La independencia inconcebible

Para entonces, del lado realista, las aguas pasaban turbias. El Ayuntamiento estaba muy interesado en la aproximación a San Martín, buscando un contrapeso en el contencioso que mantenía con el virrey, y los oficiales presionaban a La Serna para que no se negociara. Según voces interesadas, La Serna, en el encuentro de Torreblanca, albergaba una segunda intención: la de atraerse a un jefe del Ejército Libertador en mala relación con San Martín156. 2.1. Punchauca, una «prolongada y estéril negociación»157 Cuando, siguiendo el plan previsto y acordado con los altos oficiales, La Serna se disponía a abandonar Lima, tuvo confirmación de la llegada a Portobelo de los comisionados a Chile, Manuel Abreu y José Rodríguez Arias, aunque este último abandonaría la misión por motivos de salud —a pesar de ello, antes de regresar, entregó a Abreu la documentación de la comisión158—. Sabedor de que San Martín estaba cercando Lima, Abreu cambió sus planes y decidió entrevistarse con «aquel superior jefe» antes de encontrarse con el virrey, y así lo hizo el 26 de marzo, con el consiguiente malestar de La Serna. Las interferencias entre el comisionado regio y el jefe político superior marcaron el curso de las negociaciones, que siguieron el protocolo de las Instrucciones del 15 de abril de 1820. Las reuniones conocidas como las de Punchauca son las más estudiadas por la historiografía especializada159 y tuvieron distintos escenarios. Descartada por San Martín la hacienda de Torreblanca, al parecer porque era lugar de tránsito de la correspondencia que mantenía con sus agentes en Lima, La Serna propuso Punchauca, un espacio que, según se acordó, debía mantenerse neutral y seguro. Después, a la vista de sus malas condiciones de salubridad, se trasladaron a Miraflores a partir del 2 de junio y, de ahí, desde el 20 de junio, escogieron un espacio neutral: la fragata inglesa Cleopatra. Finalmente, serían la Lima ocupada por los patriotas y el Callao, reducto realista, los últimos puntos de contacto. Ambas partes nombraron a sus comisionados, que se presentaron el 4 de mayo con las correspondientes instrucciones. Las de los españoles constaban de trece artículos, estructurados sobre la base de la aceptación de la Constitución por los disidentes, la firma de un armisticio que diera tiempo para alcanzar un acuerdo definitivo, la delimitación de las posiciones de ambos ejércitos y los términos para la apertura de comunicaciones y del comercio entre Chile y el virreinato del Perú. 130

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