A comienzos de 1820 Pezuela le encomendó que se ocupase del abastecimiento de víveres a Lima y al final de ese año le nombró vocal de la Junta de Subsistencia, establecida para ocuparse de que el ejército estuviera debidamente aprovisionado. Las relaciones de la Junta con La Serna no fueron fáciles y el virrey solicitó al conde de Villar de Fuentes comunicara su decisión de disolverla223. Se mantuvo al margen del conflicto a tres bandas en el que se habían implicado Capaz, Unanue y el virrey, con los que mantuvo una relación fluida. Permaneció en Lima tras la entrada de San Martín y firmó el Acta de Independencia. Hipólito Unanue, ministro de Hacienda del Protectorado, con quien continuó manteniendo buenas relaciones después de Miraflores, fue designado por el cabildo como uno de los miembros de la Junta que debía preparar la formación del Banco Auxiliar en noviembre 1821, y fue su director cuando se constituyó por decreto de 14 de diciembre de 1821, permaneciendo en ese destino hasta marzo de 1822, cuando fue reemplazado por el conde de San Isidro, Don Isidro de Cortázar y Abarca (Haro, 2011). Fue de nuevo prior del Consulado entre 1822 y 1823224. A pesar de que siguió residiendo en la capital durante el Protectorado y la temprana República, fue de convicciones realistas. Su lealtad a la Monarquía se vio recompensada cuando el 17 de marzo de 1824 fue nombrado por La Serna comandante general y gobernador político y militar de la Lima reconquistada por los españoles, en sustitución de García Camba (1846, II, p. 130). Mantuvo correspondencia con el gobernador del Callao, Rodil, para coordinar esfuerzos y delimitar competencias (Rodil, 1955, pp. 156-157). El 6 de diciembre de 1824, cuando los realistas se retiraron, se refugió en el Callao, donde coincidió con su acérrimo enemigo Gaspar Rico y con su viejo amigo Torre Tagle (Marks, 2007, p. 332). Era primo de Blanco Encalada, el jefe de la escuadra que bloqueaba el Callao, quien en julio de 1825 pedía a Rodil información sobre su pariente porque sabía que estaba enfermo. En la respuesta de este, datada el 17 de julio de 1825, comunicaba su fallecimiento (Rodil, 1955, pp. 278-279) y, en una nota posterior, el 11 de octubre, le indicaba que Francisco Javier Izcue se había hecho cargo, como albacea, de sus cajones, baúles, papeles, muebles y testamento (Rodil, 1955, p. 295). 155
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