La independencia inconcebible

Después de Ayacucho, regresaría a España junto a La Serna y otros oficiales. Relegado durante la década ominosa, defendió a la regente María Cristina en la primera guerra carlista, y llegó a ser ministro de la Guerra. De 1841 a 1843 le fue encomendada la capitanía general de Cuba. En 1847 le fueron concedidos los títulos de vizconde de Torata y conde de Villarín317. Valdés había sido comisionado en el efímero encuentro de Torreblanca, de febrero de 1821; después se mantendría, como Canterac, en segundo plano. Durante las negociaciones de Punchauca, junto a García Camba, fue a la Moctezuma a tratar con San Martín la propuesta de formar una Regencia. La Serna le incluyó tardíamente en la Junta de Pacificación, posiblemente para afianzar su autoridad —aunque no aparece entre los firmantes de los documentos—, y fue uno de los dos vocales que le acompañó a la salida de Lima. En su interés por justificarse y reivindicar a La Serna, en la Exposición que en 1827 dirigía al rey desde Vitoria le importaba rebatir a Pezuela y el Manifiesto que había escrito en 1821, además de argumentar que el entonces virrey, depuesto justificadamente, fue responsable de la pérdida de Chile y después del Perú. Las negociaciones apenas le merecían un comentario superficial, solo que mientras se realizaban las operaciones para abandonar Lima, llegaba el «titulado Comisionado Regio para tratar de un arreglo y de una suspensión de hostilidades», que desconocía que a los militares lo que les interesaba era lo segundo318. El tercer oficial con peso específico en las negociaciones fue Andrés García Camba. Experimentado en la guerra contra los franceses, pasó en 1815 a América formando parte de la expedición de Pablo Morillo; de allí fue destacado al Perú, arribando al Callao, vía Panamá, el 14 de setiembre de ese mismo año. El 6 de mayo del año siguiente salía hacia el Alto Perú, desde donde combatió con los insurgentes de Salta y Tucumán a las órdenes de La Serna. Por el impacto e importancia de las acciones en las que intervino, en 1818 fue promovido por Pezuela a comandante. A mediados de 1820, y ante la proximidad de la expedición de San Martín, el virrey ordenó su traslado a Lima. Para entonces se había unido a los oficiales que cuestionaban la política de Pezuela. A las órdenes de Valdés, combatió al general independentista Álvarez de Arenales después de rotas las negociaciones de Miraflores y estuvo entre los jefes españoles que depusieron a Pezuela. Fue designado por La Serna para acompañarle en la entrevista que sostuvo con San Martín el 2 de junio de 1821, en el marco 187

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