La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

más el incrédulo, al que obligó á que tocá rn las llagas de sus piés , y de sns manos, y que introdujera sus dedos en 1-a de su costado sácratísimo. Hechos son estos, que a;ivando la ternura de nuestra piedad deben tambie11 alentar uuestra fé, particularmente en la época aclual cuando se halla t1111 lt!11ázme11te combatida. Los corazones que sieuten a Jesus, las almas que lo ven por ,a influencia de su gracia, no pertenecen ni pueden pertenecer como miembros activos á este mundo i11fome y foláz. La docilidad, la humildad y la vida pura, es la que nos pone en contaeto con Dios. Tal es en resúmen, el cuadro de las enseñanzas que nos ofrece la Iglesia en la próxima santa semana. ¡Ojala que uoc; aprovechemos de ella,;! INSERCIONES. Cementerios catollcos. De gran interés y de inmediata aplicacion entre nosotros, es la resoluciou adoptada por el GoLierno Belga, relativamente al libre y ex.elusivo dominio de la Iglesia Outólica sobre- los cementerios de sus fieles. No se rechaz11rá ciertamente por los mismos defensores de los cementerios comunes, este ejempld dado por uno de los gobiernos mas ilustrados del mu11do: ni se podrá tachar por nadie al gobier~ 110 belga de tener miras ad versas á la libertad. Estu misma razon da mavor fuerza de autoridad á la disposicion ;_Jue acaba de t~111ar, recouocieudo á la Jglesia Católica su derecho de intervenir exclusivamente en sus cemeuterios; y por consiguiente el de negar sepultura eu ellos á toda clase de disidentes, qu'e ~e hayan sepal'ado en vida de su seno. No pncde ser de otro modo, porque la imposicion forzosa de dar sepultura a~ ~uerpo de herejes, excomulgados y d1s1dentes, seria una inmixtion i11excusable del poder civil, en actos que son de la competencia única y propia de la Iglesia, que no se rozan absolutamente con los derechos civiles, ni pueden ser motivo de discusion cou la autoridad laica. Por otra parte, esa imposicion equivaldría á negar solamente á la I"lesia Católica_ la libertud concedida y d~ que gozan s111 contradiccion las sectas religiosas, por el hecho de que n.incrun católico quiere que sus restos s:an sepultados en cementerios de dis'identes á fin de que, ni auu despues de su muer: te, pueda confu11dirseles con los adeptos del error. Por esto, cuando se ha pretendido obligarla á que admitiera los cadaveres de_protestantes, libres pe11sadores y hel'eJes, se ha cometido una verdadera invasion en SJJS atribuciones, y se le ha colocado en peores co11dicio11es que á los <lemas cultos, au11que haya sido el uuico recouocido por los habitautes del pais. Jmporta mucho, pues, que se sepa la re-solucion del gobier110 belga, y que ella no ha sido adoptada, si110 despues. de una acalorada discusion de las cámaras, en que una notable mnyoriu falló en favor de la Jglesia. No há mucho que, entre nosotros, se puso cu tela de Juicio esta importa11tísima cuestion, y dió lugar á la publicucion de los rnélyore s despropósitos, y á . una vista del fisc;II, e11 que, si bieu se trataba de aconsejar al Gobieruo, el respeto de ese derecho i11co11testable y reconocido, se quiso mi11ar, con una erudicion i11digesta y mal clai.ifica?a, lo_s fuudamentos de su apoyo y existencia. Vén)ie, pues, cuán erróneos conceptos se emitieron, y cómo el ejemplo de países muy civilizados viene á desmentirnos. Di ce asi la noticia dt-1 pe riódico frnn~ LA IGLESIA PUNEÑA. cés, que nos progorciona este informe: «El telégrafo nos ha indicado suscintamente cual ha sido el