Pero, aeGor~ si esos dos ih1stres obisos son reos, 1 bay otros que se ofanun 1e participar de los mismos gloriosos erímenea, y uo quieren ser separados en el anfiteatro para poder abratarse juntos en el dia del triuufo. Ya nuestro ,eneruble arzobispo metropolitano y primada del Brasil, levanto su autorizada voz "1 en ooa elocueutísima re• represeotacfon dice á V. 11. imperial que:. Si el prelado de Olinda es criminal, debe ta11,bien entónces la vara de la punic_ion recaer sulJ,re todo el episcop,1do brasilero, porque todo él profesa los mismos principiu&, enseña la, misma& verdades, pregona lá$ mfrmas doctrinas y ha hecho pública las mismas bula,. Hago mias estas pnlabras, como ha- -;go mia tambien dicha re_presentucion, á la cual presto entera, completa y omnímoda adhesion con toda·s las ,eras de mi alma y de mi coruz~n: y asf la deposito en las ·manos de V. M. imperial. Y para mas afirmar mi fé anli~ua y siempre nueva, debo hacer en especial los siguientes declaraciooes, que en otros tiempos serfon escu!ladas: Señor, por gracia de Oios soy católico, apostólico romano 1 por consiguiente; Coodeoo la masonería. aun cuando ningun crfmeo tuviese sino desobedecer al Vicario de Jesucrililo; y creo excomulgados, esto es, fnera de la comuniou de la Iglesia católica, á todos los mattones y carbouarios, á los que les ayudan de cualquiera manera- que sea. Lo que tnmbieo quer~mos, senor, es que eo el Brasil católico 1;10 seamos méoos que 1011 ingleses que profesan nuestra fé en la Inglaterra protestante, ni que los herejes que entre nosotros viven en paz .teognn mas libertad que uosotros mismo8 catól.ic011, nacidos libres en esta tierra libre, de la Sa.nta Cruz. Si el error, qne no puede como tal tener derechos, levanta erguidamente el cuello en este vasto imperio, ¡la verdad de nuestra fé será reducida a la triste condicion de víctima sentenciada al esterminio?-¿Será para eso que arrancamos á Pernambuco de las garras de Jos holandeses, y libertamos nuestra fiuno&a babia de Rio Janeiro de lus manos de los hugonotes, y en los días de nuestra separacion de Portugal, · agradecidos por habernos d~do independencia y patria, izamos el bello pabellon ,mri,verde eu los brazos de la Cruz de nuestro Salndor? SeQor, en esta cuestion como en cualquiera otra, en que de algun modo debe eutrar la religioo de V. 1\1. imperial. dígnese oir las voces de los obispos y del Papa, cierto que así oirá la voz de Jesucristo que dice: Qui vos audit, me audit. Permita Dios qt1e asi corno el santo padre Pio IX esta dispuesto á emplear aquellos medios que en su altn sabiduri11 y paternal benevoleaéia p1tra con los católicos del Brasil, juzgue apropia• do!i para poner térmiuo á tau deplora- .ble coofficto; así \ambien V. l\J. imperial por su parte y en cuanto cupiese eu I_H altas atribucio,;·es imp.eriales y por los me~íós qn~ ·abttttdau en V. M. imperial, se digne concurrir par3 remover todos los ob~táculos que pudieran e torpecer el pronto restablecimiento de la deseada concordia, siendo usí coad- ~uvadas las benignas disposiciones de 11 aauta sede. LA IGLESIA. PUNEÑA. Sin apostatar 110 puedo meno~prPciar oingun punto de los que tiun 111ido definidos en el eoncilio ecumirnico del Vaticano, nin~un 11rtículo del Syllabus dogmático de Pio IX, V.icario de Jesucristo en la tierra. el martirio, porque no eq solnmente el 1 hL•r<•,jf-' qu<• há :-;i•: mpre de