La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

genes impúdicas, propi as para parodiar los misterios mas augustos; se compilan artículos, algunas veces h ipócritas y los mas desve rgonzados, abiertamente hostiles á la Iglesia é injuriosos a su Cabeza veuerada; se citan y comenta u textos de la sagrada .Biblia para combatir las dogmas de la fé católica; y esta s hojas impias se leen curjosnmente por los fieles, se iutroduceu en el hng;1r de las familias cristianas, sin nílexionar en el daño ~ravísimo que padecen, especialmente de la intetiieucia y ' corazon de los jóvenes, quienes beben a~í el veneno de la incredultdad por la cqst11111bre de gustar la leche de la irreligion! Por tanto, declaren los RR. Párrocos, que está prohibida por derecho uatüral la lectura de dichos periódico~, queponen en peligro próximo la fé; y que tratándose de un precepto en materia grave, Jos que lo infringen quedan, por ' el mismo hecho, reos de culpa.···•• '• .Y para que nudie pueda alegar jg11orancia de no saber cuales son esos ' periódicos eminentemente desvergonzados, hipócritas, mentirosos e irreli giosos,que por el. Padre Sa-nto quedan desde hoy proscritos, demos nota de los principales,&. » Dos cosas deben notarse en este documento: la p.rimera , es la declaraciou del precepto natural de evitar y abstenerse de toda lectura de escritos antireligiosos é inmorales, en razon del peligro de perversion; y la segunda, el precepto positi-vo de prohibicion á los fieles de las diócesis romana de la lectura de ciertos periódicos quf>, entre los demas, se distinguen por su desenfreno é impiedad. Los primeros están prohibidos por derecho natural; y, como la nota del Cardenal Vicario, entre es~os ~omprende todos los periódicos (sic) liberales de que antes hemos tratado. Los segundos, fuera de la ·Ley natural que los condena, lo están io-ualmente _P_or la interdiccion de un pr:cepto positivo e.xtensivo il la diócesis de Boma. · En virtud de la · primeri1, el transgr~sor comete un pecado moral por babel' v10lado uua ley que le expone á la perversion; y en virtud de la segunda, se comete uo pecado así mismo mortal, por la transgresion, aun en el enso de que no hubiera en dichos periódicos peligro próximo de perversion: IV. De aquí nace una cuestion particular, que es la siguiente: Si la única razon que hace ilícita la lectura de los malos periódicos sea el peligro próximo de _p_erversion dond~ .no hay una ley pos1t1va que la prohiba; y si conpcié-ndose alguien tan Íll'me en 1a fé católica y de un temple robusto contra los incentivos de la licencia, en tal manera, que no temiese ,dañ.o ninguno grave para su fé y sus costumbl'es, ¿pod rja leer Jibremente y sin culpa grave dichos periódicos irreligiosos ó in morales? Respondemos cm primer lugar ser falso el que no exista generalnwnto ni nguna ley positiva, en cuya virtud estén prohibidos, si no en todo, á lo menos en parte los periódicos Iibernles. La regla del Indice, promulg:1da por el Conci lio de Tl'e11to está concebida en estos términos: «Los libro;;; de los her~jes que tratan exprofeso de •·elig-ion, están absolutamente prohil>idos.,, La 7 := igualmente prohibe «aquellos lihros q.u·e ex.profeso tratan ó ensenan cosas lascivas ú obscenas. ,, Ahora bien los diarios liberales, ó hacen pública ;>rofesion de incredulidad, ó á lo menos, y son Jos mas, se muestran hostiles á la lgles;a Católica desconociendo sus dogmas. En tal caso nadi-e hará il)j-0ria á sus autores si los .cuen ta en el nú1nero de los he.irejes, como hombres á quienes el astío por la religio.u, ó la iucredulid:'\d escéptica, couduce á renegar del cdstianismo y, lo que es peor, á eombatir sus fundamentos. E5to supuesto. pare.c,e ü1.dudabie, q,ue á. lo me• LA IGLESIA PUNEÑA. nos aquellos perió<licos que im pugna n directamen te los dogmas cat6 licos y las basas de autoridad sobrt! que descaosa11 ~stán ncce:-;ariam,·nte co;npl'endidos cr~ la citada füglét del fodjcc . Y no Y,il<:: dcc.r que ia coudenacion es rel ativa á !ns libros, y no á los periódicos; ¡,~11·s si hay cql1e estos al¡.rnnn aif1•rcP('ia en 6rJt'n al .!iu de la prohioi"ina, (;:-;laque los ¡wriódiuis <lifund;.!n el errnr co11 mas prestezn y s,·guridnd que os lil i' s. Adl mas, c11,side1·ado~ t>ll sí los d hriDS y periódicos, no Re dir;tin!.('uen ,Je los libros ubsolutam\~ute e11 m dni pur•<:, furmalrueute, unos,y otro'l tienen un misnw· fin, con el cual armoniza¡; f_:m; di\e1 :-ias materias, r.specia!m.;ute las que se denominan de fondo;~· materialmente, en unos y otros se num('r--o f!i:ldualmente las ¡ ábinnsl c1 e modo que vicuen á formar un vCJlúmen. • i la publ:cacion es diaria, las dich i.H hujas serán idénticas,. y lo son, n un libro que sale á luz por pl\~inas ó pliegos. He pitamos, púes , que ' debe tenerse como cierto que es tán éomprendidas en la Regla del Iudice todas la s publicacionec::. q' impugnan abiertaniente á la Iglesia y los fu11dame11tos del cristianismo; y por consiguiente , que nadie puede, sin la debida facu ltad, leerlas; y aun cuando su lectura no sea un peligrn inmi nente en casos determina~ dos pa1·a algunas personas, éstas no obstante, incurren en culpa grave, como violadores de un precepto eclesiástico. Hay ademas otras publicaciones de este género que atacan á la Iglesia y al cristianismo, valiéndose del artificio y del disimulo en pro de la indiferencia relijiosa. Pongamos que una parte, á lo menos, de estos periódicos no caiga bajo la prohibicion positiva,; con todo no se pued.e concluir que su lectura sea lícita; pues supuesto el perverso íiu que en ellos se intenta, su. apariencia mis~ ma encierra gravísimo peligro de corrupcion. La pleve, en efecto, á quien especialmente se dirigen, está acostumbrada á mirar como un quinto Evangelio todo cuanto ve escrito en letras de molde. Por esta razon lo~ liberales qui·eren en esta clnse con tanto ahinco In instruccion, sabiendo que esta le vendria al pueblo por sus p1·opios escritos. Eucierran tambieu un peligro para los semidoclos, quienes 110 pueden valerse de su pequeño fondo científico para descubrir los sofismas, desatar las dificultades, distinguir las cuestiones y verificar los hechos. Son, en tercer lugar y por la misma razon, peligrosos para los mismos sabios en otras ciencias que no sean eclesiasticas; y 8Ste peligro viene á ser mayor para ellos por el orgullo, que los dispone á la incredulidad. Son, finalmente, peligrosós para los mi smos eclesiásti cos , quienes, si, á la verdad, están libres por su in st ruccion de abrazar los gros •ros erro res del liberalismo, es fácil que admitan ciertas cousecue11cias; aquellos, p0r ejemplo, que á primera vi:,ta parecen ino-, centes y uo co11ticn en el , eneoo de sus doctrina<; . Af,i, pues, podemos couclnir en suhstanci11, qnc lo.:; periódicos liber.de3, aun éH¡Ut·llos que no imp11gnan e~qirofe:-o la n li;¡:,rn, eonstitu_, en, genernlmeule lrnbl u11d o, Jo que his teologns lllO'",!