has reservadas á la Jglcsw. ,¿Ha de gozar ' írnestra é-poca •de alguna· i11mlrnidad en este ¡:tuntó'? ·¿Crecí-; que no lleva ~n su .. seno ningu'no de los elementos de esta enfermedad moral? ¿Que se nece• 1 sita ll)ara c'rear un cisma? Oo·.:_ cosas: una negá'c'ió~i y u-ha afir111acion. Una neg:icion de fé tJ óbedie'ncia á 111 lgles'itl, y u0a •áfirmacion de códieia que satisfacer ó de bienestar que conservar. ¿fatt~ ea Iiue~tros días la negacioh? Mirad á 'vuestro al rededor y juzgad del árbol por sus .frutos. _¿Qü'é se ha hecho de la Je del mayor número, de csá fe firme que nada destruye, de esa fe que es ó no es, para la que cna'lquierrr concesioa reprob.ada o sospechosa ·es una apostasía? ¿No' es uno tle· íos ca-racte- · res de la épo'cm la im_paciencia · co11 que se sobrEfllev'a' el yugo. de la autoridad religiosa? ¿No es ·por desgracia un he· cho sobrado positivo que ' la mayor parte de inteligencias tratan de escnpnrse por unatarrgen'te·cualqu,e-ra de In 'órbitn de la fé simple y completa?" ¿Puede ser nevada mas lejos la 'inuiferencia por la verdad étogmáfica? " · · ' ¿No ' tenemos c'omo .e'Xpresion nutcn- · ' tica de esta_s, disposiciÓnei alarmant_es la ignaldnd ante la ley? ¿nó oimos decir sí y rw ea materia dé creencias, f enóme'flo innndito en el mnndo cristiano y que la Roma gentil no presencíó hasta 1 los d'ias de su decadencía'? ¿No tenemos tamb.rén .la tranquila obstia:acion de 'tan- . toSJH>mpres de todas condicioliles J' dignidacfes que aun ho~· acogén con desprecio y b~rla_los ra,YOS dé excomunion que la 'Iglesia ha 'ful mfoado cóntrn ellos? Y si de la anrmacion tratamos, zoó es otPÓ-carácter distintivo de la época ar.- tu'!\! la ·fiebre de los placeres? Para una porcion muy uumerosa de· la sociedad, ¿es otra cosa 'la vid,a que una desespe - rada carrera bácia el oro, las dignidades .Y los goces? , Y si el aumento ó meramente la conservacíon de estos bienas, que tantos hombres han ' erigido en lsus dioses, dependiesé' de obedecer a la Iglesia, ¿es seguro que se -despertaria en 'los cora·20nes la fe de los mártires, ha6ta e'I punto de preferir todos la pobr.eza á la fortuna, la humillacion á ros honores? ¿Qu1 é contesta la hrstot•ia 1 de · Alemania-, de Inglaterra, de Francia y de tódos los países em que el cisma ha llegado á ser el precio de ~las dignidades y dé la · riqi.teza? Ved, pues, como existpn los d0s elementos de ci·smu. Atlo'tn hien, el cisma en prin.élipio ·es en un momeuto <fado la persecucion e11 la práctica, y este es otro peligro de nucS'tra sit1rnci0n. ~é es nuestro propó· sito acliSar las in-tenciolles de nadie, ni , inttoduoir en l·as alma.s inquietudes qui!. méricas. N<Js limitamos á consignar ita conex.io.n que existe cutre -el cis.rña y la pcrsec'uciou. ! ,.• Por, grande·que en las diferentes:ºe~ · pocns de cisma' haya sido el ·núrner·o de los npóstñtas y de los adoradores del hecho co11sumado, la Jgleisia y sos derechos han conservado y conservarán shunpre iutr~pídos defcusorés, que el poder cisrnatioo se ha encargado e,i todas partes -<le tra·nsformar en confesores y en mártires de la fé. Aquel poder quiere ser por todos y ú toda costa obedecido; para ·él, es ·esta una cuestio11 ' de ·am·o1· propio y de tra11quilidad .siem.