La independencia inconcebible

partidos a través de Pío Tristán, presidente de la Audiencia del Cuzco: El Exmo Sr. general en jefe del Exto nacional del Alto Perú, en oficio de 4 del corriente, desde su cuartel general en Arequipa, me dice lo que sigue: El Sr. comandante General de Vanguardia, brigadier Pedro Antonio de Olañeta acaba de hacer un armisticio con los disidentes de Salta de suspensión de hostilidades por 4 meses, y en su consecuencia he dado la orden conveniente para que pasen inmediatamente a dicha ciudad los diputados de la Comisión Pacificadora que tengo nombrada para que traten y ajusten un tratado con aquellos desgraciados habitantes, a quienes he invitado del modo más expresivo y conducente, a fin de que se consigan las saludables aspiraciones que la Nación y el Rey se han propuesto en la reconciliación de los súbditos que, desunidos de la verdadera patria, son el objeto de la mayor compasión por los males en que se hallan sumidos, a causa de haber seguido las iniquas [sic] ideas de los titulados libertadores, es decir, de los bandidos destructores de este vello [sic] trozo de Sudamérica. Quedo en avisar a Vs el resultado y, entre tanto, le doy este aviso para que lo publique por bando y que lo circule en el distrito de su mando. Lo trascribo a V para que, mandándolo publicar en todo su partido, se penetren sus fieles habitantes de que los insurgentes en Buenos Aires no han hecho más que causar la ruina de los pueblos y que estos, obligados de la experiencia de tantos males, procuran la protección de las armas del Rey, para lograr, con su subordinación, la paz y felicidad tan deseadas. Dios que V mil años, Cuzco, octubre 18 de 1821. Pío Tristán148. A la vez que advertía a los comisionados que la actuación de Olañeta no se correspondía con los objetivos fijados por S.M. sobre la reconciliación con los disidentes, les instaba a cumplir las instrucciones que, en su momento, habían recibido, y a dirigirse a Tupiza para convencerles de que les convenía «abrazar el partido que el Rey propone en su proclama»149. A comienzos de noviembre, desde el reconocimiento de los acuerdos firmados por Olañeta el 15 de julio150, los diputados solicitaban al gobernador de Salta la apertura de negociaciones con el congreso de las provincias del Río de la Plata a fin de «restablecer la tranquilidad en esta parte de América». Pero la respuesta del gobernador Gorriti, sucesor de Saravia, dirigida a Ramírez el 7 de noviembre, fue contundente: la posibilidad de que se jurara la Constitución de 1812 estaba supeditada a que se reconociera la independencia que habían proclamado las provincias de la América del Sur (Laserna, 2010, p. 215). En la misma línea se dirigía a Olañeta y a los comisionados, quienes recomendaban a Ramírez que suspendiera la misión. Y así lo hizo, poniendo punto y final a nueve meses de esfuerzos. El ciclo se cerró el 14 de diciembre, cuando les respondió 128

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