resultado de una importaute cuestion promovida en las Cámaras de diputados belgas. «Se trata de saber si, de conformidad con las leyes de la Iglesia, teudriun los católicos posesion exclusiva de sus cementerios: ó si, de acuerdo con las prete11sio11es de los liberales belgas, podl'ian éstos obligará las mu11icipalid11des á violar el derecho de los católicos, exigíéndoles la sepultura, eu el mismo, campo, de los libres pensadores, los ex.comulgados y los fieles. «Inútilmente reconocia formalmente en esta materia, el decreto <le prerial del año Xll, en vigor eu llelgica, el derecho de los catolicos. Co11 desprecio de esa ley, los católicos habían visto atacados frecuentemente sus derechos, de lu cual ha dejado memoria el esca11- <lalo, que promovió en otro tiempo la municipalidad de Gante. «U11 uuevo incidente ha provocado una interpelaciou de la izquierda, y puesto en tela de juicio esta cuestion de los cementerios, cuyo zanjamieuto lo pedían hacia Liempo los católicos. «luútil nos parece referir los pormenores del hecho que dió orígen á la discusio11: lo que importa anotar es el carácter de la polémica y el resultado de la discusion iniciada por el señor Hossius. ,, La controversia fué grandemente acalorada, porque, por ambos partidos de la Cámara se compre11dia lu gravedad de las consecuencias q11e debían resultar, tanto en favor de la tiranía de los liberales, como en pró de la libertad de los católicos. "Triunfó la última, eu definitiva, po·rque el gobierno prometió formular u11a ley, en que no solo se suprímiria cualquie1· ambigüedad sobre los derechos en discusion, srno que reivi11dicilria desde luego los de los católicos¡ y aplicaría eu sentido genuino las disposiciones del decreto de prerial, con el propósito resuelto de no tolerar mas su violacion ..•.........•...•••..•...•.•.......•..•...•• ....•............................................ «En adelante, los cementerios católicos 110 recibirán, por fuerza, los cadáveres de los que voluntariamente se hubiesen excluido de la Iglesia, ó que hubiesen sido de ella separados.» ( «La Sociedad» de Lima.-llarzo 9.) -----=::>e,c,:~----- LA. itE'\'01,UCIOl'W. Pon l\lot'ísE<;;oR SEGUR. XVII. La Libertad. (Vi-:ASE EL NUMERO 173.) Es una cosa muy particular la indignacion que mui::stra un gran múmero de cristianos cuando se trala <lf". la opresion del mal. En el interior de su~ familias,)' con respec to á sus hijos y familiares, ellos mismos oprimen y reprimni el mal, tanto como pueden, u;;ando aun de la fuerza cuando no basta la persuacion. iYestos mismos encuentran malo que la lglesia, que el Estado obren del mismo modu! Salvando as( las costumbres, la fé, el honor y el bienestar de sus familias, ellos cumplen un deber sagrado, el primero de sus deberes; y cu,mdo la Iglesia, el Estado, cumpliendo este mismo deber, levanlan el bra.w para castigar a los corruptores públicos de la fé , de las costumbres, de la sociedad entera, entonces la lglesi:t )' el Estado son tiranos, cruele:-, intolerantes y fanáticos a sus ojos. Me parece qu e quien tiene dos pesos)' medidas, es mas bien el liberalismo que nosotros. Esle confunde el moderanlismo, es decir, la tolerancia doctrinal, con la moderacion, que es la tolerancia JJersonal, la caridad; y cu esLO se aparta gravemente de la regla católica. .. En el fondo, el liberalismo no es mas que un acomodo con la Hevolucion,} por es to es por lo que ésta le muestra l.anla s1mpat'la . La libertad de l bien J del mal es un atral'l ivo con el cual la serpiente revolurionaria