clamar que_ en el Bi usil 11i11gu11u puede ser pel'seiru1do por mol ivo de rel i~( on; mejór derecho ten,zn Jº para decirlo...... . . Salvo, 8Ín embargo, la fé y obediencia dcbidn al Hijo de Dios y A su santa Iglesia, tendré siempre gloria en dur al Céser lo que realmente es del César, y á cada uno lo que á cada uno es debido. Señor, no es de extrnfiar que un cntólico y un Obispo hablen así, cuando vemos entre nosotros que el judío quiere Ter respetado su Talmud, y el protestante su biblia interpretada á su capricho, y llegan á exijir que la constituciou y las leyes se amolden á sus pretensiones fuera de rnzou á veces, g, itando en tono de ame1rnza, que ofendidas sus creencias no quieren vivir en el Brasil, ni para el Brasil vendráu otros de su pntria. Así habla el extrnnjero, el herejl• y el judío¡ ¿J nosotros brasileros católi- 1 cos hemos de sncrificur nuesl ra fé y pisole!lr los derechos de nuestra s11nla madre Iglesia? Señor, para servirme de un pensamiento del cx.celentí-.i1no metropo!ilauo y primadc) del Bra~il en la a11tedid!ll representacion á V. ~I. impni11I, diré que si la reli~ion no pnsu¡;e de mera conveu1e11cia política, y de nparnto pura contener las cla&es, en cuu11lo no se convierten todüs en filó -.ofos, e11tó1lces, nnte todo, estari!ln 11,s lc~·es civiles y el mundo y en último pu11to el cielo y la eternidnd. l1rro d cri .; ti11110 que cree y sabe que el catolicismo es obr11 de Dios, coloca la patria ~obre si mismo, no h11y duda, pero coloca su relig10n sobre la patria-primero Dio8, despues el hombre. Si así no fuese, agregnré, estaríamos en los tiempos de que habln Daniel en su capíl1,1l0 VI, y e11 el que los priucipes, majisirados, sátrapn"l, senadores y jueces, sorprendiendo derto dia al r,·y Dario, le dijeron que habiau ncorunJo en consejo que se promulgase un decreto imperinl y uu edicto para que, so pena de ir al lugo de los leo11es, ninguno pidiese lo que qniera que fuese. á Dios ninguno, ni á niugun homl,re, que no fuese el mismo rey. Fué exijir mucho y querer sacrific~r todo lo que el hombre tiene demas premoso sobre la trena-In reh~ion y la conciencia. Gracias no obstante á Dios, tales guias de tan nauseabunda y socrile~a adulacioo, han pasado yu ó, por lo menos, uo pueden durar. Ojnlá que V. l\l. imµerial, oyendo 11cusar al St'ñor obiilpo de Oli11'1a como DaniP.1, porque non curavii de lege et de edicto, tenga seulímientos suµeriores a los uel cumua!1ivo Durio, que oyendo la acu~aciou~ $alis conlristatus est et pro Va11iel 71osuil cor ut liberaret eum et us_q~e a_d occasuu solis laborabat ut educeret tllum. Señor, cualquiera que i,ea la suerte que me nguarda, con mucha h11rr1ildud diré con San Pablo: Non erubesw Evangelium, y con Pedro agregaré, que si 1~ barru del tribunal ha1 ·e 1,t1b1r el t"uhor a la faz del reo, lleua de santo placl:'f el cora'zon de quien á é• compareua por ser cristiuno: si autem ut christianus non elmbescam. Seflor, soy católico, apoitólico romano, soy obispo.