La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

LA IG ESIA PUNEÑA blos inmediatos, elevadas á su Santidad -Pío IX, y los <lemas documentos concernientes á ellas, con que sucesivamenle honraremos nuestras columnas, sin atrevernos á comentarlas, porque nada sigqificarian nuestros pobres comentarios, alfrente de las cordi~es manifestaciones de pueblos católicos. Pero no teniendo nosotros intereses, ni motivos pa'l'a publicar hechos fascinad.9re§, ocultando en parte la veTdad; necesario es que <ilecl aremos, 1:1na ;vez por toda,s, que de la . generalidad de que est3mos hablando se exeptuan dos 6 tres señores, qu_e desde hace poco tiempo hím puhh?ad~ conl~a el Obispo mas escla- • re01do de Sur América, artículos inc?lificables; incalificables_, porque, sm merecer con testacion de nadie han , ~ido .despreciados por el I!}ism~ ofendido, y desvanecidos por los hec~os que con,. ta p ta imparcialidad y elecuencia hablan en favor suyo. Por lo m~smo son pueriles y dia- ~e tralmen te opuestas á sus talentos, á su,s v1rtudes cristianas, las ~ree~cias de que en su renuncia han ' rn:fluido los pasquines publicados en su contra. Lo que hay de verda- 1 dero et+ ~an lri7t.e. materia, es que es?~ escritores suprnron que el Ilustns1mo M.onseño1· Huerta había elev~do su renuncia á Roma, que te- ~rn proyectado su viaje ~ lomar banoa en Islay,-y que acostumkaba ~mpre.nder su mareha de esLa en alImploran humildemente de la Santa Sede Apostólica, que declare inadmis1!Jle la renuncia que haya elevado el Illmo. Sr. Obispo de Puno. . \ §A!'l.i'l'ISHIO P 1t.GRE. Los ' abajo firmndos, fieles de la Dió - cesis de Puno, Repúbl ica del Perú, nos dirijirnos con lá mas profunda rev ereucrn ante Vuestrn Beatitud y esnonemos humildemente : Que c~and9 °los trescientos mil habitantes del vasto territorio que se extiende desde Sangavan, provincia de Curnbaya, hasta el orijen del río l\Iau re, confines del Depurta_mento de-Moquegua, formabap parte de la Diócesis del Cuzco, étan un rebaño abandonado; porque residiendo su Pastor á la distaucia de mas de oc'h'en - ta leguas, 110 podía h.acerles partícip es de sus sagrados oficio;. Eu tan lamentable estado p(;rtnanecieron durante los centenares de asos trascurridos desde qu e la luz evanjélica pene tró al Nuevo ~I und b. l\-las, Vuestra Beatitud , ídormado de aquella situacio11, y fiel ejevutor de los <lesiguios de la Providencia, e rijió en esta importante Seccion del Orbe Católico la Diócesis Punense, encome nda11do el gobieruo de ella al Dirr11ísimo Sr. Dr . D. Junu Ambrosio Hu~rtn. Al eje rcer él cmnpl i<l amente su Ministerio Pastoral, se hizo objeto del amor filial de su grey, y ella experimentó en poco tiempo progresos eu relijio11 y sana mora l. En tal estado, y cuando espcrábnmos que uu estro Pastor continuase sin obstaculos llení.l11do su apostólica 11ii sio u de improviso nos hemos s,euliclo abr/ mados por u11 grnnde pesar, al ver publicado uu oficio dirijido por nues tro Ilt.mo. sr. OL.nspo al ~nprcmo bobierno, en que uuuucia elevar ante Vucs- ' tra Santida'd la corrc~poudieute súplica, para que sea desligado del ví11culo que tieue contrnido. ta noche, por evitar los l~nces de ternura qae le habrían causado c;us despedidas de un pueblo que deveras lo ama. De todas estas circuns~ ' tancias se valieron para declararle la guerra,-y para hacer creer á la muchedumbre, especialmente de fuera. del Departameo to. qne la renuncia de Monseñor Huerla, era