sedu cP. g ran número de espíritus confiados en de111 :1sfa, como hizo cuand11 pres,mtó h gva, con un sinnúmero de promesas fas<>inacfura~, no s1 ilameute el fruto del árhol .ife la c1e11cia del mal, sino taml.Jien el de la ciencia del bie1i y clt l mal. «¡Pero enloncec;, se dice, enlre¡iamos la libertad en manos de lo, p111! e re..; de este 1111111do, y harto sal.Je no:. el u,-,o que hn<·en de ella l" La iglesia no se abandona rii se enlrPga de modo alguno a los p1,deres de la t:erra. Cuanrln los soberanos temporalHs esc11 r, ha11 su voz, c,iando sPn cris1ia11os, ella le..; pidr. que la faciliten la salvac,on t.fe lod .,s, pr11teg1 endo la libertad de su ministerio, . dcsar111anrlo a los enem1gus de la fé, y conle111er11fo, por medio del le111or, á aquellos hombre~ pt:rvrrso, para quienes no basta la pel'su:1,·inn. ¿ l~s esto ,waso ponerse á merC'ed del poder ? Cuando un príncipe no es <'atólieo, la Iglesia no le pide asiste11_cia alguna, ., se rontenla con el argumento ad lwminem que .,a he citado. Esto es, pu1·0 mas ó menos, lo que hacemos nosotros, segun las circunsla11ciai.;, en ~ueslras sociedades modernas, q11e ~a no descansan sobre la hase catoiica. Pedir mas ~eria una gran imprud encia, y por otro lado puramente perder el tiempo. «¿No cree rnos, pues en el poder de la verdad cuando le I.Juscamos apo,,os humanos ?" Cree111os, J muy de vera:-, en el poder de la verdad, y ere, mos tambi1•11 con ardor ., mu) prácticameute en el pecado original. T1 ,do lo que es bueno, ner.esila pi-oleccion en esle mundo, porque el mundo eo;ta perxertido .Y hay en él muchos malos. La sociedad, a-.i re ligio,a como ' política, solamente fue e-t,1blecid;1 por Dros para organizar la defensa de los hueuos contra los malos. El Estado prolege el comercio, las arles, las cien<'ias, la ¡:nopiedad; J siendo crisliauo, ¿no hahia de pruleger el don mas precioso tlel cielo, la verdad, e,-,til liberlad, este derecl\o de nuestras almas? Observad que proteger no es dominar, y si de111a,i~las reces los prlncipes han e11Le111fido a,;l la proleccion, se han equivoca do gra11dernrnle, J Dios los ha casligado por ello; pero este abuso no ha destruido el princip io, ) la Iglesia ha tenido y tendrá siempre 1·:.izon de decir a las sociedades humanas: «Vosotras deueii; a)udanue.» «No es tan solo para el gobierno de la socieda<l temporal, sino, sobre todo, para la proteccion de la Iglesia, que l'e tho el poder a los prlncipes (1).» A::.i hablalla Gregorio XVI; y Pio lX, mas esplíe1to nu11, declara que "no se ha dado solamcute á los prí11CijJeS la autoridad suprema para que gobiernen el 111u11do, sino principalmente para que delieudan la Iglesia (2)." El mismo Pio lX tonu teslualmente esta sentencia del Papa San Leun el Grande. Esta es la enseña1ua foruial de la Santa Sede, en la que deberían peu:-ar un poco mas los libera les que son verda•lerarnent~ ,·atúlicos. «Pero ¿se nos neg,uá t.¡ue haJ fil.,erales y liberales?" Esto es cierto; pero ¿hay acaso Lil.Jeralismo J' líl.Jeralismo ? Todo está en e~to, porque es cuesllon de principiM, ~•. no de pe1sonas. ¿Qu1é11 no rinde homeuaje al carál'ter) rec tas i11Lc11ciones de lo~ liberales calól1cos ? Lo que me p,1rece evit.feule es que e:,t11s delie11de11 la l,11eua causa de un rnot.f o que la cumpro111cle11, ~011 uua prudeucia muy faba, sin espínlu tfo fe, cuu argumento,;; que fallan pur la lia,e; J e,- t11 es a!-.í, porque el libernli,mu no e, capal de :,us1euer uu e.