La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

AÑO VII. PUNO, NOVIEMBRE ,17 DE 18~5. N.0 t 70. ¡. fr.n Jglct1ia t¡J untñn. PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS, SEGGION OFICIAL CARTA PASJ~ORAL. NOS el Dr. D. Jnan Arnhr -J.::;io H1J.erta,, por 12~ gracia d . Dio3 y de h S'.1nta Sed6 Apostólic:a, Obispo de Puno, &a. A LOS FIELE~' TJD03 DE L .\ D!ÚCE ~H~:\) s \.- LUD Y 2 .\.Z E~~-Ui~Sr:t1RC) RBÍÍOR , !/IJl'a c~t Ju111 1i. .- , de sonz1w suryere. Es ~a hora de le vanlarnus del sut•lio. (S. P.\lll .O A LOS llO>IA:'iOS. - C. )dll, v. 11.) CarÍ!o~mos ea1 Ca·h1(0, E11tre lo .. dias dd uñ() marr.ado-; con c!lpccinl solcmniclad por la l~lesia, fi- ,iura11 c,1mo espccia!e,; los del Advien,- to, y 110 sin raznuc,; poderosísimas.- Vosotros sa bv i.; que a1111alment.r rccordam ,!S 111" ,, ,.,,,, ,-,· i: s. PI na eilllil' ' 1~el Salvad or, t' lll! l ' l 0v, a: )1 1te · , ,1as fo11~to _y ,n 1, ~ : ,,11dn• , q11e 1! 1, podido k11 er l 11 ¡_;-1 r t' l! ,.,, an :de.~ de lii li is\ or ;¡¡. Pern ·. , .- qué'? pnrqtH i ú <'S<~ ilCfll\· t ecimi e11lo Ul'be la lit11:; a111d¡¡d s. 11 r<' ge11eracio11, p1 1r r111e ú é l d e be 1•1 li 'l ml Jl'l! su libntad de la escla,itttd de Si1la11á ~: le debe s11s titulu::, d !: hijo adoptivo de Dios: le debe el rompi111ie11l0 del sello i11quchra11titb!e q:1e le te11ia vedada para siempre la cutrada en lu 111n11sio11 celestial: le d.: i. .. ;io · íll.imo, el h:1ber vuel lo á ser por la · ecion del Dios Hede11tor lo que, sin el pccndo, deuió haber sido siempre srg1111 los i11tw1tos del Dio:i ·creudor. Dios Padrr, foe satisfecho en su infillila justicia por Ja encarnacion, sufrim1e11tos y muerte de sn Verbo hecho carne, de e~e Verbo, que coexislia destle ub eterno con Dios, del que es su e11jendro natural J por lo mismo su· Hijo, q' le- es con su stancial¡ de ese Verbo Dios con su Padre, dis• tinto de ti en cua11to ú la persona, pero uno en la ~P. ncia, qt1e quiso tomar nuestra hunrn11a 11aturnleza, y que la tornó en efecto encarnando en las c11tralias purísimas d.:! Ma1 í.1, para poder espiiil' nue-,t ro pera do en 11Ut'3tra naturaleza cnlpnblc, 1111ida hipo.,tilticamente a SU [Wr--011a 1) , VÍ llél. Ya desde la ca ida de nuestros padres les fué anunciada esta veruad consoladora, y desuc entonces, 110 solo sirvieron de éco de ella lo.~ patriarca-3 y los profdas cerca del pu L• l>lo c,;cojido de Dios, sino cjue se abrió paso y resonó tambien a los oidos de los que yacían .eu las tinieblas y en las sombras de la muerte en el mundo pug-ano. Tal era el designio misericordioso de Nuestro Señor, como lo declaro el Santo ancia110 Simeon cuanuo dijo, teniendo en sus brazos á Jesus recien nacido: Veo al que es la Luz y la revelacion para los gentiles (ó pagano~) y al que dehe ser la glol'ia d~ Israel su pueblo. Lu• mern ac revelationem gentium. Entre tanto, ~I mundo todo es pectaba y tuvo que mantenerse en este estado de espectaciou ~I dilatado espacio de 4,000 afi0c;. Asi preparó Dios este magnifico y sublime acontecimie11to y así couvenia que fuese, para que la humanidad perdida por el orgullo que Luzbel : inspiró, se penetrase de su misena, ',¡; ·lcclnrára fra11cumente, y es• perime1.