3.1.2. La Junta de Pacificación y los comisionados de Punchauca. La Serna desautorizado Como Pezuela —y no podía ser de otro modo, porque además estaba a la espera de ser confirmado como virrey tras Aznapuquio—, La Serna cumplió con las Instrucciones del 15 de abril de 1820 que le entregara el Comisionado Regio Manuel Abreu. El primer paso fue el nombramiento de una Junta de Pacificación, que él presidiría, con el concurso de hombres afines. La conformaron los mariscales de campo José de La Mar, subinspector general del ejército; Manuel Olaguer y Feliú, subinspector de ingenieros; don Manuel del Llano y Nájera, subinspector de artillería; el jefe de escuadra Antonio Vacaro, comandante general de Marina; el segundo alcalde de Lima, José María Galdiano (aparece indistintamente como Galdiano o Galdeano); el canónigo José Manuel Bermúdez; el capitán de fragata José Ignacio Colmenares y el comisionado regio y capitán de fragata Manuel Abreu. Su composición fue modificándose, pero siempre hubo predominio de militares, con la excepción de Galdiano y el canónigo magistral Bermúdez. De entre sus integrantes, La Serna nombró a los comisionados que debían encontrarse con San Martín. Eran Manuel del Llano Nájera, caballero de la orden militar de San Hermenegildo, mariscal de campo de los ejércitos nacionales y subinspector del cuerpo de artillería del virreinato del Perú; José María Galdiano, alcalde constitucional de segunda nominación de Lima; y Manuel Abreu, «comisionado por S.M. para promover la pacificación». El día 30 de abril se sumaría como secretario de la comisión Francisco Moar, capitán «adicto» al Estado mayor que por motivos de salud sería sustituido por el teniente de navío Ramón Bañuelos. La Junta se reuniría para hacer el seguimiento de las negociaciones y pautar el itinerario de los comisionados realistas. Para dar mayor eficacia a sus trabajos, y dado que sus miembros caían constantemente enfermos, el 20 de junio La Serna trasladaba a San Martín su deseo, compartido por la Junta de Pacificación, de dar las mismas facultades al oidor de la Audiencia, conde de Vallehermoso, y al coronel Gerónimo Valdés225. El papel e implicaciones de los componentes de la Junta, las relaciones no siempre fluidas entre ellos y las tensiones de la mayoría con La Serna, forman parte de esa historia soterrada que solo en parte puede ser reconstruida. José Canterac, Gerónimo Valdés y Andrés García Camba estuvieron presentes de distinta manera. Valdés entraría tarde en la Junta, 156
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