La independencia inconcebible

Pedían también que, en adelante, no se aludiera al referente de la Constitución, porque no era cierto que hubiera llevado la libertad a los americanos. Seguía un intercambio acerca de la capacidad de los diputados para ofrecer garantías sobre lo que se pudiera pactar, contemplándose la posibilidad de acudir a la intermediación de una autoridad de las fuerzas navales británicas, opción que se desechó cuando el comandante Tomás Hardy declaró que se mantendría al margen. El 17 de mayo los comisionados de San Martín introducían un elemento que pivotaría hasta el final en el transcurso de las negociaciones: que para garantizar el cumplimiento del armisticio, el castillo del Real Felipe y otras fortificaciones del Callao les fueran entregados en depósito168. Los diputados de La Serna se conformaban para no dilatar la firma del armisticio, pero imponían la condición de poder evacuar piezas de artillería y pertenencias de la marina nacional y mercante. En compensación, pedían alguna modificación en relación con la posición de los ejércitos: los límites del de Chile estarían en el río Chancay, por el norte, desde su desembocadura hasta su origen, y quedarían bajo su control las subdelegaciones de Canta y Tarma, mientras las de Jauja, Huarochirí «y demás subsecuentes» estarían bajo el de los españoles. Además, San Martín se comprometería a entregar al gobierno de Lima la mitad de los productos de Cerro de Pasco, entonces ocupado por Arenales169. El armisticio se firmaba el 23 de mayo y, en su redacción, se deslizaba un reconocimiento tácito de la independencia: Convencidos de que una suspensión temporal de hostilidades es necesaria para fijar las bases de una negociación y celebrar un armisticio, durante el cual se procederá a conciliar las actuales desavenencias entre el gobierno español y los independientes de esta parte de América […]. Se extendía durante veinte días, durante los cuales los ejércitos conservarían las posiciones que ocupaban en el momento de la firma, dejando abierta la posibilidad de una prórroga. Se convenía también que, una vez ratificado, se entrevistarían La Serna y San Martín170. Los documentos oficiales del Manifiesto no recogen el encuentro entre La Serna y San Martín del 2 de junio, pero han quedado los testimonios de Guido, García Camba y Abreu, que estuvieron presentes171. Abreu instrumentalizaba la entrevista haciendo valer como un mérito su relación especial con San Martín, que el día anterior le buscaba para proporcionarle 135

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