pe~sadores el mas vergonzoso insulto; serta negar tambien á la esperiencin el cnrllcter del retroceso de los tiempos y de los hechos. Desde que los pueblos han comprendido In necesidn<l ue ser ltl>res, han luchndo siempre coutra la ignora11ci11, contra la miserable esclavitud, lucha por cierto, que no siempre ha traído· los felices resultados que se espernban. Siu embargo, hoy casi poden1os ast>gul'llr que son mas los pueblo:. libres que los que no lo son. Chile, por ejPmplo, esclavo ayer, hoy no tiene amo ante quien doble la rodilla parn obkuer un pedazo de pan; nhora es un pueblo poderoso, activo, laborioso; es nna ~ran nacion, tal vez lo mas honorífico entre las nacioHes libres del mundo: la paz, In libertad y el órden, son los tres colores de su estandarte. Cuando leo la historia de In grnn lucha de los pueblos por adquirir su verdadera libertad, muchas veces me he preguntado si la fracmasonerin habra sido el principal eleme11to para tan grande empresa; pero nada encuentro en mi exárnen que se presente eu _apoyo de los principios que proclama la tal fraternidad fracmasónica. Por el cont.rario, los frncninsones metidos en su bó v{'<la de acero, si algo b11e110 hacen, 110 lo sabemos; sm, hechos son para In historia fruta diez y mas veces prohibirla. Así que, mal podemos tlc<'ir que 111 fracmasoneriu aspire al progreso de los pueblos po·r la libertad. Profundos escritores v In infalible experiencia nos dice11 qu·e nlgm111s veces los pueblos han luchado por ef<>jir uu gobierno que afianzára mas su derecho, su vida, su honra, sus intereses; pero sus aspiracio11es, si bien han mnecido lo'! honores del triu11fo, han si,to para despues el oríjen de sus remordimientos. ¿Y por qué'? pnrque estos pul'blos i~norabao si el elejido era ó no frucmason. Enliendo por libertad la a~cipn que cada individuo puede hacer _en favor de otro, sin trabas de ningun jé11ero, ni que esta accion sra co11traria, al bien comun y al órden de la sociedad. ¿Y qué hau hecho los fracmasones en fo. vor de esta libertad? O¡iriaairla, pisotearla escan<la losa mente. Ctlorados los fracmasones en el sólio' del poder, toda libertad ha sido Yiolada, todo <lerecho conculcado, lodo órden trastornado. Sirvan de ejemplo la Italia, la Alemntiia, la ]1rancia, la España moderna; sirvan de ejemplo Colombia, Ml'jico, el l'eru y Bolivitt en doude los fracmasones han hecho y deshecho de los interPses y la vida ue los ciudadanos. En Jtalia, Viclor l\lanuel, el mism., que t1enP. priRionero al Sumo Pontífice, sacríle~amente tambien se ap11dcra de los iut-ereses de la Iglesia, destierra obispos, asesi na sacerdotes, dcclura la avolicion de los conventos de re~ulare~: de UIIO V otro sexo, bajo el pretcsto de utilidad C;lmuu. En Alemania ocurren acontecimie11tos peores y de 111 mismn especie. llismark se ha prorrnesto concluir con la 1rnu~re de todo el clero católico residente en Alen1auia. La Comuna en París, que son los mismos frac-masones disfrnza - dos, en 1111 solo <1ia acaban con la vi,la de setenta y tantos s11ce1 dutes tic los r.rns respel.ubles y entre ellos el vent'rando · Arzobispo de París. En l':i-¡rn,111, el frac• mason Cast<'lar. mi11i E, lro de las cortes e:-pn1folas, <lom,i11ado por el ódio contra la Iglesia no ha coml'lido ll'e11os barbaridaric:s que Italia, Alemania y Fran . cía. Ahora, si tocumos In América, esta sigue d ejemplo de aquellas viejas naciones¡ asi que 110 son menos csc1111dnlosos los hechos comúlielos co11lr11 111 li- ~e~·tnd en Méjico, Bogotá, Peru y llohvia; frcsc1t está la !inugre de Jos sa• cenlotes fusilados por Jnarez; to<lavin Jloran las monjas arrojadas fuera de su domicilio y sin esperanza de "º"·er a su patria; el asesinato en In persona del prcsident~ Balta, el cometido en la