l. Despues que el señor J?iscal Pnz Soldan ha se11ta(!O, corno prinripio fundamental, de donde em,1111rn las leyes y ecretos, con que la soberania nocional su Gobierno qnieren gobernarse, en Sll1i el11ciones con la Iglesia ralólica, cuyo ulto esclusivamenlc profesa In nac1on per11a1H1, esta rcgla-«sin a11torizncio11 «del poder político oo puede haber cul- «to exlerno, puesto que t.otla manifes- ,tacion pública depende de su mnudanic11lo,»-todas llts medidas que, en irlutl de las vistas fiscales, haya tomado y pueda tomar el Supremo Gobierno, relativas al culto catolico y á sus rela{los ó ministros, por d(•spótiras e ·11justas que sean, scrú11 emanaciones del clerechü i11here11le á la soúerania de la nacion, a las que se debe prestar obeuic11ia, ciega y muda, uu11 por los pn·lado~ e la ]gle:-.ia y por el miatno Papa. ~i esto 110 es algo mas que w1a necesidad egal-isla, que erige sus raprichos en rincipi0s, conculcando los dcrc1.>hos del hombrE, las máximas <l1-I Evangelio los preceptos de la Co11stitucio11, -re11u11cian1os los fueros Je la razon humana. Sabido es r¡ne, al penclnl 1· en el rr,unlo el cristia11ismo, halló al g«:•nero h11na110 de hinogos aule el ~ ug-o de los ésarcs. Todos los poderrs estaban co11- ·e11trados en 111a11os Je un hombn·; tolos lo;; derecho.;, en su volonlad . ..-\que! 10111hre era l>ios; J este dio-; se llt,maa Neron, Tiberio, Cali~ula ó Domicia10. E11touces rcinalJa la unidad cu la 1bJeccio11. Para destruir tan monstruoso <lespoismo, el crisliauismo divide el podel' y unto al César crea al Pl1t1tífice; al Cé- ·ar, subordinado al Poulífke le confia os cuerpos; ni Pcrnlifice le coufia las al· rns. Como el 11l111a J' el ctn'rpo, la so- ·icdad espiritual y la sociedad ci\'il, uidas si11 confundirse, marchan con pao firme háda su perfcccion relntiv,1; y na vez hecho imposible el (le~potism(j) ·e~áreo, queda sal Vitda la libcrtau huuana. A este si~tema evn ngélico, tan I uinoso y tan conforme a la razo11 y al icucstar social, coneulea la teoría rcralista protestante del fiscal Paz Soldan tHcicndo revivir la om11ipote11l"ia cesú- ·ea, au11 en el bl'den religioso, e11c111do ice: sin aulorizacion del poclr.r 710lílico, o 7niede l,aher ctdto e:rternu. La autoriad del dios Cé,rnr es superior y mus obernna c¡ue la autoriuad del Dios crealor y co11servador de todas las cosas, uc manda se le rinda culto interno y •xleruo, público y privado, sin ni11gu1a co11sideracio11, en este respecto, á ·1s órdenes de la potestad política: Dad 1 Cesar lo que es ctel Cesut·, v á Dios lo ue es de Dios. Segun esa tcrín, el hombre es nn puro utómala, puesto en las manos del poder ulilico: uo tiene libertad para extcrar sus pensamientos y afectos reli¡iioos; 110 es libre para cutllplir sus debees parn con Dios, su padre ~ Sclior, mesto r¡ue tucla m,wifestaciun 7niblica de• en Lle J,el 111a'llda111ieuto del 71oc.Ler ¡)(¡tilico. si este ma11da c¡ne se obedezca á él a11es que á Dios; si mauda que 110 se preiqlle la doctn11a evn11gclica1 sino t:11 el •11lido que él la iHterprctn, el sacerote-rnacpiina debe cerrar su boca y caer ostrado ante la divina soberanía é inillibilidad del dios, pode1· politico. Y si 11 Prelado, celoso de los derechos del ios verdadero y de su Iglesia, levanta 1 voz para prule::itar coutra tan ob. uro despoli n10, saldrft un fi:,;eal J lo traJ mi <le reúelcle y sdúio 71e1:jnro. Es bien extraiio que los fu11dadores e las libertades .Y !pru11tías cou:..tituio11ales, q11e sepultaron al absolutismo un sus leyes despóticas, en la lumba yac11d10 para llUIIL"H mns resucitar, se ·011stitu.) au sus restauradores J det1 via á esas mómia.~. que ya 110 tienen vnor, ui puetle11 tcucr voz, ui voto, unte s principios y lns prcscripC'ioucs de la L'~ IGIJESIA PUNEÑA. Constilucion politka de In nacion. Parece que el seüor Paz Soldan y los de su escuela, por el amor ascendrado al re- · galismo espafí.ol, lrnyan olvidado hasta los elementos fundnmeutales de la jurispru<leucia y perdido el afecto á la Co11stitucio11 de la Patria. El último bachiller sabe perfectamente que, a11tc los precpelos de la Carta fuuctameutal, que garantizno lns libertades y los derechos iudividunles y sociales, dcsnpareceu las le. es y decretos de un despotismo intolerable: y siu embargo, los grandes doctores del ministerio (,ubernamenlal . o ignoran esta ciencia y contrndice11 á cada in~tante este principio. La Constitucion dice: «Todos pueden ejercer liúre111enle la e11se1ia ttza. » Y el reO'a I ismo fi,1.