causada por los artículos publicados en su con tr.a. Can tribuirán, pues,, á dr.smeolirlos s~lrmn€l_mente las espontáneas mamfestac1qnes á que nos referimos. ·De lo cootrario, esas falsas noticias tole~acl.as, Lamhien habrían manchado las páginas de la Diócesis Pa~·a lo ~e1:11a; q' ~;s pare~ea neces?no e~cnb1r sobre la presente matena, d_eJaremos sen lado uo pno Lo de partida; y es que á esos escritores no los ha impulsado sl'.1 celo por los intereses generales del país, á le- , van lar Ja pluma contra nuestro Dio-- nísimo Obispo, sino los compromis~s secretos á que están ligados para matar la nueva Iglesia pmiense, dando gol pes á su ca•beia. Es to se halla e.u la conciencia. públiea y en la parlwulor de Monseñor Huerta. . Y si ello.s se apoyan en el pasaJero poder de las tini'ehlaa para lograr la realizacioo de sus abominables planes, nosotros fundamos en las promesas del que Loclo lo puede n_uestras esperaozus, de que fo Iglesia. de que somos miembros, saldrá triunfante en todas las guerras que le hagan sds au.versarios . Si , por desgracia, tal renuncia tuviera efecto, Sautí,,imo Padre, lrnbdamos retroced ido , á la condiciou de dependientes de una Sede Episcopal inax.ces iblc á In m_ay orí~ de estos pueblos; y entonces qumi ¡triste es decirlo! seriau ellos las primeras presc'.ls de los encar - nizados p~rseguitlores de la Santa Io·!e, sia Católica, Apostólica, Romana. 0 A vista de un caso tan fun esto , la renuncia de que se trata, sin hallarse el r enunciante incurso en uiogu11a causa , imputable a el, una vez admitida, habría dejado el desgraciado precedente deque tau solo, la auimadversion de algu1 1os, al Episc'o paJo Cat.óqco, causó la seraraciou del primer Obispo de Puno . Despues de lo cual 11i11gun sacerdote dirrno aceptaria el Gobierno de esta Dióre~is. No conocemos los fuodameutos Je la renuncia.que tantas augustias uoscausa desde ahora; pero no debiend< se r . sino alguna ó algunas de la~ calsales previstas por las leyes eclesiüsticaf, nos vernos en la urjente necesidad di elevar ante esa ~anta Sede Apostólicé este testimo11io de que el renunciante e ha.:. lla en estado de continuar su rniuisbrio. Respecto á las caüsales que le ftesen imputables, tenemos fé de q11e, pcr especial proteccion de Dios Nuestl'( Señor, no ha incurrido el Jltmo. Sr. Dr . D. Juan Ambrosio Huerta eu 11in~una de aquellas causales de renun cia, f)Ue hubie,.;e prov enido de su conduch, la · qne siempre ha sido y es ed1ficant: para su ~ey. , E11 cuanto á las cnüsas indepen lie1,1tes de la voluntad del re11nnciant e nos remiÚmos á , 1uestrn Beatitud, q~ ha conocid o al Iltmo. Obispo Pur.iem--~ jóven, sa 110 y comp e tente para el t_t,r<·icio de su mi11isll!rio, cun11do conc ,,-, ió al Sncro Cont'.ilio Ec11mé11ico, en e q11c tuvo la gloria de repretieutar d:11aui:rnte a c1>la Iglesia. Desde eoto1ctts ::;u salud solo hu sufrido quebrnutoscnusados por la asiduidad de sus labores episcopales. Hoy, felizmente se halla restablecida', como lo comprueban el reciente viaje que ha hecho á Bo'livia; el actua l ejercicio de sus funciones, y sus trabajos por la preusa, de.fendiendo victol'iosamente los derechos de la Iglesia y los principios de su disciplina, cuyos trabajos han merecido elojios del periodismo de ambos mündos: Un padre solícito, que no ha desperdiciado las ocasiones de mnntenel' la armonía entre sus hijos espirituales: que ha recibido con brazos jencrosos aun á los que le injuriaban