nersona del dict11dor l\lelgttrejo, , . por LA IGLESIA PUNEÑA. fin. la alevosa muerte del presidente l\Iorales en Bolivia, todo {'Slá diciendo que la fracmasoneria no ama la libertad, uo respeta la vida ni el derecho de pro• piedad ajena, y descarga, en tiempo opnrt.11110 1m ódio contra la religion y 111 1,ilesin. La historia nos dire que 11ada de tcrriblt>, nada de lamentable y hor· ro roso ha q 11cd111lo por hacer la fracmnso11eri11 t-11 l(ls pueblos donde lu, podido ser a11tor1da1L Sin embaqro, creo nec,~saria la exbtencia de In frncmasont:irin, asi coino el 1l'lunclo con todas sus funestas pasione;, y vicios execrables, para que brille mas la ·virtud; creo necesario el error para que In verdad se busque co11 mas anhelo, se la abrace y se apodere <le la intelijencia. Creo neceshrio el i11fierno para creer y temer mas la jusi ida de Dios. Todo f•slo pnes, querido hermano, no te es estrnrio, eslás en 1wrfecto conocimiento de los hechos llevados a cabo por los fra<·masones; asi lambien no te será sorprencl e nte la tristeza y mi natural rep11gnanc111 que he sentido ni recibir In funesta noticia de ~ u incorporul'ion ~ 11 dicha sociNlad. Habría importado te mas sufrir honradamente y con resignadon cristiana todos tus trabajos y contrnricdades en tus especulaciones, r¡ne 110 hacer causa comun con los hombres, cuy u historia causa horror y atlije el corazon. No puedo, pues, participar co1)ligo del placer que por tu incorpnracio11 á Ja fracmaso11er(a has esperimeutaJo. IUe dices tambien en tu carta, que te han hecho comprender que la fracmasonería es i11stiluid11 con el fi11 de mutua proleccion entre los asociados y ejercer la caridad para con los demas pobres. Pnra cumplir con el natural <feber de múlua proteccion, y al mismo tiempo practfoar la caridad evanjélica, en favor de nuestros semt>jautes, nos basta ria solo mir1i'r al hombre en sus necesidades y sentir con ·ellos el peso de sus miserias, sin necesidad de ser fracmason. Tenl'mos e11 el mundo muchas socieda - des con este fin; casi no hay pueblo en donde 110 está im,tit11idn la sociedad de artesanos y de bendicencia, en estas sociedades hay constante I rabaJO para el obrero honrado, aquí tienen pan para su familia y los muy pobres tienen tambien c111111lo necesitan para aliviar de sns enfermedades y c,tras miseria~. En estas sociPdades no penetra la mala política, 110 ha,v cateµorías; el mas polm~ es el mas 1iig110 de amor y se prefiere a todo otro titulo. Si el fin de 111 masonería es In carida,I ¿,dónde están las obras que lo revele11'? ¿dó11de eso!-. ho.~picios (JUe son la sombra y el co11s11do del pobre y del ·dC'sgral'iado? dónde los hospitales que proporcio11t-11 1111 lecho, u11 reme~iio. una sola ale11cio11 ú tantos i11f1•1ic(•s aba11do11ados de la ma1111 de la fortuna'? dónde, eo fin, esas inst.1tucin11es con el objeto de ha,·er pe11etrar la antorcha de 111 c1viliz11cio11 ha:-ta mas nllú de las trin - cherus de la ig•1or11ncia y de la barbaríe? No nos hagamo., ilusioncR, querido hermano; yo confieso de 111i parle que la fr1u·maso11eria hac~ alg1111as olH·as que 101111111 e i 110111hre dt~ caridad, porque la arcio11 de alivinr alg-1111a 11ccesidaJ no tie11e otro nomure: pero 110 basta solo el i11:-ti11to natural, de modo que ,rn el pobre y en el uPq.p·aciado veamos á Dins y por l)ios <'I 111érito de la obra. No es csl1• el plan de la frncm11so11pria, e,-,taria lllll)' lt:'jos de ejt•t'l'er la carida<l cu su m11s eslncl .o ,wntido. Se aprovecha, sí, de esta virtud divina para cubrir todo lo feo, lodo lo sucio y criminal de los pri11<·1pios J fin de su institu(•ion. P1tra hac1·r ol,r<1s de enrielad e11 favor del resto de la huma11idad dt•sg-raciiltla no 11eeesitamos de templo!