\ist, s i' ,mao por s1 · miivc•rs,diduii peligro conwn, q1:e todos están obligados á e,itnr en ci~·c1l1h\a11cias dctermu,i.,dí,S. Y para qne. no :-;e ci·c'a qi:c cscril>i-1 mos cst(b cusos fo1n•á111(onos soié1mcnte en 11uesLro propio juicio, 1ios p11rece jns- . to extractar a!i.:unM rasgos ,1otablc~ de una lnslpiccion ;.obre el ,11·gume;1lo de libros y periódicos 1,1nlos, que dirigió á los Confesores de su Dfocesis el Jltmo. Obispo de h1 rgos en el a1ío de 1858, escogie ndo aquello::; especialmente qnr, adoptados por estos Obispo15 , se publicaron cOD' el: consentimiento ,uu ú lime ' d.c-1 Episcopado Belga. P,sta· lnsrmccíon lamenta, como es dcbiú,o, !u prufusiou cspantus11 <le i111piús escritos, efemérides y libros por cuyn influencia perm5rnecen en plena oscuridad las inteligencias y corrompidos los efectqs ele los fieles. Recuerda el fin pernicioso de tales esc ritos, que es de abatir la fe católica, la sagrada germ·quia, la disciplina eclesiás,ica, las cosl?J,mbres y principios cristianos, r¡iie son los fundamentos del órclen cúJil, y con sus mentiras, caluqrnins y artifidos infames inspiran la rebelion, la indiferencia religiosa y los vicios de todo genero. Co umemora en seguida la lnslriiccion Pastoral del 5 de Agosto de 18~3 duda por el Episcopado Bt·lga en comun,. á Hn de precaverá los fielt!8 <le la lectura de libros, diarios, periódicos 'y escri,os per versos, impul- .sá11d0los á buenas y útiles lecciones. .A C"Slas advertenci,;s crevero n deber añadir en la lustruccioll ge~1era l de 1858 otra especial para los Confeso res, quienes, <.:n cumplimiento de su obligncion, de~in11 prohibir con precepto positivo y baJo pecado grave á sus penitentes la · lec tura de determiuados periódLcos que allí se notan, insistiendo en que dichos fieles comprendiesen la prnhibion que se funda; pl'imero, en la ley natural; segundo, en el precepto divino positivo qne se revela- claramente en el capítulo XlX de los Actos Apostólicos; y tercero. en la ley ecl~siástica promulgada por diverso:-; Concilios y saucionada por el general de 'frento en la Regla del Indice. :Finalmente, despues ·de haber satisfecho á ciertas vulgares objeciones que pudieran oponerse, expone y decla• ra la citada lustruccion los principios establecidos en la Pastoral de 184 3, y ordena que estos sean la norma universal que regle la conducta de todos. Por estos principios se manda prime• ro: Que los Obispos renueven y proclnmen eu todo su vigor las leyes de la l ~lesia, _en virtud de las cuales se prohibe, bnJo pecado grave, imprimir, ven• der, distribuir ele. libros, diarios, folletos y escritos, periódicos contrarios á la fé católica y á las costumbres cristi_anas. Segnudo: que se pOnf!an eu igual vigor las leyes de la Jgl~sia rel,ativas á los fieles, por las cuales se les prohibe el_ comprar, aceptar, leer y conservar dichas publicaciones. Tercero: que se recuerde a los padres y madres de familia, y en general á todos los supcrio.. res, la obligacion de vigilar con to~a diligencia para impedir que tates eseritos, de cualquiera procedencia que sean, se substraigan por sus hijos, domésticos y subditos. Cuarto: que si alguuo, · por una razou especial, .pretendiese leer esos libros ó periódicos, no lo haga hasta ha~er obtenido por medio de un párroco o confesor, la licencia del Obispo, el cual no la concederá á nadie, cuando los escritos sean obscenos _, y cuando _son contra la fé: -solo á personas instruidas y de grande firmeza en la religion. Quinto: ad vierten ser cómplices de las fune stas consecuencia~ de tan , impía lectura , todos !os que descuidan de pouer remedio al escándalo, y en especia l, los que dejan fYenetraren sus ca,;as publicaciones de este género. Cuales sean estas cuya lectura debe juzaars~ ilícita, lo declara así el lltmo. Obispo c1tauo: «Definimos, dice, con el Excmo. Cardenal Slcrex Arzol..,ispo de l.\fauilas y con ~o .