado», o abriendo un expediente singular para el caso de las tierras controladas «fraudulentamente» por los recaudadores422. La propuesta de Cuzco no fue aprobada, pero las «escolásticas» discusiones evidencian el conflicto entre guerra y revolución. El debate en torno a las dietas puede ser visto como la metáfora de la pugna de intereses entre quienes pusieron el énfasis en la necesidad de ganar la guerra y contar para ello con cuantos recursos económicos fuera posible, y los que consideraron que era prioritario defender las demandas de las provincias ante las Cortes de la Nación. En tanto no se resolvía el asunto de las dietas, alguno de los diputados declinó iniciar su viaje, como Mariano Campero, que sería sustituido por el suplente, José Mariano Olañeta Ocampo423. Este, a través de su padre Juan José Olañeta, solicitó las instrucciones y viáticos primero al Ayuntamiento constitucional del Cuzco, que declinó tratar la cuestión por carecer de competencias, derivándole a la Diputación Provincial. Tras dirigirse a esta, solo sabemos que su caso fue adjuntado al expediente abierto para recabar los fondos necesarios para abonar las dietas y viaje al conjunto de diputados424 y que en noviembre de 1821 embarcó rumbo a España en la fragata inglesa San Patricio, que arribaría a Lisboa nueve meses después, el 27 de agosto de 1822. Con todo, no hay constancia documental alguna de que se hubiera incorporado a las Cortes. 274
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