los 2500 o 4000 pesos, en lugar de los 8000 pesos estimados como necesarios. Para entonces ya había partido el Telégrafo, por lo que atendiendo a la opinión del virrey no se consideró oportuno abonarle dieta alguna, ni siquiera por su desplazamiento desde La Plata o su estancia en la ciudad de Puno en espera de proseguir su viaje. La Diputación Provincial consideró textualmente que «le sería doloroso no remitir a dichos representantes después de haber trabajado tanto en el intento, y después de haber organizado unas instrucciones precisas y circunspectas, las que quedarán ya para el polvo y el olvido en perjuicio de la Provincia», y decidió volver a insistir al virrey sobre la oportunidad de buscar un buque alternativo y de que se les aprobaran sus providencias para cubrir sus costos407. El plan de la Diputación Provincial de Puno fue revisado por la Junta Consultora de Hacienda del Virreinato, el fiscal Martín José Mujica y el auditor de guerra y asesor del virrey La Serna, José María de Lara. La Junta consideró que podía aprobarse, siempre y cuando se cumpliera en primer lugar con los cupos y empréstitos de guerra impuestos a la provincia. Ya en enero de 1823, en plena campaña de Intermedios, el fiscal Mujica proponía que lo recaudado podría destinarse, si se recuperaban los puertos arequipeños, a los diputados electos para el bienio 1824-1825408. En abril de 1823 José María de Lara lamentó el recurso a tantos y variados gravámenes en momentos en que las contingencias de la guerra habían elevado extraordinariamente la presión fiscal. Expresaba su temor de que ello pudiera ser contraproducente y se preguntaba textualmente: «¿abandonaremos la salvación de la Patria y dejaremos que la Nave del Estado sosobre en los escollos de la Independencia?». La Diputación Provincial le contestaría literalmente: «algún día se verá la preferente atención que se debe dispensar al envio de SS Diputados, pues que en esto media no solo el interés y ventaja de una Provincia o de un Perú sino de toda una Nación»409. Sus prevenciones llegaron en momentos en que se había impuesto un empréstito forzoso de 30 000 pesos a la provincia, por lo que la Diputación Provincial percibió que su empeño era una tarea casi imposible410, si bien decidió abrir un período de consultas a los ayuntamientos de las ciudades cabecera de partido. Estas manifestaron carecer de propio o arbitrio alguno que pudieran aportar a tal fin411 y solo Lampa informó de la posibilidad de disponer de 4000 pesos legados por el 271
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