la cuestión central del abastecimiento de Lima. Estimaba entre 15 000 y 20 000 fanegas de trigo el consumo de la población, y dado que en el tiempo en que durara el armisticio no se abrirían los caminos a la sierra que posibilitaban la entrada de papas, menestra y otros artículos de subsistencia, los diputados debían conseguir que la llegada de trigo y arroz a través del puerto del Callao comenzara en los dos días siguientes y que, para evitar desórdenes y demoras, el alcalde constitucional, José María Galdiano se encargara de organizar la distribución, teniendo en cuenta que la población de Lima ascendía a 80 000 habitantes, aproximadamente174. El virrey, para evitar malentendidos, perfilaba días después sus órdenes, incluyendo al regidor Vértiz para que asistiese a Galdiano175. En los últimos días de junio los españoles urgían a que se concretara la entrada de víveres, cuyo retraso los diputados patriotas achacaban a que el Ayuntamiento, por interferencia de La Serna, no había nombrado a la comisión que debía encargarse de la distribución en una nueva prueba de la tensión entre el virrey y la corporación. Por fin se firmaba el convenio el 30 de junio a bordo de la Cleopatra. San Martín, que se apropiaría el mérito de una «acción magnánima», permitía que desembarcaran en el Callao, procedentes de Chile, 3000 fanegas de trigo y 1000 quintales de arroz que se entregarían al regidor del Ayuntamiento nombrado por La Serna. Los beneficiarios de estos víveres, además de la sociedad civil, serían los oficiales y soldados enfermos en hospitales176. Otro de los temas que concitaron la atención de La Serna fue la entrega en depósito de la plaza del Callao a cambio de la cesión por San Martín de la mitad de los productos de Cerro de Pasco, solicitada por los diputados españoles el 19 de mayo. Pero se cruzaba un asunto delicado: la pretensión de San Martín de enarbolar en los castillos el pabellón de sus tropas o el de Chile, lo que no debía ser consentido en modo alguno porque las fortalezas seguían perteneciendo a la nación española177. La Serna llegaba a inmiscuirse en la conflictiva relación entre San Martín y Cochrane cuando, de acuerdo con la Junta de Pacificación, pedía a los diputados españoles que los patriotas les aclarasen si Cochrane estaba o no a las órdenes de San Martín y, de ser así, para equilibrar las fuerzas, solicitaba la cesión en garantía el navío San Martín y otro buque menor, que podía ser el María Isabel. La entrega se debía verificar el mismo día que se cedía la fortaleza del Callao, y La Serna era partidario de que en 137
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