liberales. Uno de sus hermanos, el teniente de fragata Agustín Abreu, tuvo una importante actuación en la lucha contra las invasiones inglesas al Río de la Plata y murió en Montevideo en defensa de la causa del rey. También marino fue Joaquín Abreu, su otro hermano, diputado por Cádiz en el Trienio y un reconocido propagandista del socialismo furierista266. Abreu partía de Cádiz el 11 de noviembre de 1820. Desde Panamá, donde el 21 de enero de 1821 iniciaba su Diario Político, se presentaba a San Martín solicitando salvoconducto para dirigirse a Lima267. El 15 de febrero El Mexicano le conducía desde Cartagena de Indias a Samanco, en el departamento de Ancash, puerto en el que fondeaba el 16 de marzo, trasladándose por tierra hasta Nepeña. El 19 de marzo oficiaba a San Martín e introducía en su correspondencia un toque «personal», señalando que había conocido en Málaga a la madre y a la hermana del libertador y que le llevaba una carta de su ahijado268. Antes de presentarse a La Serna desembarcaba en Huaura (el 26 de marzo), cuartel general de los patriotas, desde donde escribía al virrey anunciando su llegada a Lima. El primer contacto con los realistas fue con Canterac en Aznapuquio, pero el virrey y los militares ya tenían formada una opinión desfavorable sobre su conducta, de forma que cuando llegó a Lima no fue recibido con el protocolo debido ni se le dio un alojamiento conforme a su estatus. Abreu dejó en el Diario Político su versión sobre las negociaciones y, sobre todo, de las tramas que en su opinión las llevaron al fracaso. Una constante es su afán de protagonismo, que no se preocupó de soslayar. En las sesiones de la Junta, cada vez que se presentaba ocasión, hacía alarde de su condición de «ciudadano español, Comisionado por S.M.». Y, además de encontrarse con San Martín, tuvo otro gesto que incomodó a La Serna y a los militares, pues el 15 de abril de 1821 visitó a Pezuela, confinado en La Magdalena. Según escribía en el Diario, «me dio lástima ver a un virrey, víctima de su propia conducta» (Fisher, 2009, p. 72). La confrontación por defender espacios propios se explicitó en distintas ocasiones, por ejemplo, en la sesión de la Junta de 25 de abril, cuando La Serna llamaba la atención acerca del hecho de que San Martín se dirigiera a él en su carácter de presidente de la Junta, pero no como virrey, y Abreu le hacía notar que quizás se debía a que él no trataba a San Martín como libertador269. En su intento por autoafirmarse escribía que el día anterior al encuentro entre La Serna y San Martín (2 de junio) había recibido la visita del 170
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