La independencia inconcebible

gobernador, capitán general, superintendente subdelegado de la hacienda pública del Perú y presidente de la Junta de Pacificación. A lo largo de la negociación, los realistas se atuvieron a las Instrucciones del 15 de abril de 1820 y, a partir de ellas, perfilaron cuestiones relativas a la posición de los ejércitos, al canje de prisioneros o al suministro de víveres a Lima. Las Instrucciones disponían que los comisionados regios, una vez en América, se reunieran con la máxima autoridad española, el virrey/jefe político superior en el caso del Perú, que tenía también competencias sobre las negociaciones en Chile y el Río de la Plata. Virreyes y capitanes generales debían nombrar a personas de su confianza, conocedoras del estado de cosas, para formar una Junta Pacificadora que ellos presidirían. Ante ella expondrían los comisionados peninsulares la situación española. Las medidas a adoptar saldrían de las votaciones de la Junta, y en caso de empate decidiría el virrey. Si se planteara celebrar una entrevista con los gobiernos disidentes, asistiría el comisionado regio en compañía de una o más personas de las nombradas por el virrey para formar parte de la Junta; es decir, los comisionados. Por último, para inspirar confianza, se propondría el cese de hostilidades por mar y tierra, pero era condición previa que se reconociera y jurara la Constitución de 1812, para lo cual era indispensable que circularan ejemplares de la misma. Se recomendaría el envío de diputados a Cortes y, si no era posible, se ofrecería que viajaran comisionados autorizados a la Corte para dar a conocer sus demandas. Si los disidentes aceptaban jurar la Constitución, se les ofrecía el olvido de lo pasado y mantenerlos en los puestos y dignidades que ocupaban; por el contrario, si se negaban a aceptar la carta magna, se reanudarían las hostilidades conforme a las reglas de la guerra civilizada. En ningún caso debía admitirse la injerencia de potencias extranjeras161. Siguiendo las Instrucciones, La Serna procedió el 5 de abril a conformar una Junta de Pacificación, que él mismo presidiría162. La integraron los mariscales de campo José de La Mar, Manuel Olaguer y Feliú y Manuel del Llano y Nájera; el jefe de la escuadra, Antonio Vacaro; el capitán de fragata José Ignacio Colmenares; el alcalde ordinario de Lima, José María Galdiano; el canónigo José Manuel Bermúdez; y el comisionado regio Manuel Abreu. Del Llano, Galdiano y Abreu fueron los diputados que se encontrarían con los de San Martín, actuando como secretario Francisco Moar, capitán del Estado Mayor, luego sustituido por Ramón Bañuelos163. 132

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