gratuitamente: que co u frecuencia 1.rn visitado sus pueblos si•u exceptuar ni lo~ mas remotos, como son los situados en los V<\lles de Cnrabaya, á donde jamas ll egnrou plantas episcopüles : que en Noviembre de 186(:5 se Janzó á .pacificar la sublevaciou de los indíjenus de la pro,•incia de Hua ucaué, sin que Je arredrarán los pdjgros que corria SH existencia: un pa ,l re dilijente que poco há se dirijió ª, la Hepública de Bolivia, y recojió los t1lulos de los bien es de al gunas I~lesias de esta Diócesis, habiendo sufrido por es te hecho la su~peusiou de sus temporalidades, sin reclamarlas: un Doct or que infátigable ha enseñado constñutemente las ciencias de la Relijion y de la virtud, procurando poner las Santas ~scrituras al alcance de sus oyeut es : un Obispo que ha dlctado meditlas opor tunas pa1'a morijerar las cos• lumbres de su clero, que hu abolido las prácticas indijenales contrarias á la rncin11alidad y majestad del cul tti, Catól 1co, que ha 0011vertido en una Catedral decente y luj osamente p,iramentada la desmantelada Jcrle~ia de esta Ciudad, que ha crijido 0 desde el pri - me,r año de su episcopado el Semi nario _Couciliar de Sa n Ambrosio, y lo eoe,t,o-'.' ª• <iu-u eiu renta;, 6jcts-, po_rque es l_a fuente en que la -mayor parte de la Juveutud del pais bebe las doctrinas reliji_osas, sociales y literarias, y porque es el único plantel del cl ero de la Diócesis; uu Obispo, eu fin, qu~ de esta manera sabe cumplir sus deberes, 110 ha podido, pues, desmerecer ja1»-1ás el amor del pueblo puner1o, tan Católico como mod era do y a"radecido· ni ménos hallarse en, el casi cul¡.iabl~ de renunciar su rebaño. ¡~h,_Bea-tisimo Padre! no permitaís q' naufniJe esta Nave que, coino á rPpreseuta ute ·de Nues tro Señor Jesucristo. os cupo la ~atisfacciou de couc~deruos, ~• que uaufrague por Ju separncion voluntaria de su primer gobernante, en c1rcunstaucias de que principian á formarse las horribles nubes de la tempestad que amenaza oscurecer las ver- . dades católicas y destruir los altares del verdadero culto de Dios. Si por disposiciones de l Altísimo debe llegar yá para uosotros es¡, época de prueua , tampoco perrnitais que se separe_ de nue !'.it ro seuo el ireemplazuLle Obispo de Puno, sin que !laya qt1i en nos aro11seje, quien nos guíe, ni nos consuele eµ semejantes !unces. · Animados, pues, de los deseos mas puros; y de esperanzas en las mercedes ~ivinas, de que sois depositario, ocurnmos- _A VuP.stra Snntidnd , suplicándoos hu1111,ldemente qu~ os digneis declarar si n lugar la re11u11ci i.l elevada por nuestro digno Pastor'. y qu·e lo ronforteis pnra que cont111 ue apaceutando ú e:;tas vuestras ovejas, que prosternadas besan vu1:;stros paternales piés, é imploran vuestra bc11dicion apostólica. Puuo, .Noviembre 2G de t8i3. SANT ÍSThIO 'PADRE. J~sé Maria Bnrr ionu evo , Presidente del Tribuna l de Justicii1. José Andrés 3Jirauda, Voca l del TrilJUna l de Jn s t.icia. José Ofonne l Calle, Vor.al del Tribunal de .lustici11 . Manuel Pino, Vornl del Tribuna l. JoséCiriaco Hurtado, Fiscal de la Iltma. Corte Superior . de Justicia . José Dioaisio Huerta, Dean. Mariano Ramos , Vicario Jeneral. Clemeut.e i\Iuurique , Vocal del Tribunal de Justícia. Toribio Yavar, Canónigo. José l\I. Piuo, Canón igo . Julian Tabera, Coro:- nel de Ejército . Jorje Ramos. Manuel Zen. Pablo Solis , Reje nte de primeras letras. Juan Manuel Toro, Rector del Colejio de San Carlos. Juan Francisco