>al contesta: «~o se puede p~·edicar lus doctrinas del culto catolico, f-ill autoriZilciou dc:I poder político, porque toda mauifeslacion pública depenue de ~u manclamiento. La Constitucion presc~·ibe: «Todo extranjero podrá adquirir, conforme á las leyes, propiedad ter- ' itorial eu la República. Todos tienen el derech0 de nsociarse pacificamentc." \' el minbterio regalista responcle: «Los n:ligiosos extrunjeros son fwespedes en su convento; 110 se p11edc11 usociar pacificame11le sin la aulorizacion del poder civil, que los puede privar de su prC1picd:1d y se1iararlos de la Re¡1úúliéa sin sentencia ejecutoriadas.» La CiH1stitucio11 establece: «LH 11acion profesa la Beligio11 católica, ,_,postólica y roma1111; el l·stado la prolt>JC, en su ense1ia11za, culto y dü,cipli11a toda externa.» Y el regalismo pcru¡1110 cspafiol replica. «La enseüanza, el culto .Y la disciplina de la Jglesia C11tólica, depende ucl manuarnie11to del poclcr p<Jlítico de la nacio11 ... Siempre la om11ipote11cia del ral-{alismo, 11?1te-; que la sobera1da de la Co11stitudo11. (Edilorial de «La Socfrdad.,,) neducclon de h\ Tribu de lol!!I Piros. Cuzco, Diciembre 19 de 1873. Scf'íor Mini:-;tro de Estado e11 el despacho de Gobierno, Policía y Obrns Publicas. s. 1\1. .\ la una de la tarde de hoy he tenido el gusto de rel.!ibir en In sala de esta Prefectura a cinco snlvajc!i, jefes de la tribu «Piros» que pueblan las 111árge11es de los rios «Tambo» y .. ucayali.,, Esta tribu quizá la mas poderosa de las que habitan la rejion mo11tafiw,a de este d~~fH1 rtame11t0, se ha di~ti11guido hace tiempo en sus relaciones de comercio y lrttfico co11 los pueblos civilizados tic la província de la Convenciou, por la exactitud de sus compromisos, la fidelidad, la hidalguia y la mas franca hospitalidad. Querieudo avanzar algo mas eil la carrera de la civilizacion, hu11 venido á la capital del departamento, implora11do protección .pura la upcrturn de ca111iuos, misioneros que los saquen de las tinieblas de la ignornncia, auloritlades y recursos para construirse e1-1 pueblos y eutrnr resueltamente á la vida civil. Comprendiendo, Sr. )linistro, la alta sig111licill·to1, de este paso, la i11111c11sa i111porta11ciu de atraer á lus salvajes á la vida social, y deseando interpretar los elevado senlimieotos del Supremo Gobiurno e11 pró de la civilizacion y de In huma11i<lad, he acojid~i del mejor modo posible á la embajada de la tribu «Piros», en medio de u11n numerosa concu1Te11ci i1, co11ve11cic11dome autes <le su verdadera procedencia, les he ngasajndo y atendido, mn11ifestú11dolcs los benévolos :;c11t.imie11tos y decidida voluntad á proll'Jcrlos, que a11i111a ni Gobierno de que dependo, y he procu ra<lo por todos nlt'dios que esto· 111felices e11cue11lrc11 e11 l,ts ¡1utoridudes de la Hepública, el consuelo que en su errante soledad 11:111 cot1ccbido hallar eu su::; semejantes, y que han venido decididamente á buscar. En mi preseucrn hicieron ejercicios de flecha demostrando su admirable destreza en el manejo de esta nrma; se les hizo oír la detounciou del tiro y de !ns cornetas y se manifestarou complacidos del agasajo y afecto de que era u objeto. Couocie1\'do el asesinato cometido por las tribus de «Paucartambo», cu la persona del malogrado coronel La -Torre, mauifestarou la mnyor aversion contra sus autores, de quienes son enemigos conocidos y ofrecieron, siempre que se les protejiese paru ello, vc11gur la muerte de ese jefe cou uu ejemplar custi· go de los criminales. Grande, i11111cnso, Sr. l\Jinistro, ha sido el regocijo producido cutre todas las clases de la sociedau por este n·otable y significativo aco11tecimie11to, q' parece scüalar la hora de la redcuciou de es¡\s uumerosas masas humanas, hasta ahora víctimas <le la ignorancia secular. Por primera vez nquella iume11sa porcio11 de la familia 11acio11al, perdida desde su origeu e11 medio de las sel va~ y sistemáticamente opuesta á recibir los IJeueíkios Je la eivilizacion, viene voluntariameute á demandarla, hasta la capital del departamento, suplicando e implorauuo misioueros que les haga11 co11oce1· al verdadero Dios, y antorida• des <¡ue los conduzcan al conocimiento y reulizacion de sus fines. La muchedumbre invadia la casa prefectura! y la plaza iumediata, áviúa de vé_r á esos seres desgraciados, de agaSaJarlos y de manifestarles sus simpatías, quedando ge11eralme11te complacida de las di . posicio11es de la autoridad paru auxtliarlos y ateuderlos. Sin embargo de la deíicicnr.ia del tesoro y contando con la aprobacion del Suµremo Gouieruo, me permito emplear u11a pequeña suuta para proporcionar di\'ersos objetos á los cinco jefes que han llegado á esta, y los ciento y mas que han quetlado en la capital de la pro,incin de la Con ve11cion, así como para facilitarles las herramientas que urgentemente demandan. He citado para el c1ia de mañana t ellos y sus interpretes con el objeto de tratar Ítllldamentalmentt: sobre los nHdios de realizar el fin que que se propo11c11, seguro lle que el Supremo Gobierno, estimando en toda su importaucia este hecho de tau ta significacion, 110 negará rn nprobncio11 á las conccsione; que me proµo11go hacerles, pai-a que no se malogre la primera y quizá unirn te11taliva que las tribus salvajes de llUL'Str~s montafíns hacen pnra acoger11e baJO la bandera de la república. Dios guarde á US.-Juan Buendia. La media religion. Hay en re1igion doctrinarios co.!. mo en política. Hay hombres qm por huir de los eslremoJ de ser religiosos de veras, o de veras irreligiosos, a<loptan en eslas materias un cierlo térmiuo medio que les permita ir tirando, tirando siempre, navr.gando, como se dice, entre des aguas. Su di visa es: ni impiedad, ni fonalismo. Por impie<lad en tienden las blasfemias de Garrido y de Suñer, y el programa t1leo de h inleruacional. Por fanatismo onliendeu (¿quitn iguora lo que enliem1eu ciertas gentes por for,alismo?) las prúclicas populares de piedad, el dogma de las indulgencias la Bula, los ayunos, la f~ecucucia de Sacramenlos, la novena, el Trisagio:&. Eslos tales suelen jactarse á boca llena de ser ellos los únicos que lo entienden como debe e □ tenderse todo el siglo de la ilustracion. La masa comun de los caLolicos, envolviendo en esta masa al clero, con su Papa y Obispos á la cubeza, viven sumidos lodos en un mar de preocupaciones y tonlerias indignas de los tiempos de progreso en que vivimos. «Conviene, dicen á todas horas, ser calolico, pero no beato; tener ideas religiosas (sentimi·entos reliy'iosos aun les gustan mas), pero nunca ser un neo.>> Este catolicismo de nuevo cuño, que es el verdadero neo-catolicismo, ha nacido, no de error del entendimiento, sino de cierto refinado espíritu de conveniencia. Muchos hombres sin convicciones religiosas, ó que las tienen muy frias, han dicho para sus adentros: «No: no .ruedo -ser impío; el descaro .del at,e1smo repugna á mi corazon, educado por una madre cristiana: los remordimientos me harían deso-ra- . o Ciado. Ademas (este ademas Vale todo el oro del Pe ru), el ateísmo de-. el arado en sociedad, y sobre todo para un padre de familia, nunca será cosa decente ni regular. Pero (los peros suelen ser invencion de Satanás) tampoco quiero ser del número de los beatuchos, siempre con el rosario acuestas, hecho pilat· constan ~e de una Iglesia, y que por fanático me señalen las gen tes y me conozcan lodos los abonados á las Cuarenta Horas. ¡No en mi vida, á lo menos en mi juventud!» Resultado de este ar·reglo de cuentas es lo que llamo yo la media r~ligion, que es la que por desg:rama está mas en boga. Religion sm prácticas enojosas, sin serios compromisos, sin deberes que cuesten, sin sacrificio alguno: religion con todas las aparentes ventajas de la verdadera, y al mismo tiempo c?n toda la libertad y convenienmas de no tener ninguna. Ejemplo al canto. ¿Conoceís á D. Paulino? Pues cuenta que á e3e caballero le ha beis visto por lo menos doscientas veces en vuestra vida. Don Paulino es un tipo en el cual están como compendiados todos 'los rasgos de esa quisicosa que en algunos hace veces de catolicismo, y que yo me he atrevido á bautizar con el nombre de medz·a religi·on. Don Paulino vá á Misa los dias de guardar: es verdad que suele olvidarse alguna vez; pero al fin no es vo1un Lad lo que le falta .... son las malditas ocupaciones lo que · 1e sobran. Ya se ve, pues, que él no tiene la culpa. Va á la Iglesia á menudo: es decir, media hora por lo meoos o veinticinco minutos ca - da semana: es decir, la semana que no sale á impedirlo la consabida ocupacion. ¡ Ayunar! ¿Y quién le hará creer á mi D. Panlino que este sea precepto formal de la Iglesia, obligatorio para Louo caL6lico Je edad YÍril y sol ud rubusla como la suya? ¡,Pues no dice él, con su superior teologht, que esas son cosas de cu-
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx