La independencia inconcebible

San Martín permitió a los oficiales que decidieran su suerte y a los soldados que así lo quisieran que pudieran reunirse con los realistas, vía Arequipa (Albi, 2009, p. 351). El 20 de octubre La Mar formalizaba su decisión de abandonar las filas realistas en una carta a La Serna en la que reiteraba cómo Vacaro, Olaguer, Feliú y él mismo se sintieron desamparados, remarcando que cuando pidió ayuda solo encontró una respuesta airada. Aun así, consiguió mantener la plaza y los fuertes adyacentes durante dos meses y medio. Tras la capitulación, con el deber cumplido, se veía en el caso de renunciar a sus empleos y le pedía a La Serna que se lo comunicara al rey229. Tras pasarse a los patriotas en 1821, estuvo al frente del gobierno del Perú en dos ocasiones, como presidente de la Junta Gubernativa durante los años 18221823 y como presidente constitucional entre 1827 y 1828 (Aljovín, 2000, pp. 240-242). Manuel del Llano y Nájera, hijo de un funcionario español, había nacido en Guatemala (las fechas difieren según las referencias entre 1765 y 1770). Cuando aparece en la vida pública del virreinato, contaba ya con una larga trayectoria política y militar. Fue junto a su hermano, también militar, diputado electo (suplente) en las Cortes de Cádiz, de las que fue secretario electo en abril de 1812230. Su actividad parlamentaria lo sitúa como defensor de la libertad de imprenta y de la igualdad de representación, destacando asimismo su propuesta (14-XII-1810) de aprobar una ley — semejante al hábeas corpus inglés— que asegurara la libertad de los ciudadanos. Llegó al Perú procedente de Cádiz en un buque de guerra a finales de setiembre de 1818 (Pezuela, 1947, p. 168). Fue subinspector de Artillería y estuvo en las juntas de militares convocadas por Pezuela y en la Junta de Guerra establecida en noviembre de 1820, pero no firmó el manifiesto de Aznapuquio. Según Torata (1898, III, pp. 373-375), fue cómplice de Abreu a lo largo de las negociaciones. Tras la capitulación del Callao tomó partido por los independentistas (Albi, 2009, p. 352). A pesar de sus intentos, San Martín no le llamó para ocupar puestos de alta responsabilidad, solo lo nombró representante del Protectorado cerca del gobierno de Guayaquil en diciembre de 1821, con las mismas instrucciones dadas a enviados a otros países independientes (Paz Soldán, 1868, p. 278). Según Abreu, acabó trasladándose a su país, Guatemala, donde falleció231. 160

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