l\Ioyu, Coronel de Ejérdto. Pedro Flores. l\Iariano del Mar. 1\'Iauuel Carnacho. Mariano Víctor Erquíuigo, Prncurador de la Co rte. Cipriano Humeres. Juan J7cruandez. Jose Canion, hijo. Geuaro Currion. José Fou·ruier. Juan Chavez La-Rosa. Antonio Carrion. Jerónimo Jirouda. Modesto Gordillo. Valentiu Ormachea. l\Iaríano P. Bojo. Victor Pacheco. Gregor io S. Perez. Mariano C. Vargas . iHauuel C. l?lorez. Juan Vitaliano Arze. Mariauo Bueno, Profesor de l\lediciua. Ma ri ano O~amendí. Celestino l\fuñoz, Presbítero. l\Iariauo S. füveru. Pedro José Echenique. Manuel Ci:tseres, Escribano Público. Diego Aréstegui. Co- ·mandante de Ejército. Antonio Amenabur. Fra ncisco de P. ~ermejo . .Auselmo Bermejo. Felix Morales. Feliciauo Blanco. Manuel Galindo. Cárlos Mendoza. Juan Francisco Rojo. J.Jsé La-Rosa. Anselmo Gárate. José Ignacio Ledesma. Hermenejíldo Lescano. Antonio Beltran. l\Ianuel E. Jimeuez. Francisco S. Soliz. Mariüno Flores. Estevan Ro• driguei. Tomás Palao. Santiago Ávila. Roberto Palao. Diouisio Ru1z de la Rosa. Juan 8otomayor. l\Ianuel S,rnchez. José lH. Zegarra. Remijio Franco. G'regorio Uojo . .Felipe S. Ho~o. M'auuel Noriega. Rómulo Peñitrrieta. Manuel Peñarrieta. Jose Julio Matallaua. l\Ianuel l!eñarrieta, hijo. José• Pablo Pino. Emilio del Piuo. José Luis Rodríguez. Munuel Calatayud. Andrés Castillo. l\Ielchor Robledo. José Hipólito Loza. · Bacilio Herrera . Jose '1. füvero. Pedro Pineda. José Sautos Ramirez. Manuel Molina. J. Nernecio Monroy. Maria u o Peliaranda. ~'lariano Pineda, José Villamil. Casto Jimenes. José l\fori<l Bedre- " gal. l\Iauuel C. Briones. Miguel l'arodi. Ladislao Anzieta. lUigt-tel Anzieta. Bruno Velasquez. Autonio A. Rodríguez. llonifocio Ticacala. Agustín Arias. 1\lauuel Peña. Rosendo Catacora. l\1elqniades Abeudaño. Hilario Castro. Juuu tJ. Sanabria. Juan Or¡uendo. José ll. García. Luis Fernandez. Pablo Escobar. Cayetauo Romero. Mariano C. J)fortiuez. Manuel Toribio Cuba. Tadeo Talavera. Mariano Ba rriga. José Rodrigo Cauo, Gobernador. l\'Ianuel A. Chamorro. -Ni• colás Pomar . Casto Salazar de la J3ler. Baltazar Cano! Moisés l.\Iendoza. Melchor 1\1. Erq~íoigo . José S. Arias, .Escribano <le Estado. 1\Ianuel Telaya. lUauuel Man- . 1:ique). Teniente Corouel de. Ejército. Saturnrno Mendoza. José lU• .Avila. Juan I . Arce . Mariano C. Calatayud. Frauci ::;co E. A ragou, Cura. Tomás Charuock. Gregario Hobledo . Lucas Rodríguez. 8i- • mon H. Flores. Ftanr.isco Hobledo. Curios Tora11Zos. P. Vidal Adl'iau. Dauiel lh?sel y Salas . •)osé 1\1 . Cauo. Alejandro Cano, Juez de l.::, Instancia. Guiller• 1110 Pi~w, _Ajente fiscal. .FedericQ Villar. N1colas Arce. W. Bueno. Ramon Torres, Juez de 1.::, Justancia. 1\1,ínuel l.\'lanauo .Uueno ~Federico de Amat. José Tomas Saá. Jos.é Cabrera. Simou Gouza les. Benigno Vidil'Urre. lUanuel E. Cano. l\Ii.iria110 Sauchez. Agustiu lUeudoza. Daniel. F. Salas. José Carrion. Hosevdo Noriega , José l\lariano Cabrer:t. Juan Hodnguez . . Curios Aguilar. José Basadre . Gregor10 ll. Viscarrn. Federico llerestaiu . .Felipe Sardou. Lorenzo ~:arrion, Fran~!sco L. Aréstegui, Profesor del Col_:J'º de San Carlos. Grego- · no Peres . :;autos Medina. Juau de D1?s Cuentas, Vicario. Romualdo Bod~!-guez. Feli'1 Ramos, Profesor del ColeJIO de San Curios. Aujel l\Iartinez. Aveliuo Ascr1rruz. Die~o Delgado. Manuel Ramirez. Victoriano s11 rdon. Juan , l1 eflu. Cndos Pimeutel. Juan Cha-

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