La Serna había prohibido a La Mar, entonces gobernador del Callao, que la diputación se reuniera en la plaza, temeroso de que los espías de San Martín pudieran aprovecharse de la información que se enviase a los comisionados patriotas246. Pero, desoyendo su orden, el 21 de julio los vocales anunciaron a los diputados en Lima que pensaban celebrar una reunión en la casa del comandante general de Marina, Antonio Vacaro, y que darían aviso al conde de Vallehermoso para que acudiera. La respuesta de Vallehermoso delataba las fisuras internas al recordar que cuando La Serna evacuó la capital había también disuelto la Junta, razón que hacía innecesario su traslado al Callao. Obviando la razón de fondo, ofrecía la coartada de que no se encontraba en tierra y tenía problemas de salud, pero si la Junta se reunía a pesar de que estaban ausentes el presidente y tres vocales (se refiere a Canterac y Valdés, que salieron con La Serna, y, probablemente, a Bermúdez, que había renunciado), podría hacerlo sin su presencia, porque entre los que estaban en Lima y en el Callao sumaban un número suficiente. Reiteraba que estaba a favor de la medida de La Serna, como también lo estaba Del Llano. Los vocales de la Junta, por su parte, insistían en que no tenían el oficio del virrey disponiendo su disolución ni tampoco noticia del parecer del general Del Llano247. Con la ciudad en preparativos para la solemne declaración de independencia que tendría lugar el 28 de julio, los diputados y los vocales respondían conjuntamente a dos oficios del virrey: el de 6 de julio, que ordenaba la disolución, y el de 7 de julio, dirigido a La Mar prohibiéndole que la Junta se reuniera en el Callao. Entendían que estaban pendientes el armisticio y la propuesta de la firma de un acuerdo de regularización de la guerra, asuntos de envergadura suficiente como para justificar su continuidad. No creían, como alegaba La Serna, que las operaciones militares afectaran a la búsqueda de una pacificación negociada248. Para proceder con eficacia, los miembros de la Junta presentes en el Callao y los diputados radicados en Lima acordaron reunirse249. Fueron los comisionados los que cursaron a San Martín la primera petición de un pase para trasladarse al Real Felipe y para que se encontrara con los vocales en la casa de Vacaro. Solicitaban, además, que en el ínterin se suspendieran las hostilidades por mar y tierra250. Desde su posición hegemónica, San Martín anunciaba que estaba decidido a rendir la plaza del Callao por la fuerza o por «convenio racional». En sus planes no entraba que se realizara el encuentro solicitado, pero para mostrar su 166
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