La independencia inconcebible

aunque no firmaría sus documentos; García Camba acompañó al virrey el 2 de junio, día del encuentro con San Martín, y fue con Valdés a la Cleopatra; y Canterac, aunque no aparece en los registros oficiales, tuvo una presencia fundamental. La Serna pensó en Del Llano y Nájera y en Galdiano para formar parte de la diputación porque habían nacido en América y eran un ejemplo de que también los americanos eran favorables a la causa de España. Del Llano y La Mar, según Valdés, formaron parte del consejo privado de Pezuela, aunque ya estaban en comunicación con el enemigo (Manifiesto de 1821, 1976, pp. 62-63). La cuerda se tensaba cuando se trataba el nombramiento del secretario: al parecer Canterac y Colmenares querían que fuese Gaspar Rico, el redactor de El Depositario y uno de los instigadores de Aznapuquio (Marks, 2007 pp. 3-10), pero Abreu lo impugnó porque sabía por los disidentes que era un hombre perjudicial. La Mar compartía su criterio, aunque se abstuvo de expresarlo públicamente para evitar enfrentamientos. Desde la atalaya de una posición que le hacía sentir superior por haber sido designado por el rey, el comisionado Abreu dejó, tanto en el Diario Político como en otros documentos, testimonio de los entresijos de la singladura y del comportamiento de la Junta de Pacificación. Cuando La Serna le habló por primera vez de la formación de la Junta, le advirtió que había que obrar con cautela y tener en cuenta a los militares. El comisionado daba su versión de una Junta que se constituyó con dificultad, que se instaló el 5 de abril de 1821 con los mariscales de campo Manuel Llanos [sic] y José La Mar, el capitán de navío José Ignacio Colmenares y el brigadier general José Canterac, que no aparece en otras referencias consultadas pero cuya presencia explica situaciones posteriores. Otro de los vocales, Antonio Vacaro, se incorporó después. Para romper el dominio completo de los militares, Abreu propuso que se unieran al menos un diputado provincial y un regidor del Ayuntamiento constitucional. Se pensó en Francisco Moreyra por la Diputación Provincial, pero prevaleció la opción de La Serna de que estuviera el magistral de la catedral, José Bermúdez, una decisión difícilmente entendible porque era un hombre cercano a posiciones absolutistas, como se revelaría más tarde cuando se retiró de la Junta en desacuerdo con la política anticlerical del Trienio226. Inicialmente, no se incorporó a la Junta ningún regidor del Ayuntamiento porque «había hecho una representación ante Pezuela, separándose de la unión a la Península» (se refiere a la 157

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