julio de 1821, dando explicaciones sobre sus movimientos. De acuerdo con la Junta de Pacificación, había tratado de firmar un armisticio honroso y buscaba que se pudieran cumplir las instrucciones de la Península. Desesperanzado de conseguir una paz que proporcionara descanso a la población, había tenido que acudir a preparar la guerra. Había vacilado mucho antes de tomar la decisión de abandonar Lima o tratar de defenderla a toda costa, quedando él mismo sepultado para siempre entre sus ruinas y cadáveres. Por eso había enviado a Canterac a reforzar el Alto Perú y procedido a abastecer lo necesario en la plaza del Callao, como informaba El Pacificador del Perú de 20 de julio de 1821. Antes, a San Martín, en una nueva muestra de actitud contradictoria, le había ofrecido explicaciones, dejando abierta la posibilidad de la conciliación, pues su salida «en nada debe influir a que la negociación pendiente no tenga la feliz terminación que yo positivamente deseo, si Ud. por su parte se halla dispuesto»333. Tras el abandono de Lima, desde Jauja se dirigía a los vocales de la Junta de Pacificación, mostrando una suerte de impotencia ante la violación por San Martín de todos los artículos del armisticio334. Y aunque se le imputaba el haber abandonado la capital a los horrores de la guerra y a la anarquía, la Gaceta de Gobierno insertaba los documentos que demostraban que había hecho un traspaso ordenado de la ciudad. A pesar de todo, para dar nuevas pruebas de su deseo de bien para el Perú, había convocado a los diputados de la Junta de Pacificación que se encontraban a su lado, además de a varios jefes del ejército para conocer su opinión. Sus respuestas aconsejaron hacer todo lo posible para arreglar un tratado de armisticio, a pesar de que sus fuerzas estaban en situación ventajosa tras haber expulsado a los enemigos de Arequipa y Tarma y tras la ocupación de Salta desde el Alto Perú, tras la deposición de Güemes. Su propuesta era que se arreglara el armisticio bajo las condiciones convenidas: la entrega de la plaza del Callao según lo estipulado, que la línea divisoria entre los ejércitos fuera el río Chancay y que los productos de Cerro de Pasco quedaran a beneficio de ambos ejércitos. Pedía a los diputados que entregaran ese oficio a San Martín para que sirviera de base a todo lo que se tratara. En el caso fatal de que no se concluyera el armisticio, estaba de acuerdo con que se dispusiese una regularización de la guerra335. Simultáneamente, escribía al ministro de la Guerra sintetizando todo lo relativo a la negociación desde la llegada de Abreu, porque no estaba 199
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