· pre1 de vida ó- muerte muuhus veces. En estas condiciones, inherentes á su nat11Talczn1 hállase fatnlmcntcarrastrado á dos.truir todas las, resiste11cins, y corta sin escrúpulo cau~zas, en cuanto las có'rta .por principio. · ,La revc,1.lucion francesa lo prueha has~ · ta la .evidNrniai. Des pues de d~c, etar solemnemen\e la libertad, la igunldad, la fratcrnídnd de todos los ciudadnuo~ ~t respeto á la religion y la inviolab¡' 11dad del rey, se precipita en el cisma) J nl dia siguieute decreta con no menor solemnidad la prosáipcion de los sacerdotes y de los cntólicos, l~1s mafanzns de la Veudée, el reinado del turror y el asesinato de Luis XV l. LA· IGLESIA ·PUNEÑA,. Y ba"jo el primer Imperio, ¿no vimos á la persecúcio11 marchar en línea paralela con las teutati vas cismáticas de 181 l? Remontémonos rnns, si quercis _. y ved á la Alemania y 'á la Inglaterra en el siRlo XVI. Ved la conducta que observa ho ·t1 mismo el clementísimo 'emperador de Rusia respecto de sus &úbditos católicos; ·y ·sin ir tnn lejos, considerad con;io líl re volucio11 i tal iaoa, en su cuna toda vía, trata á los eclesiásticos fieles en los paí1-es usurpados. ¡Cuantos religiosos desterrcrdos y despojados! ¡Cuantos obispos fugitivos ó encarcelados! Pero ¿á qué me can so en probar lo ·que es eridente? Siempre y en todas pal-tés, despotismo", despojo de la lglesi11, cisma y _petEiecucion son cuatro he- ,chos corre la ti vos. Con la proscripcion del derecho crisl.ia no, principia otrn vez la era de los Césares) y'" la era ·de los Cé:rnres es inevitablemente la era de los martires. La hístória dél ti'empo pasado no ofrece excepcion nin~nna de esta ley general. ¿Será mas afortunada la historia del tiempo presente? El porvenir 10 dirá. 1(VEA.ffi EN ~L NÚMERO.. 135._) CAPÍTULO IU. § III. LA DISCUSION. No sé Juién ha sido el desventurado invent)r de esa frase estereotipada én loi labios de lo's Íiberales: «De la disqus·ion brota la luz.» P~ro de fijo que no debió ser ningun mudo. No merl'c ia maf castigo el tal inventor que , ersé discutido él mi smo eu conlquier Asamb l~a parlamenta ria. ¡Oh! te11go por seguro que si se trataba de su propia existencit y el i11teresado presenciaba la discusou, había de concluir por du- ' dar hasia de sí mismo. La luz de ,la polémict ·obligaríale á escb1mar, presa del mas estraño de los asombros: ¿Existo -yo, . ó rn existo? En hs Cortes de Cúdiz, primer Par1am·e·nto frnncamente ' liberal que ha habido m l!spaffa, .el cé'lebre A rgüel les, que ror c'ierto no pecaba d~ reaccion~ 1i'o, .. hürto de ver ,cómo se perdia el 'tícmpo en sacar la luz de la verdad del c'1oque de líl controversia, gritó un dia: «Absurdos, Señor, absurdos debemos decretar, si np p-odemos evitarlos siu discusiones ' prdlij¡1·s. » Conenzaba eutonces la er:1 de la discusio.1 política en España, y Jª se hacia inso¡:qrtabl~ para sus mas entusiastas defe1sores. Ne es esto decir, como ,prioc1p10 general, que la d~Ecusion sea cosa mala. ¡Oí.o: me 1ibre de caer e11 semejaute error.! La Jglesi~ la admite y la usa; y claro es (]Ue 110 puede ser malo aquello que !a Jglesia .numite y usa. Pero JO hablo es¡lecialmeute de la discusion parlame11ta1·ia; de esa ;; im¡~lacabl ,!s luchas de lu pasion, mas que del rnzoqamiento~ que forma11 la· vida de los Co11¡1;resos lib e rales. No h~y ejemplo de que un conten• diente l\aya jamas convuucido 111 otro, 1ú su ti1ne uolicia de que 1ii1 1gun pa. rla- , me11tari > de 11aza haya dt·judo de defu11. der on ' causa que le convilliesc, por perst1c1dírse de 1,u i11juslicia. La rnzon es obviá. C.