\á111e11 sér10. bu el fu ido, 1111s ¡;arLidar1us no · e:-lán hien pe r,-u aditlu, de lo que q11 1ercii; l cr~en leuer uua duclnna ,~ ::.o lu 11c11e11 , e1JLin11e11los, creen uefcudcr p1111cq iu-;, p111·que p~e:-;entau algunos lle_ ello!; 111 a, e,- lus 1,1111,·1- , pws, separndo,- de l prin1·1p,I , ,-uu rn ,u;,,. ,c¡,a1ada,- _tlel tronco, J, pur cuu:-1guw11tc, f.dt .t :. úo savia y de vida. La lil.Jel'Lild de , hie•1 ~ tl, ·1mal: hi· aquí en dos palabra,, el re,úin..-11 de la le:-¡,, f,l" •ntl Ad ópl_ese cun inlt·m·11111e~ c1is1iaua:-. o pen1i1·~ sas, si empre queda lu cp.t es: un grave en·ur, ':f un enur prucl1co 1uu,1 ic•11gr11~u. µ11rq11, : es sed11etur ; un enor 111u, ú111 a l,t 1{1·v,11,1,:1011 po1·que la pí-e¡.,ara el ,·a1;1n.u. l'ur e.,ttJ fue 4u~ el Pa p,! 1'10 IX, sin h,wcr d1,-ti11c 011 ,dg-1111 ,1, cund euo, 110 .la-; 11ile111·.llJ11 es de iu,; !1 1,1:! rnl cs, pero s\ el lil>eralismtJ; .) pu· e::-o ,-u ,inL t:<:l:! , or. Greguriu X\'1, ) :t il ,il.>1 ,1ciudeuarlu, cun una euei-¡.!' 111 verd¡¡dern111e11Le 1postúl1ea, el 111i,-,mu folsu pri111•1~io de l1be 1tarl ~n ,,11,. d,,, µri1w 1µales apl1cacwue;0,; .l ibertud de co1i..·ienciu y libertad de i111pre11ta (3). (1) Encíclica da 1832. (2) Enclclica de 1346. (3) E-nc\ clica .lfi rn ri. 1~': de agosto ú·e 1 n':! . Pe rdnn<:. el . leclo_r si he hablado tan largame111e :-obie el l1he ral1..;mo; es una euestion del d1a, -.11lire la q,1e ~o neresila eslar bien afiimalio. Sin e1ul>11l'gn, co11vie11c saber que, a pesar de e,1as d1ve1·~cncws, que so11 ea reiilidi.d mas I.J ien Pt1eslio11e, de Po11duda que cuestiones de drio1 nn ,,, iodo,; los crblianos de honradez, todos los católicos if11,;trado" están ácordes coolru la He rol11cio11; ~- las r. i..;eusiones que existen entre ellus no ..;on ma..; que malas inteligencias, cuesti un de palabra-. J ele formulas. Vu elvo á lomar el curso de mi objeto;:,- hab1e11do hecho ver L1 liberta)! tal , cual la c11l1e11de la Iglesia, y la, libertad tal cual 11' e11t1e1¡,le el liber,t11s1110, vo.v i: tratar de la Jiberlad tal cu ti la enliende la Revolucipn. 3,1. La libertad rev11l11cionar1a eo; la libertad de h,wer· el . mal, i~pidiendo se haga el bien, oprnu1e11cf11 a la kfe.,1a .) a sus pastores, pisotea11do lús dert·clt11s legllimoi.; del poder, violando los dere<'hos de la familia. Inútil es, entre gentes h1111radas pararse a discutir sobre este punto._ H,1cer el mal en per-Ju1cio riel bien, )a no es l11Jer-lad, es IJ<!tlllr.ia; ya no es uso, sino el ah11,;o, el ahu,o sarrilego rl<il mas maanffico dun de Uioc;. Solo un 1,erver,o y un crimi~al pueden eule11r1er J q111•rer de este morfo la liberlad. Se ha prntendido que esta era la libertad del ~r'lo '1793: JO ~or mi parle afirmo que tn111h1en era esta la 11her1.arl de 1789, al menos ei~ lo co1werriie111e a la Iglesia) á la fe. Bastante lo hau prnbado ios hechos, y, sin verter SciU"l'e puede mu.Y bie'l opnlnirse. al bien ¿Ntso~ ;wa:-o la~ le.,es revolucionarias mas peligrosas aun que el ,·aldaso? Tales son, sr¡rnn creo, lns verdaderas nociones de la lihertad. Se aplican tanlo al órtlen pul1Lico .\ al orden \ntimo de la familia. Cada cuál puede con e~los pr-iuc1pins j11zgH fácil nente lo que _ha.1 de .1Jue110 .) ile malo en esto que nue,;Lf'as 111~t1tuc1ones modernas dan en llamar liherlad rclig10-;a, lil.Je1·Lad de cultos, fil.Jertad de 1111pr,·11la, ) en gener-al lil.Jerlades pohticas. La liherlad religiosa uien entendida cons·\sle en poder pl'act1car, con los me11ore'.; est,urios posibles, la Keligwn, la verdarlera Re1i~ion; ella 1rnp1111e al stJb i: r·ano temporal la ohligacion de pr11le;,{er, e'I. lo posible, el ejerPicio ple1 ,J y onte10 de lii H.