~ demas Obispos de Bélgica, que co11sHleran .Y son libros malos y escritos pPrnieiosos . todos los que impugnan la Heligior1 Católica , sus ritos, su autoridad, la gerarqu ia y su Cabeza cou sus ministros; su!5 l<·yes sob re costumbres la diticipliua y el sagrado culto," ' v. Est.a;a; ,é1liias providencias, con ta-s qoe C:,,lá eu cu11srcuenciu el se11t ir de todo d Episcopado cató lic•o , forma n U\l argumento indudabt•e· y dec,.isivo. sob·re la cuest.ion q~1e trAta.mos, a·l éxpo ner l@s g- ra visimos, pel ig11os y posi ti v1Js:- males, que resultan á la sociedad de los fieles, de lu lecturu de escritos inmorales y perversas publicaciones li~erales. Y aun cuand<;> para al-gu9p no subsistiesen eaa• razones, no por ~sto cesa la. oblig~ci.ón, mayormente si se consideran y pasau dos motivos de grande momento. El primero es el escandalo. En efecto, viendo que un cató.hco toma sip e1crúpulo tales escritos y hace d_~ ellos una materia de recreo, es imposible q,ue otros 110 se crean autorizados á hacer lo mismo, Este mal ejemplo es ·iume11aa•· mente mas criminal en el que lo d~, supuesta la obligacion de cu_idar, que todos tienen, de la educaciori moral y religtosa. Los padres, especialm~nte, no solo deben evitar ese escándalo• sua hijos, sino que están obligados 4 "Vigilar cuidadosame.nte que estén lejos .de sus manos esos instrumentos de corrupcion y de ruina. Ni sé dejen alucinar por los título5 y formas engañosas 1 traidoras, bajo Jas cuales propinan con maestría diabólica el veneno de irreli~ - gion que contiénen dichos ~scritos. La norma general de su conducta debe ser, la de uunca pe1·mitir a los jóvenes dicha lectura, si quieren evitar para ello• las terribles catastrofes de que hao sido algunos infelices ya muestras espanto.., sas. El segundo es la cooperacioo. Ea preciso que se persuadan los católicos que gran parte de la prensa liberal esté. pagada por ellQs 'mismos. Su· fé, su con- •cienein y su amor á la Iglesia Católica de quieu son hijos debe separarlos de tan inicua y crim111al cooperaciQn, por no decir, infame traicioo. Nadie duda., siendo el hecho ,•sí, de la tre~enda responsabilidad que cae sobre los que · con su dinero sirven á la ruina de sus her.. manos y á comprometer por lo meno1, l!l existencia de la Iglesia, nuestr¡a comun madre. Si se quiere satisfacer el honesto deseo de saber los acontecimientos cuotidianos y de juzgar de la política del día, no follan dii,trios y periódicos católicos apropiados al ,gusto y facultad de los lectores, los que por la recti'tud de sus juicios y mérito científico y literario, están, siu dispnta, mas allo_que to• das las pu~licaci_ones liber~les, ímp,iat eo las doctrurns, impudentes en la meu-· tira y despreciubles por su abyecoio.11 en In forma. A los periódicos católicos es '- loa q• exclusivamente deben abonarse los católicos, y este ejempfo iudicará a otro, á seguirlo con p1·ovecho'. , . Por este _medio !!le_ evitarán los peligros que hemos mencaonado; cesarán 101 escándalos que deploramos, prinremos á los enemigos de la lglesiil de- u'í1a de sus armas mas poderosas de destruccion que poseen; y finalmente, Jogra- • re~os dar a_ l?s lectores en las publicac1oues catohcas un pasto no solo iuo. cente y santo á sus inteligencias, sinft mas provechoso, política y literariamente hablándo; los cuales, instruidos en la verdad y la justicia, promoTerálJ 6 su vez la causa de · In Religioo, de la Iglesia y de la santa morul. («La Sociedad» de Linia.J .\NUNCIOS. BILLETES DE Ul~~~@~ ~n la Imprenta y LIBRERIA CATOLICA del suscrito se 1eciben billetes sin ~descuento ningu~ no, sea en cantidad por mayor o menor. Puno, Octubre 20 de t812·. MARIANO c. MARTJNEZ. IM,PRENTA DE MARíHO e'. •A\niiz. Calle de Arequipa l1 t. ~ J 76. ,

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