-No pu~do, no debo, u_o qurero ser het·eje y (Jrefiero autes monr que ,1poslutar. . .. Pero <·omo dudndano brasilero euJo libertad para mi coucieu<.!ia y para la de •ml:i cN11pntt iot as . Y aq ui uo ticr c !ug,:r Grita el prote.,tante contra la relt~1on del estado, y tul .. specho de la C<ll)Stitudon lev ,nlu edificio con f11 rm;1 esterior de tt-m plos y queda impune; grit~ el republit•.a110 contrn 111 fol'ma del ~ob1er110 del t>itlado y queda impunE>; ,10 es posible que nosotros. obispos y ciudadanos brasileros católieos, porque no encorva• mos la Cilbeza f\ la prepoteucin de las lojias, y porque 110 cow•entir~os que alguien 110" 11rra11que la fé III P?d••~os cambiar In JglP!'ia por la masonerrn, m el Ev¡¡njelio del Hijo de Dios por 111s, leyes dP los homhres, ui Dios por Ctszar, pero antes queremo~ couservar la fé de rntóli- "º": no "s posible, repito, que seamos perse!!uidos. . Si no obstante fnéramos perseg-111do11, m, ·jnr para nc,se1tros: St'remos Tietimas d,· la lil11•rt11d, mártirPs de la fé, y nuestr11 s1-111~rl." será semilla fecunda que pr1 • du.cirá ciento por u110-¡Ay, no obstante, <IE' qniP11 pers1~11! Sl'ñor: tal vez que ..,lg-nien me acuse de reo ante V. !\'(. im pel'ial y aun ante Dios; pero con DnniE>I oiré y protestaré: Rez 1·n aeternum viue: co,·om Deo jufitih'a inventa est ia me, :.ed ei cora-m te, Rez, deliclum n<,n feci. Seilor: si no tPmemos á DioR, ménos temNt•mos á c1rnlqui1•r hombre de la tierra; s1 nn fttt •'1emns lea les á nuestra fé, mém,i; lo seríamos á nuestra ban~era; si rasl!áramos el Evanjelio, no respetaríamos la constituci11n: si no gritáramos- v bien 11fto-¡viva Cristo! no podrinm~c; µ-ritttr ¡viva el sellor don Pedro seµ111,<111! Si no supiérnmns morir mártirPs por la Tglesia, nos faltaría. ciertarneote, ,,1 coraJL y el e11tus111smo pnra dnrarnnr la sangre por el Brasil, que tanto amamos. N(lsotros, no obstante, setior, qneremo" llcv11r al cielo estampndos en el corazon estoi,. dos nombrei,:-010s Y CESAR, IGLF:SH Y :BRASIL, FE Y PATHH., En co1wlusio11, apelo á la fé de V. M. impt•rial, al Brasil. 111 futuro y á Dios. So,· ro11 el mas profundo acatamiento y re,~11ido respecto. señor. ne V. l\-1. imperial ~úbdito humilde y obPdiente. t PEDRO, obi~po de san Sebastian de río JauPiro y ca pella u maJ or. Río Janeiro, Febrero 18 de 1874. Excel"ntísimo y Reverendísimo seQor olH-.po Diocesano. El cuerpo capitular de In capital de Oli11da, sinticmlo pr1 ifu11dameute la RUe• rra vcrdaderame1ile crud eo11 que t>n estos luduosos tiempo~ ha sido oprimu.la uue:;lrn divina rellicion, lamentaudo quP. eu un país que St• dice calólico, senn valipen,th,dus las leyes de la iglesia por aquellos á quienes incumbe el dt·ber de defoudcrlas y darles su t>ficaz apoyo, deliberó en sesiou del tres del corriente diri¡~'ir un voto de adhesion á vuestra excelencrn r1•,v,-..rendisima por el· ct>lo, diligencia y solil-itud eµi~cop11l con que · v11estr .1 exl'etencia reverendísima ha sabido d e fe11der la causa de la misma religion; ale11diPndo cuidaclosnmente á la sal va don del rebano qtJe le fué enco11,e11dado, descubriendo los embustes de los hombres enP-migns, refutando los errort>s y reprimiendo la amlacia. En estos dias, excelentísimo señor, en que las doctrin11s emanadas de los priudpios subversivos de-todo órdeu moral y relijioso se van traduciendo por hechus llenos de gran,tes c,1lamidades para la lglei,ia de Pt>runml)llco, este nuevo ,·oto de adhesion y el que en otra ocasion dirigimos, con el r.rny di¡:110 y fiel clero de la diócesis á vuest rn s1·1lorfo re• \lereutlü,ima, y qut> ahorn reiteramos, t>S tnmbicn un nH111ifit ·sto solemne de la fir me resolucion eu que e~h,mos de persern1r en adelaule en uue~lros principios. cu cuanto e~té cu ll o!