La independencia inconcebible

rey era la salvaguarda de la España peninsular ultramarina, mientras que cuando había llegado el momento de restaurarla algunos americanos la excusaban y decidían hacer la guerra, como puso de manifiesto uno de los implicados (Capaz, 1820)216. Paz Soldán (1868, I, p. 71) acusaría a Capaz de ser el autor del «inmoral» escrito publicado en la Gaceta. Se había encargado a un Unanue en plena transición ideológica217 la redacción de un texto en el que se explicara el desarrollo y resultado de Miraflores, pero «el díscolo Capaz» le arrebató la tarea y suplantó su firma. Capaz regresaba a la Península el 12 de noviembre de 1820 en la fragata inglesa Pantera con destino a Gibraltar. Llevaba oficios de Pezuela para los ministros de Guerra y de Ultramar informándoles del resultado de las negociaciones de Miraflores, y para el ministro de Guerra sobre la situación del virreinato y el desembarco en Pisco del ejército enemigo (Pezuela, 1947, pp. 803-804). Llegó a Cádiz el 30 de marzo de 1821 y, ya en Madrid, el secretario de Ultramar le pidió que informara sobre la situación política del Perú y aconsejara sobre las medidas a tomar para asegurar su tranquilidad. Todavía estaba pendiente la causa por la pérdida de la fragata María Isabel y solicitaba que el Consejo de Guerra se celebrase en la Corte porque, entre otras razones, había regresado a la Corte con pliegos importantes para el gobierno y hacerle volver a Lima para seguirle el juicio sería causarle enormes perjuicios, tanto por su maltrecha salud como por los gastos e inconvenientes que le originaría un nuevo traslado218. El Consejo de Guerra que se le siguió sería presidido por el teniente general de la Armada, don José Bustamante y Guerra, y por resolución de 26 de junio de 1821 se le declaró por unanimidad libre de todo cargo y se le restauró en el disfrute de honores y haberes, con antigüedad de 1819219. Rehabilitado, Capaz entró en los planes de pacificación militar que los poderes del Trienio nunca descartaron y por orden del rey fue enviado a París en octubre de 1821 para, junto con el marqués de Casa Irujo, representante español en Francia, conseguir fondos que permitieran la compra de barcos con destino al Perú. Ante la falta de resultados, la misión se daría por finalizada en marzo de 1822220. El 11 de julio de 1822 era nombrado secretario de la recién creada Junta del Almirantazgo, y cuando se formó un gobierno de liberales exaltados después del intento de golpe del 7 de julio para restaurar los poderes absolutos del rey, presidido por Evaristo San Miguel, sería nombrado 153

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