üando un pnrlamentario se levnota á !mular, está ya apercibido para he;rir á sn contrario, para iuutiliwl'l e, pura des! rozarl e si es ,poE>iulr.: jamas para nbrir su inteligencia á los espl enuorosos ray o;; de la verdad. • ¡La verdad!¿ Qué importa la verdad? Trálasíl acaso en los Par•lnmc11tos de desvnneGer las sombras de la duda ó de rct~gar las tini eblas del error? ¿ Trátase de ll evar al alma liumaim la luz que ilumina los horizontes de la ciencia, de la ciencia,, que se deriva de Dios? No. Ha.y dos glndiadores que se detestan, que se han jurado una guerra 11 muerte, eu presencia de todo un pueblo dispuesto a vitorear al vencedor. No es la vida lo que: uno quiere dará otro: es la muerte. Estos gladiado.res ~on los partidos llamados constitucionales, que en virtud del ji¿ego de la ircsti?i¿ciqnes, deben ir sucediéndose por turno en el I poder, para que todos gocen de las 1elicias del presupuesto. Ante este riquísimo botin, premio del que triunfe en Ja! lucha, ¿uo ha de escitar:;e el ardor de tos conteu:- dientes, como s.e •escita la vobcidad de la hiena ante el cadáver d/e un hombre? Es preciso mori.r 'o mat~r. ¡Dar -luz y vida á la intelijencia.! ¡Qfé ilusion! Ld oratoria parlamentaria no sabe lo que es luz. La oratoria pa1;}a.mentari.a aborrece ~a vida : Los purtid1s políticos, con los OJOS clavados en el poder, manejan el ariete de la palabr;:¡ para destruir cuanto se oponga á su~ designios.• ¿Es necesario marchar con 1 paso firme sobre las minas de ·1a fe, del patriotismo, de la honra, de la sociedad entera? ¡Pues adelante, adelante siempre! Arruínese el muudo, pero lógrese el poder. Aplástese la verdad, pero caiga tambien el partido que impera. La discusion es útil, es cbsa escelentísima cuando el amor i.nspif; la palabra de los contendientes. Pero ada es mas funesto y horrible que la d scusion inspirada por el geuio infern 1 1 del prlio. Y cabalmente es de tal naturaleza el parlarneutarismo, que apaga el fue·go del umo1· en el corazon de los que discuten. ¡Como que su esencia es el odio·! Como que su sistema es la aescohfianza1 , ·sr fuera posible s•uprimir el orlio, quedaba ipso fact0 suprimido el parlumentaris1no. El hombre ama, el partidario es i.ncapn-z de amor. Pues en los Congresos liberales, donde se disputa el goce del p0der, no hay hombres; no hay mas que partidarios. · · -«Habla, dice el partido al hombre; pero al hablar olvida que tu palabra tiene el altísimo fio de poclamar ,la verd,\d, de cnn'tar, como cantan los pájaros, las glorias de tu Dios. l\fata, 'destruye, aniquiln; no rindas al enemigo: aplástale; tu palabra no ha de ser la, espada del caballero: ha de ser el puñal del c1sesino; no el cántico del alma, siuo el ruido de la pasion.» . Y eso es, en efcctü"; y las tormentas · , que estallan en las Asambleas parlame-ntarins, no sot1 mas q·ue el conj nto de los rugidos que brotan de todos los escaños cuando las fieras de la política i,e lanzan á disputrase la presa del poder. Esto se llama disciision en el lengua- . ge liberal . ¡Y de esta discusiou, dicen, sale la luz! ¡Ah! ¡La luz·! ¿Pues quién ha .corrido sobl'e el mundo moderno este 11egro manto de duda que ha cegado los_ojos del género humano? ¿Quién empuja á las nacione~ todas l)úcia el caos 'tenebroso de la iguorancia y de la barbarie? ¿Quién corro,npe las estr11üas <ie esta sociednd sin velltura? ¿Quién hrce que el crimen se pasi:: e coronado con el' laurel de 1n gloria? , ¡La luz de la discusion! Yo to se si en el ,i11fierno se disentirá, allí doude 110 se ama; mas si se discute, os aseguro que en el iuíierno está el tipc de la discusion · parlamentaria. ¡Allí se OJe eteruamente el rugido del odio. · . 