~ara la necesidad absoluta de u11 Ue<leutor, tanto en el órden intelectual como en el moral: un Redentor que libras~ a la inteligencia del error, como al corazou de los vicios mas iufames. No nos es posible, ate11didos los estrechos límites de esta Pasloral, trazaros el cuadro sombrio que ofrcciau los pueulos 187/l nfios hace: bástenos deciros que In historia consig1111 hechos tan niarcad11mcnte crimiuales, tau horribles, tan repug11a11tes, que al leerlos hoy, apenas podemos creer lo que se 110s dice de eso8 homlHes .v de aque• llas socicJ ades: lo asqueroso co111petia e11 ellos con lo absurdo: lo ruin co11 lo idarn e ; ¡rnr esto, almas nobles como la de Platon, aun entre los filósofos .oel paga11ism('), s:.: spiraban por un genio qué les librara de sus aberrnciones. ¡Oh! si estos filósofos hubieran sido hallados dignos tJe ver con s11-; ojos al ,Verbo humanado, sin duda q' . e habrian apresurndo á e11to11ar en coro con el Apóstol Pablo: Apparuit benignitas et !tumanitas Salvatoris 1105tri Dei: .. .,.\ pareció la bondad del Salvador Nuestro Oios, y su amor para con los hombres,,, La cspectacion eu que se hallaba el mundo durnnte el largo periodo de 4 mil alias, lejos de amenguarse, crecia hasta hacerse notabilí:sima cu los tiempos del Emperador Augusto. Historiadores judíos y paganos lo atestiguan indicando que precisamente á la época en que tuvo lugar el nacimie11to de Jesus e11 Befen, la hama11idud padecía de una iuquietud insólita, y que todas las mirndus se dirijiau hC1cia el Oriente. Buen testigo de esto so11 los ~Jugos, que recordanuo la profecía de Billaau al observar una estrella singular, abandonándolo todo se dil'ijierou á Jcrusaien en busca del 1·ccie11 uncido, cu - ~·o signo habian visto, para tribut ;,r ' r sus adoraciones: Vidimus stellam ejus in O,·ienle, et venimus adorare eum. Tanto afo11, empeño tauto por parle del mundo antiguo, para ver la reali• zacion de las profecías, creemos que debe servir de estímulo á los ~ristianos; para prepararse á solemnizar debidamente la real y positiva venida de ese Rédentor del género humano. Antes de la encarnacion y nacimiento del l\Iesias pro!lletido, se suspiraba por su aparicion, esperando de El todo lo que am11H·.iaron los Patriarcas y los Profeta:., Hoy ese l\lesias, despues de habernos redimido á espensas de su sangre, y de hitberuos enseñado la doctrina de salud, que traza el camino seguro para la eterna felicidad, todavia lo vive entre no3otros, y lo tendremos, segun su promesa, . ha~tn la cousumacion de los siglos. Cerca de <los mil años hace que pasó por el mundo y que en &u tránsito, p<>r confesion de sus mismos enemigos, derramaba los bienes en abundancia: cerca de 2,000 afios hace tambien q!le los individuos y los pneblós palpan su accion beneficiosa, siempre que se somete_11 gust,)sos á sus enseñanzas, observa n<lo los preceptos de su ley santísima. Hay pues por esto mismo en nosotros, motivos mucho mas poderosos para entusiasmarnos con el recuerdo de la venida ó nacimie,;to del Salvador. Y á nosotros toca, en uso de nuestra fé, asociarnos con San Pablo para repetir con él eu todos los aniversarios de este divino 11conlecirnie11to entre transportes de júbilo: apparuit beniynitas el humanitas Salvaloris Nos lri Dei:«,-\ pa recio la bondad del Sal vuúor Nuestro Dios, y su amor para con los hombres.,, Con el objeio de despertar esta fé tan necesaria, sin la cual no seriamos acreedores á las gracias especiales que nu e,; tro buen Jesus derrama en los corazones q1 le son agratlecidos, con el