>o tro~ y t109 auxilie la gracia divina; de sosteoe·r, defen~er los inviolables derechos de la Iglesia.y de cumplir con los deberes contraidos por las promesas hechas bajo jurumento eu el acto de uuestra eolacion cauóu ica. La obediencia, excelenUsimo J renrendisimo setwr, á aquel que está coosti• tuido por el Espil'iLu :Sant~, obisp~• pa.ra 1 \ regir y gobcruar la lgleina de Dios, _ea \ un deber sagrado para nosotros; aaf, \ pt1es, en todo y en cualq~ier p~oto éo qüe se haUára •uestra excelencia reve• reodisima. sea en el martirio, sea en ta· prosperidad, eontinuaremos siemp~e reconociendo en Tuestra escelenc1a nuestro eximio y legítimo pllstor en c_o• munion con la santa iglesia católica, apostólica;) romana, obedeciendo las ó~• dene1 emanadas de vuestra excelencia reverendísima ó de quien vuestra eJtce• lencia reverendísima, en su alta sabidu• da; eligiere para dirijir los destiDOII de esta diócesis. Dfguese pues, vuestra excelencia re• verendísima, aceptar este. nuestro hu• milde voto, espresion sincera de la ded1cacion que le cousagramos, así como é. la cuusa de la reli~iou que defendemos. Sala caµitular, 3 Je · ,Enero. de 1874-- YO cuÓNJNo MANUEL-J. Goniez, seere• tar10 del rcverendisimó cabildo, escribí ' y selle. Cu.tnRE, Jose Joaquin C. de' Andradt. 1'1AsTRESCllELA, M arceli110. A ·: •Dorriella~, ARCEDIANO, .Manuel J. de Oliveira.---CA.· NÓtuGO, Jose M. de Caslilha.-CANÓNJGO~ Antonio J. de S. Gomez.-CANÓNJGO, Fermin M. Acet.1edo.-CAl'IÓNIGO, Juan C . . d.t Paiva Torre,.-(1U'4Ó~IGO, Manuel J.I Gome:e. ~ Excelentísimo y reverendísimo seftor: .,, Los abajo firmados, sacerdotes c.•· . , tolicos rom1t00s, súbditos de esta diócesis de Oli11da, s11bieudo que el ilustrisi• mo cabildo dirigió uu ,oto hoirroao á vuestra excelencia reverendísima, q·ue ~au digna y heróicameote 1á dirigiendo .· loa des ti u os de h1 iglesia de Oiiuda, y _asegurando al mismo tiempo dich~ corporaéion su adhesion y perfecta uuiou á lo!6 actos episcopales, de au digno pastor, no podiau permanecer eo silencio eu oca• -·· sion tau solemne. Vieut·D pues, los abajo firmados, lleqos d~ aqu~I ánimo y oeei11ioo que ,i;olo puedd dar el Dhino t:apíritu, espirito de sabiduría y de conc"jo. espíritu de for• t111~u y de temor á Dios, 6 reiterar y confirmar su plena y entera adhesioµ á 101 actos episcopales, que ·formar•n . en la poi-,terid1uJ eJ mas digno y glorioso timbre de vue1lro celo pastoral, excelentísimo é fovicto p11stor. Por tanto, unidos por la fé y Ja cari- .. dad, nosotros, los abaje firmados,, nos· adherimos enteramente y de todo cora- ~on al glorioso acto del ilustre cabildo diocesano, y declaramos ante Dios J., los hombres. que eó cualquiera parte donde los desmanes y 11rbitraricdades del gobier'!o masoniz1sdo osaren coloc11r á• uuestró heróico y amado pastor, 111010 • él obedeceremos contentos y sutislecbos de sufrir cou nuestro jefe. Salo á vbs glorioso sucesor de los ap,s• toles, recsnoceremos por nuestro úoho y legitimo obispo en comuniou con ll\ · Santa Sede Apostólica y con el Vicario ie Jesucristo en la tierra. Son tatos los sinceros y ardientes V)• · tos de los infrascritos, y esperamos qte · sean tambien los de todo el clero de e~ ta diócesis. Reciíe, 3 de Enero de 1874. (Siguen las lrmas del provisor y Tica·· río general y de un crecido número ce 1111ce1dotes.J [ Imprenta de M. C. M.--Dirijida p ,. l'ru.,ci~ee P. 8Hffl eio. i• • •
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