Espartero estuvo de acuerdo. El 7 de diciembre de 1823 llegaba a Salta y el 10 presentaba a Las Heras las instrucciones de su gobierno relativas a los términos de la Convención. La Serna modificaba varios de los artículos, en el sentido de que había que convenir, entre otras cosas, que las Provincias Unidas no auxiliarían durante los dieciocho meses del armisticio a los Estados de Chile, Colombia y Perú; que las relaciones comerciales serían solo extensivas a efectos peninsulares y a los propios del Perú y Provincias Unidas; que la línea divisoria pasaría por la Quebrada de Humahuaca hasta la de Pumamarca; y, sobre todo, que valdrían los acuerdos con las Provincias Unidas, no con Chile y Perú (Caillet Bois, 1939, pp. 215-219). Las Heras se mantendría inamovible en relación al carácter continental de los acuerdos, por lo que, consciente de sus limitaciones, Espartero escribía a La Serna los días 15 y 23 de diciembre para hacerle ver la conveniencia de que recibiera en el Cuzco al comisionado de Buenos Aires. El 11 de enero de 1823, antes de recibir contestación, ambos dejaron Salta y se dirigieron a Tupiza, adonde llegaron el 2 de febrero. En las nuevas instrucciones, el virrey mostraba tajantemente su desacuerdo con la pretensión de Buenos Aires de que el gobierno de Chile, junto al disidente de Lima, entrara en la Convención, dejando abierta la posibilidad de tratar, según las órdenes de Madrid, con las provincias del Río de la Plata206. Espartero, desde la plataforma de Salta, se movió a dos bandas. Se comunicó con el virrey, pero también con Pereyra y La Robla, cuya autoridad como comisionados del rey reconocía y a quienes pedía consejo para desempeñar su cometido con buenos resultados. El 12 diciembre se presentaba a los «diputados de la nación española» para informarles de su llegada a Salta y adjuntarles copia de las credenciales por las que el virrey le nombraba para el desempeño de las negociaciones con el general y les pedía que establecieran correspondencia con él y que le enviaran la correspondencia destinada al virrey para gestionar que le llegara con mayor seguridad207. Con conocimiento de causa, el 24 de diciembre les hacía saber que, según orden del virrey, solo estaba autorizado para entrar en el Convenio con las Provincias Unidas del Río de la Plata y no con Lima ni con Chile, mientras Las Heras se afirmaba en que solo negociaría sobre la base de un convenio continental. Espartero había decidido no seguir las conversaciones, cursando el informe preceptivo al virrey, al que había solicitado que recibiera a las 147
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