~l1g1on Cctlólica, que e, la spla verdadt~ra rel1g111n,) a., udar de este modo á la lg ifüta en su sa11la rnis100. «U prlncipe <le ,ia San P,~l.,lo, 110 lf_eva en vano su e,-pada; p~es es el m1 111stru c!u Ows para el bien: Non cnim sine causa gladittm µortat; Dei enim minister e.1t i•1. bonum, 1Ji11~ex in iram ei, qui malitm ayit (ad ltol1., >-III J." Pregunto: ¿Qué rna.,or bien para u11 puel•lo, como para un µarticular, qut el de puder cono ·er y ser·vir a D1<,~ con toda libertad,, cumplir con el pnmero y mas grande, de lotlo!> los del.Jere,-,? He dicho a11tes en lo posible, por que suce; de que el _sohe1ano, como el p1idre de falllilia, se ve o_bl1ga lo á tolerqr muchas cosas que no puede 1111µed_1r, a111111ue ,e1Jn dañosas para los m1ereses e,;p1r1~uales de su pueblo. Su deber 110 t!S el '.llrnpellarlo lodo por medidas irnprudP11LPs, s1110 el preparar, p11 r todo, los medios legili_mo:., U)I µoneni1 nH·jor. Está ohl1gado en conc1e1ll'ra a esllrp,H el mal que pueda, J si _l esperar: l~index in iram ei, qui malwn agit. «Y (11s J~dw J- los µrnteslantes, ¿que s1· hace de ellos ~,, Una de do,-: ó elfos , a h:rn int roducido el error en un pais calol°iM, ó aun no se hau est11hle, :1dP, y qui eren entrar en él. En ~I primer c¡so, el del.Jer de 1111 soberano cal óll co es t11fer.. rlos, )' ase~wrurl es, comn á )os ca l11l1cos, lodo!'! l_os derecho:.. civiles; pero 1111ped1r al mismo t1ern,.,o qu.e prop11gue11 sus errures ~elet ( reos. Sí. pu ede, debe procurar que se couv1erta11, fac1ltáodolcs el rniu1!-ter:o de la lgfc,-,ia. in una palabra, es el papel de u11 buen padre ¡.,a1a con sus hijos. Peto en el segu11do caso, el deber tlel princ1pe es del todo d1~ere11te, au11que ,ea en el fondo el l:umplim1 nlo del mismo df".lier. Si quiere permanecer li ~I a su alta nrision, en esle ca ·o, debe impedirá tndo trance que la he1ejia manche fa fé de !>Us , úi,d1 '"'• ) tratará los prupagandislas c0mo á iuju,1os agresores. La herejía no tiene cutouce!-> clerecho afgu110. «Y en los p11i~es prole'-L,111te1, ¿qué 1ehera lrnr er el ~olicrauo ?,, Mal puede un soheranu protestante aplicar un principio Yerd lufero proleg1 e11do uua l'f'lígiou falsa. l\o estará la c1il µa e1, el p1 i11cipio; ~ la de;gra•!1a del sobera11 n s del ¡v:eldu ..,en'l úuicamente la ele ~cr p1ote;; lan te . ~1H•ede a me1111do que se aplic·an pri ,1·1p1 tt s vt-rdadt: rus en fal,.o; e1 demonio tu e r\' e en provt•e hri su,H, las instilucione1- mas m, <·,• l.•11 1e , . Je:-.urrislo, por otrn parte, tiene el dc rnl'i111 de eehar a Satanás, porque Salanas es 1111 1t'l,c ld e, 1111 i11just11, uu usurpc1dor , un s; u- 1ile60, Satanás, al (\Oillrario, n111g11n derecho 11 e: w i-11ntra Jesu, ri~lo, porque Jesucrislu es leg ll rnw ~Pno1·, huenu, j11sLo J santo. LP mrsmo sut·'3Je con respe,·w á la Iglesia y a la herijia. Lo 4ue a1•,t1 ,a11111s de de,·ir en este c>upílulo se 11p :11·a l;.!llitl1!1e111e a la lil.Jerlad lle imp1·e111a, a la de e11se1_um:a ., edncacion, )' á to,tas fas l1l,el'l1ule, polH1cas. Nunc>a podria ~er un homl,i-e I.J asl,111le liberal si comprendiera bteH fa ld1c1 lad, ~ uunca !-e comprenderá ésta sino ,endo á la escuela de la lgles1a. Solamenie la lgle~ia es la nndre de la li li ertad ,obre fa tierra, al m1 ~1no 11empo que es la prnleclora ,1 la salvaguart.fia ue la autorit.fad. r l111pr e 11ta Je O. ,\l. C. l\l.-D1r1jid11 por fRANCISCO DE p. Blml\1E.l0.

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