-; de cercmo• nius, de bóbPdas de ac<!r0, 11i el que creamo¡;¡ 1111 deb,: r vestirnos de taló cual trajt•, de taló <·ual color. La raridad, como hij :1 lej itima uel amor dh iuo, nos esfuerza á alargar la mnno, á prestar nuestra voluntad en toda circunsl.ancin . de dolor, tristeza, y de rniserín, donde el i11forl.u11io pudo haber art'astrado á nuestro prójimo. Lo único que la frarmasoneria hace á la luz del clia son alg-1111as limosnas de mu_v insi~11ificante importancia; pero esto es despnes de consl ruir Sl.1--'l tene brosos templos, de satisfacer 1111s deseos de orjias y demas repu~11a11tes 11cciones. 1~11 u1111 palahra, es establecer la jerarquia mas ahsolt..ta y tiránica. J,a caridad que proclama es 1111 medio pa ra que la jente ig11oranle é incautn ni ioiqu1era sospeche de sus perversos fines y la tributen alabanzas y eslie11da11 1111 prestijio sa11lo. Si la caridad, mi querido hermano, es 1111 se11timie11to iir ,,hado por Dio!; en el corawn 1.frl hombre, y qúe obliga a todos ,~n jenernl, ¿qué neceRidad Li •11en los hombres de hacer se mason para practicarla? ¿La obrn ca - ritaliva de un nrnso11, sera ante el 8er Supremo mas meritoria que !a de un católico que no es maso11'? ¿Xecesila mos vestirnos de blanco ó de negro pa - ra llevar el pan á 111111 familia dei-l?raciada y participar con eih, del pesar que la atormenta? Para la importancia verdadera de u1111 obra úe caridad, ¿qué valor t.endran esas re1111io11es te111•hrosas de la fracmasnneria? ¿Qué si~nifica ese juramento de que rne hablas PU tu carla v todas estas ceremonias hasta el est,:emo ridícula!.? Obligar a los hombres á practicar la caridad por temor de la pena impuPsla en v1rt11d de un juramento, es d,•cirles mui claro: 110 sois libre,-,; no l<•twis je11erosos scnlimientos, sois corrompidos; -solo la pen.a os pUl·de hucer cumplir el deber sagrado de socorrer nl pobre y vestir al desnudo. Solo he rodido contestar los tre-s principales acápites de tu carta, ojnlá que mis observacio11es hechas en esta te sirvan de poderoiso estímulo para volver ¡ilras del c<1mi110 q1w has emprendido; ento11ces rPslituíras la paz que has urrebatado del corazo11 de nuestra querida madre á quien debemos tantos J tirn saludables conRejos de temor á Dios y de amor á nuestros semejantes. A~unrdo tu éontestacion y la resolucion qne tome-; <IPsput·s de mis naturales y se11cill11s n ·flecdones. ll11e>go a Dios por tí y cuenta con el amor de tu hermano. A. K. (De «El Amigo del Pais• .) COMUNICADOS, ESPLE~DllH Rl~CEPClO~. Católicos de corazon y p1111eJi 1)S, te - nemos el deber i11decli11ahle d,· puhlic,,r todo lo que concierua a la Oióce~is pu · 11e11se, todos los hechos honroso:- de su .... fieles; hechos di~11ns de ser 1·011sig11atlos en las pa~i11as de la hi.;torin. Si calla-;emos los (Jllt' lrn11 tenitl0 lugar en esta cap1t11I el mié coles 11, ha - bríamos i11currido tamhien eu la~ cen - suras que hetnos 01do, de hnlwrse 11111zado por algun escritor, un n•¡,rodw implfrito S<1bre los rapto-; de P11) 11s1a-.- mo crist111110, á los , 1ue. co1110 1Jt1lll'a, sp e11trt>gó la gra11 mayoría del veci11 duri 11 de Puno. VamoR á referirlo. <·11 c11m 11 enrli0. Hacia muchos c!1a,., qtH• el :-.1 ·ñ,11 Vicario Ge11ernl v otros s<·ñores h;. b1o111 re - cibido co~1111;1íc,11·io11es, e11 t¡11e el llustrí ... imo Sr. Oh1:-po H1wrla hahia a111111ciado salir de Ar1 ·q111pa á e,ta C1111Jad el clia 16 dtl actu ;,1, l\l¡¡s por 111111 110t1cia i11verosímil, se supo que hal ,rn ,1anado de propósito, y que arrilJ11ria uquí el mil'.!, cole:-:. ,\unque t>I puhlieo lo 11µ1rnr,1.lha para las ci11co de la tarde, hnra e11 1J11 e ú lo ma!'.! t1•mpra110 suele llegar ,·1 lrl•n <le Arequipa, a¡1t•1111s se O)Ó á 1•so 1Je las cu11tro el !