La independencia inconcebible

2.3. Desde la periferia. La Convención Preliminar de 1823 y las negociaciones de Salta Ni el comisionado Martínez Campos ni la flota esperada llegarían al Perú. La vinculación de La Serna a la segunda fase de la negociación se haría desde la periferia, porque el corazón de la trama estaría en Buenos Aires196. Ese fue el destino de los comisionados al Río de la Plata, que finalmente serían Antonio Luis Pereyra y Luis de la Robla, designados por el gobierno en mayo de 1822 para negociar con «el gobierno establecido» los términos de los decretos de las Cortes del 13 de febrero y el 28 de junio, así como las Prevenciones e Instrucciones que los desarrollaban197. Pereyra y La Robla conocían de primera mano la realidad americana. Pereyra había sido oidor de la audiencia de Chile, y en el momento de su designación (16 de mayo de 1822) se desempeñaba como cónsul español en Río de Janeiro. Conocía bien las convulsiones que se vivían en las colonias americanas, así como las consecuencias, ventajas e inconvenientes que este fenómeno podía producir en la metrópoli198. En febrero de 1823 Pereyra y La Robla se reunían en Río de Janeiro, desde donde pasaron a Montevideo a finales de abril para iniciar los contactos con «el gobierno establecido» en Buenos Aires, en cuyo puerto desembarcaban el 22 de mayo. Al día siguiente se presentaron «de toda etiqueta» ante Bernardino Rivadavia, ministro de Relaciones Exteriores y de Gobierno que les trató «con decoro»199. Se iniciaron de inmediato las conversaciones con Bernardino Rivadavia, ministro de Relaciones Exteriores y de Gobierno de la provincia que sería su interlocutor y el gran defensor del acuerdo que suscribirían y a quién el 30 de mayo presentaban credenciales y la documentación pertinente. La Junta de Representantes de Buenos Aires estudió las propuestas del gobierno español e hizo una contraoferta que pasaba por la «cesación de la guerra en todos los nuevos Estados del continente americano y el reconocimiento de su independencia» como paso previo a la firma de tratados de paz y comercio. El 4 de julio de 1823 Pereyra y La Robla recibían y firmaban el texto de la Convención Preliminar, en el que se acordaba el cese de hostilidades durante dieciocho meses, a contar desde los sesenta días desde la ratificación. Varios de los once artículos trataban un tema central que estaba en las instrucciones de los comisionados españoles, el de los acuerdos comerciales; pero otros introducían una cuestión de fondo que no 143

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