encargado del gobierno civil y militar, recibieron a San Martín; otros acompañaron al virrey y los hubo que se refugiaron en El Callao. Desde el 7 de julio, un número cambiante de regidores y síndicos se reunía en la Sala Capitular para dar institucionalidad al tránsito y participaba en la convocatoria a cabildo abierto que declaró la independencia el 15 de julio293. 3.2.2. El Consulado El Consulado se opuso a las negociaciones porque entendía que era ceder terrero a los independentistas. Todavía era una corporación sólida a la que Pezuela acudió en sucesivas ocasiones en solicitud de ayuda económica. La decisión del virrey de 24 de julio de 1818 de abrir el puerto del Callao al comercio directo con Gran Bretaña provocó la lógica reacción en contra294. La renuencia se mostraría cuando, el 14 de abril de 1819, Pezuela reunió en junta particular de guerra a La Mar, Del Llano y Vacaro para pedirles dictamen sobre asuntos relacionados con la defensa de Lima e informarles que el Consulado solo ofrecía entregar 50 000 pesos, menos de lo que se le había solicitado (Pezuela, 1947, p. 438); y cuando, en Junta General de 14 de julio 1820, ante el riesgo que se cernía sobre el virreinato, solicitó un auxilio de 200 000 pesos a la Junta de Arbitrios y al Consulado, frente a lo cual los miembros presentes (Manuel Gálvez, Antonio José de Sarrava y Manuel Barrera) expresaron su malestar por los continuos gravámenes a que estaban sometidos295. Marks entiende (2007, pp. 324-326) que el Consulado recibió con beneplácito la deposición de Pezuela. El 6 de febrero de 1821 sus integrantes se dirigían a La Serna, mostrando su satisfacción y esperando que reactivara un comercio prácticamente paralizado. Estaban dispuestos a cooperar en la pacificación de las provincias y el mandatario no tardó en tomarles la palabra. El 15 de febrero solicitaba un préstamo de 600 000 pesos, que serían devueltos en tres plazos y, ese mismo día, el Consulado entregaba 160 000 pesos y ofrecía mercancías a crédito, junto a uniformes, mulas y caballos para el ejército, además de premios pecuniarios a soldados y marinos que se distinguieran en la defensa del virreinato. Cuando el virrey abandonó Lima, el Consulado quedó acéfalo porque el prior y el cónsul emigraron hacia la sierra. San Martín decidió nombrar prior al conde de Villar de Fuente, que había sido comisionado en Miraflores, y cónsul a Santiago Rotalde296. Dos semanas después de la declaración de la independencia el Consulado informaba que 43 de sus 64 179
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