-ilhnto de la "E,-ploradorn .. , c11a11do vimos l>ujar con 1na_, or ct'leridatl que élla, de todo!t los l.wrrios, iumem'las avenidas de gente, en actitudes fre11etica!l por ,•er al bien venido . l\lie11trus paraba la lo<:omotora, ya estabu11 p0blados el vasto espacio de la estncion y hus ,ilrededores. Allí se enco11trabau ecle::.iásticos, muchísimas señoras, algunos seliores de la Corte Superior, ue los Co11cejos tlepnrlameutnl y prov111cial, militares, doctore!!, comerciantes, empleados, artesanos, en una palabra, hombres y mugeres de · todas lus clases socwl~s. El Cabildo Eclesiástico que casi en sus urazos hizo b11jar á su dignísimo Prelado, principió á felicitarlo, espresú11dule los seu-limieulos que eran propios. Lit bulla del apit'íamiento, causado por las pcrso11as que de prt•ferencia trntabun acl'rcarse á su Pastor, á su padre, 110 perm1lio 01r ni hablar, ni una S01il de las pal11oras co11 que alguuos sellores querían felicitarlo. Pero 1111H·ho ll' deciau los stmblantrs de santo regocijo y de purísimil alegria, y ta11tos c,jos euternecidos en la reu11io11. Sobre todo, las g-rue~as lág-rimns derramadas por 11lgu11os c11b111ieros y la mnJor parle de las S('ñoras, v co;·respo11d1d11s por el II ustrísi1110 °l\Io11señor Huerta, ernu, en 11uestro humilde concepto, lágrimas que sa11tificaro11 esa sin- ~ular ovaciou, superior por sus circunsta11cius, á la que mereció su Srlioria llustl'isima, c11a1H.lo por primera vez ingresó en esta Ciudad. Esas liigrimas fecu11diznrán mas el suelo puneño para la protluccion de las virtudes cristianas; ,•erdaderas virlndes.. El primer viva al Ilustrísimo ~eñor Obispo, salido de 1111a boca humilde, fué contenido por él mismo; y .por eso tuviero11 que 11bste11rrse, sin duda, los que lo huhierau seg-u11dado. El coucurso, que marchaba al son de la ba11da de ,musica militar, fué detenido á cada paso, por l.odo el que se esforzaba en 11brazar al Pastor y en besarle siquiera su a11illo. Ent r1..>ta11ln, las manos delicadas de las señoras, h11cia11 llover sobre él in - ce:-á11tem1•11tc, aguas de olor y mi!ih1rns mezcladns con pai,wlitos de versos. El t ráns1lo por calles adornadas i11stantá11eame11te del pabellon nacional v algunos arcos. (JIH! ape11r1s pudieron colocar:-c-; ese trá11sito duró mas de hora y media, si11 t>ml.wrgo de que solo médi1111 doce cuadras, de las de Puno, de,-dc la estacic,n al palacio epi,;;copal. El _jenlío que lo haLia aguardado allí, lo del II vo 01 ro r,it.o co11 sus frenéticas d~mostracioncs; ,1~i es que desques de las s('is, pa .. ó su Sefioria Ilustrísima a la mesa que le hahrn preparado el sefinr Virario Ge11ernl. Salwmw, r¡ne ,·atH,nron grandes emocio111•s U<-' sali,faC'cio11 v ternura los hri11di1;, ('11mbi11dos d11n;11te la comida e ,il re el l lt1'-lf'i,-,1mo l\Jomerior HuPrla , alg1n10-- :-. e ri11re:- h1111orab1es; <'0ronáncio:-1• así la s11l«'m11idad del recibimien1. o que nos ocupa. Algunos éros fatídico,;; de la irnpiedrui haliia11 esp,1rl'ido la voz de que en Puno h11hi11 a11i11111dversio11 para sn Obispo. P1111n ¡,rute ,, tó sol1·11111eme11te contra t:il 1111¡,n,-,turn; ~• 11osotros aguardá• liamos t•11 sil1•11rin el d ia en que veria• 1110s hrí ll11r la ve rdad cn11trn,·ia. EsP d1a . olP-n,ne ha llegado; y ho'.' p11l'dt' pr1•st•11tar,-,e 1'11110 con la frente <'rg111da y dPcir al Orbe Católico: 110 tal; 1111 eslacnns ro111prt•11dido~. 11i lo hemn:-. ei-lad~ en aq11 ,· ll111; terrihlt•s pnluhras: .. Qui vos spe1·nit, me spernit» , •.• Hemos illllildn, _v 11ma1·,~mos en JesuC'ri!slo, á 1111e8lro P11stor: una de lni-i prudrns es la Psplé111Jida recepcion de que dumos c11 e11ta al mu11do. Los PuNEÑos. P11110, F,•urero 13 de 18i4. lmpre11ta ele D.M. C. l\L-Oirijida por l ~RANCISCO DE p. BEHMEJO.
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