1 Ba:zon de las JJersonas que han et·orJado lúnosna en el .Di'skito de A si'llo para et cbuxil?,'o de :os gastos ele la San ta Sede . . Ps . .R. Da. Cñrmen Ilenioc; de Sotelo 5 _5¼ La misma, por su finado esposo D. Sefer'ino Sotelo. .. . . . . 5 » ,Ps. Rs. D. Salvador · l\Iacedo. . - 10 •~. D. Isabel Riquelme de Maced~. 5 ,. D. Vicente Dias. .• .. .• • • •. 5 » D. Ánjela Aguirre de Macedo. 2 >• . » Escolástica Peres, . • .• 2 » D. José Manuel Qui.rós. • . 2 D. Petrona Pacheco. 2 ,. » Jacinta Pacheco. · . » 4 , D.. .Fid~l Sotelo • • . " 4 » Abelino SotelQ. . 4 D. l\Ie.rcedes Guzman. .. .. . -• 4Felipa Quispe . . .. . 2 · Martina Castillo. . » 2 José ChancQtuua. 2 Petrona Guzman. . 111 .2 Mariano Bravo •..• , . ,, . 2 Gregoriá l\fachicado ~ . • 2 Petrona Pumale'qque. • . • » l J ua o Pilcco. . . . • ., . • » 1 Jm.rn Jueo.- • • .• • . • • • ·" ~ Nicolasa Guzmau. • . .• t. ,Matias Valdéz. ,. .. . . » 1 Narcisa Ponce. .•· • . .. ·. 4 Rosaura Ponce. .. 2 Petroua Pooce. • . . • • » 2 M&riano Ponce. • 4 Manuel Veniura. . • -~ ~ •· » .¡ Mariana Copa ... ., .• .' · L Eusebio Quispe. . .• • .. • • » 1 Patricio Apasa. .. . • • • » l Pedro .Hualmacondori. • • » 4- • 3osé l\fari.a Eliuáhuacondori. » J Mariano Mercedes l\I"mani. » 4 El mismo, por su finada es~ posa Paula Romero..•.. » 4Júan de Dfos Pelaes.•.. Mariano füime·ro. • ..... '» A 11d rés Quisp-e. • . . . » ,,. l Sa11tusa Quispe. . • .• • .. » 1 Esperania Ramos.• · .. 1 Manuel l\Iamani.. • •. .: • •)) l Jüan 'Hnnceo. . . . • . » t V,tlentin Aguirre..• , . 4. J ua11 l\Iamani. ..•. ~ ., • ·»• 1 • ,Águeda Peralta. • .•• .. . " l Isabel Arrisabal. • .• • .• 1 l\lariano ~Ioscoso~. :. • . .. » 1 Patricia Cca'tla::,aca..•.• » 1 Josefa }?lores. . . • : . • • • 2 Loreta Flores. • .. . • ,. • • ~ 2 La misma, por la.fi.uada Ma- , ría Guzman. . ,. . . • ... » ·4 l\Iaría D-ias. • . . .• ' .. . ·,. 2 1 La mísm¡_i, pór el fiuádo Jo- · · ·•· sé Dié\S, J ~ ....... ·. » 2 Manuel Hancco. • . .. • • ,• 2 . lUanuel Qu.ispe. . . . . •• J Pedro Ha neto,. • • .. • . 1 l\laría vme·do. . • : • » · ·1 Ig·oacio· Parra. . • 1 Melch.or Sucapuca. · i. 1 IsicJor,o JaeiJ. . . . • . » 2 l\Iica. Guzmaa. • . •. ...... .. • » I l\Iartinn Aragon. . • . , l · Juan l\fac,edó. , .• .. . • . 1 María Isábel .lUacedo. . . • · 1 » 4 José Luis Quiñones. . . . » 2 María Ilelon. . • . . . . • » 2 Cayetano Fueptes. . .. . . » 1 m mismo, por ·Ja finada Ber- ~ ' na Pelaes. , . ,. • . • . ,, ·4. _Por el f¡inudo, José .;\poljn.ar , Sotelo, . , . . . . : ,, • •11 4 Felipa Guzmao....... '. 1 » l\Iagdalena Sotelo. • •. ! . » '2 -La misma, por el finado Ambrosio Turpo.. ,. .· . . i . » I Por la fina~a l\fortina.Qqispe .,. 2 Galliano Ccalhuancca. • .. . » Angela Castro'. . . .• . . • · 11 l\lnría ·Flores~ • -~ • '.•.• l\lari-ano .Brn vo. . · Joaquinn Castillo. 4 2 4 4 l Pe trona Deza.. • .,, 1 ft Francisca Hanco. . . )1 » 1,1,t. lUelchora l\Iamani. • . . . -» » 17~ Juana Hanco,. • . . . '! . > 1, »t7 -1\farín Ccal'huaaca..•.. ,. » · "'1/: fr. P.ablo ~fonuel Salcedo, Gura inter de NufioaA • . ... 25 --.--- Suma total .. .... ps: 85 " ~ i----=- =-,as =-o lmprenta «LA TGLESJA PUNEÑA), ÚE l\lAnB:xo C. I\IAnTINEZ,
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