in• te11lo de alentar las esperanzas en toda alma pecadora, la Iglesia nos recuerda en la primera Dominica de Ad viento, e;; ta rxhortacion de San Publo! Hora est ¡ jam nos de somno siirge1·e. Como si nos dijera: las ilusiones de la vida quizá os hn n hecho olvidar los tesoros de gra- · cia y de misericordia que encierran todos lm; misterios de nuestra Religion; pero singularmente el primero de todos, por cuanto fornrn el primer eslabon en la preciosa cade11a que une á nuestras al mas cun Dios-el nucirniento del Sul• vador. Si estais adormecidos e11 brazo~ del pecado, despertnd: sacudid la pereza, que os ha hecho inhábiles hasta hoy para el servicio de Dios l\ucstro [e fior: recordacl q11c 110 ha beis sido creados para vivir en la inmundicia, ni habe: s sido redimidos para entregaros a\ de ·é>;·dc11 , sino q11c, por <'I ~<..1 11lrario, sois llumados á la suerte de\ Señor: El quiere vuestra santificacion en Cristo-Jesus: Non enim vocabit nos Deus in ímmundí• tiam sed in sancli~cationem in Chris to Jesu, Domino Nost·ro. Levantaos pues del lecho de iniquidad: Hora; est jam nos de somno surgere. Todo tiempo es oportu• no, eu hora cualquiera conviene, urje arrepentirnos del pecado: pero esta bo ra que se aproxima, este ,.;.ia que s acerca, pueden llamarse el dia y la ho ra por excelencia. Porque es el di en que se realizaron ostensililement las promesas de Dios en favor de 1 humanidad dejenerada; porque es la ho ra en que apareció en el mundo el gra prodijio de la infinita sabiJnria y bon dad de Dios, naciendo el Verbo unid á la naturaleza humaua-el Hombre Dios. ¡Oh at 'teza de las riq1 1ezas de l sabiduría ,Y ciencia Divina! ¡Cuan in comprensibles son sus juicios! Nuestro padres pecaron por querer hacerse di ses, siguieudo el consejo de Luzbel, Dios · redime al hombre,. humanándos El mismo. E1 !'1.rgullo, 1ej~s de hab divinizado al hombre. lo redujo á l mas abyecta de las condiciones, pu que, segun f'l ~ ;¡ 11t1 ltey David, fue co parado al Jumer.to incipiente ,Y hect semejante á él; y el Verbo Divino h millándose en su encarnacion y nac miento, levanta á la naturaleza huma hasta las alturas de la Divinidad! S tanás borró la imájcn de Dios en alma del 'homb1·e, a lo menos en sus m puros y sublimes linenmentos.-Nue tro Se11or Jesucristo no solo retocó nuevo esta iméijcn; sino que hizo refl jar ra_yos de luz :., ivina sobre la hum 11a uatu Jleza entera y coaipleta. ¡Ojalá que estas lijeras consideraci nes os sirvan, hijos carísimos, para q estimulados por la gratitud, prepa1· debidamente ,·uestras almas, á fin celebrar cual conviene el aniversario nacimiento de Jesus l'uestro Salvad ¡Ojalá que eu ese dia clásico, tenga 1 gar e11 vuestros corazones. el nacimie to espiritual de vuestro Redentor, p, que alumbrados con su gracia, y vivi cados con su amor, poclais atravezar camino de la vida, marchando de v tud e11 virtud, hasta estrecharos cou eu la eternidad. Dada en nuestro Palacio Episcopal Puno, firmada por nuestra mano, liada con el sello de nuestr.is arma refrendada por nuestro' infrascrito cretario de Cámara y Gobierno, á quince dias del mes de Noviembre aüo del Señor, ele mil ochocientos set ta y tres. Juan Ambrosio, Oo1sro DE ·PuNo.-(Firmad Por mandato de S, S, lltmn. el O po mi Sciior. M. J1imi::1nco OTAl\rnNDI Sccre lario. - (Fii mado. ~

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx