La independencia inconcebible

dureza del pugilato entre las ramas desgajadas de la familia liberal» (Fuentes & Fernández Sebastián, 1997, pp. 60-61). Dos de estos periódicos, los de Madrid y Barcelona, aparecieron al amparo de la libertad de imprenta restablecida cuando Fernando VII juró la Constitución de 1812. El Universal es considerado, por la moderna estructura de sus secciones, la calidad de su información y su influencia política, el periódico más importante que circuló durante el Trienio y su tendencia fue liberal moderada (Martínez de las Heras, 2000). Algunos ejemplares de este periódico circularon en Lima debido a que los representantes diplomáticos enviados por San Martín a Europa para gestionar el reconocimiento de la independencia peruana, Diego Paroissien y Juan García del Río, lo consultaban en Londres para conocer la postura de los gobiernos liberales españoles frente al Protectorado16. Por su parte, el Diario Constitucional de Barcelona fue uno de los más significativos representantes del liberalismo exaltado en esa ciudad (Vallmitjana, 1979; Roca Vernet, 2010). Finalmente, el Diario Mercantil de Cádiz fue uno de los más firmes defensores de las medidas liberales sancionadas por las Cortes de Cádiz y durante el Trienio fue liberal moderado (Martínez Baro, 2008). Se argumentará en este escrito que en los tres periódicos liberales estudiados la información proporcionada sobre el proceso de la Independencia peruana fue orientada discursivamente hacia un conflicto entablado entre «nacionales» —todos los que defendían al rey y la Constitución de 1812— y «disidentes» —aquellos que bajo el nombre de patriotas, conquistadores o libertadores buscaban una «ilegítima» ruptura política con la metrópoli (Martínez Riaza & Sala i Vila, 2011, p. 639)—. La crisis de la Monarquía hispánica en 1808 produjo un giro radical en el modo de entender la nación al provocar que, conforme se desarrollaba la guerra contra los franceses, se asentara un concepto unitario de entender lo nacional como la suma de todos sus cuerpos políticos y, por tanto, desaparecieran las tradicionales «naciones étnicas» (Guerra, 1992, p. 157; Wasserman, 2009, p. 859). El concepto de «nacional», entendido como combatiente leal al «gobierno de la nación española» levantado en armas contra las tropas napoleónicas, fue utilizado por el virrey Abascal en varios pasajes de su memoria de gobierno (Abascal, 1944, II, p. 290). Por su parte, el concepto de «disidente» fue inicialmente utilizado por los defensores del rey para referirse a los territorios independizados de Argentina y Chile, sus ejércitos y sus líderes políticos y militares. Por eso, 25

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